Con la llegada del nuevo curso, muchas personas se marcan como principal objetivo cuidar la alimentación después de los excesos del verano. Uno de los problemas que más preocupa a nivel general es el de la hinchazón, fenómeno que guarda una gran relación tanto con los hábitos como con el funcionamiento del cuerpo. Para entenderlo bien, el nutricionista Pablo Ojeda aporta varias claves.
El conocido problema de la hinchazón
Según explica este experto en el programa de radio ‘Las mañanas de Kiss FM’, a pesar de que en verano se tiende a comer más ligero por norma general, solemos notar el estómago mucho más hinchado que el resto del año.
En sus palabras, esto se debe a que a menudo creemos que los cambios en el cuerpo se deben a cuestiones alimenticias o por falta de ejercicio físico, pero hay otros factores ambientales que también son importantes como, por ejemplo, el aumento de la temperatura.
Regulando la temperatura corporal
Al hilo de lo anterior, Pablo Ojeda explica que el cuerpo debe hacer mucho trabajo: la tensión desciende, hay un déficit de agua porque sudamos mucho, y entonces es ahí donde el cuerpo entiende que tiene que retener un poco más de líquido.
Asimismo, apunta que, después del descanso, es algo peor y altera las hormonas de la grelina y la leptina, que son la del hambre y la saciedad. Por lo tanto, es absolutamente normal que ocurra la hinchazón.
Irritabilidad, ansiedad e hinchazón son algunos síntomas comunes de la hinchazón
Poniendo fin a la hinchazón
Acabar con la hinchazón de forma sencilla pasa por seguir una serie de hábitos sencillos como aprovechar el proceso de digestión y evitar la acumulación de gases. Una de las pautas más importantes consiste en comer despacio y masticar correctamente cada bocado.
De lo contrario, tragamos aire de manera inconsciente, dando paso a un fenómeno conocido como aerofagia que dilata el estómago y ralentiza el tránsito digestivo. Por no hablar de que masticar bien los alimentos facilita el posterior trabajo químico que debe realizar el estómago.
Asimismo la hidratación juega un papel clave en el proceso, puesto que beber suficiente agua durante el día depura el organismo, previene la retención de líquidos y hace frente al estreñimiento, que es uno de los causantes directos del vientre inflamado.
Finalmente, es de gran ayuda acabar con el consumo de bebidas con gas, refrescos azucarados o el uso de pajitas para beber: introducen aire de forma artificial en el organismo y afecta a la correcta digestión, provocando hinchazón abdominal.
En cualquier caso, lo más recomendable, en caso de duda, en acudir a un experto, como nutricionista y médico, para analizar el caso en concreto y tomar las medidas necesarias para superar el hinchazón.