Vida y estilo

La chapuza que ha teñido de azul eléctrico el Mar Menor

Las aguas del Mar Menor, teñidas de azul.

El Mar Menor no da para disgustos. A la destrucción del ecosistema con la construcción sin control en La Manga y a la reciente aparición de toneladas de peces muertos, de lodos y algas en sus aguas y al cierre de playas ahora se ha sumado un nuevo y sorprendente problema que ha dejado boquiabiertos a sus vecinos murcianos: sus aguas han aparecido teñidas de un azul nada natural, una coloración que tiene su explicación y que ha indignado a más de uno.

El azul eléctrico con el que se ha dejado ver el agua a la altura de Marchamalo de La Manga en los últimos días proviene de la pintura utilizada para señalizar un carril bici de 18 kilómetros entre el Cabo de Palos (Cartagena) y San Javier. Una pintura que, evidentemente, nunca debía haber acabado en el mar, pero la chapuza se consumó por una serie de circunstancias.

Tres chapuzas en una

pensando que no iba a llover

La lluvia no habría sido un problema tan importante si no fuera porque la aparente mala calidad de la pintura (quedó claro que no era impermeable) no hubiera provocado que quedara diluida en el agua y arrastrada por ella. Una pintura incluida en unas obras de ejecución de un carril bici que recorra toda La Manga contratadas por 836.000 euros y pagadas en gran parte con fondos europeos.

Y el remate final, el que acabó con el mar teñido de azul, fue que las juntas de dilatación del puente sobre el que se estaba pintando no estaban selladas, lo que dio vía libre a la colorida agua para llegar al mar y contaminar aún más las aguas con elementos tóxicos.

Ecologistas en Acción y la asociación Por un Mar Menor Vivo han denunciado lo sucedido ante el Seprona, y la Consejería de Fomento ha abierto una investigación para depurar responsabilidades.

13/11/2021