En uno de los rincones más privilegiados de Donostia, frente a la bahía de La Concha y junto a Ondarreta, el Real Club de Tenis de San Sebastián lleva más de un siglo formando parte del paisaje y de la vida de la ciudad. Hoy, sus instalaciones acogen mucho más que tenis: deporte, bienestar, actividades vinculadas al mar y espacios para la vida social. Patricia Rodríguez, gerente del club, explica cómo una entidad centenaria afronta el reto de adaptarse a los nuevos hábitos sin perder su identidad.
El Real Club de Tenis de San Sebastián tiene más de un siglo de historia. ¿Qué significa para usted estar al frente de un club con una trayectoria tan arraigada en la ciudad?
Es una gran responsabilidad. Somos una entidad centenaria y un emblema muy característico de la ciudad por nuestra ubicación junto a Ondarreta y nuestra salida al mar. Esa historia nos obliga también a adaptarnos a los tiempos actuales y a desarrollar un proyecto que permita que el club continúe durante muchos años.
¿Qué ha hecho posible esta larga trayectoria?
Sobre todo, el arraigo con la ciudad. Formamos parte del paisaje de Donostia y hemos mantenido una base de socios y socias que ha permitido sostener el proyecto y hacerlo avanzar.
Actualmente cuentan con unos 3.400 socios y socias. ¿Qué perfil tienen?
Contamos con una masa social diversa y fidelizada, y las personas socias son nuestra prioridad. Abrimos de 7.00 a 22.00 horas, 362 días al año, lo que nos permite atender a personas con necesidades y horarios muy diferentes: quienes ya han terminado su etapa laboral, jóvenes y estudiantes, familias o quienes acuden después de su jornada de trabajo. Como emblema de Donostia, también asumimos una responsabilidad con la ciudad: abrimos nuestras puertas a la ciudadanía mediante acuerdos municipales como Kirol Txartela y contribuimos a un turismo deportivo de calidad, que una ciudad como la nuestra también demanda.
El club ha evolucionado hacia un concepto más amplio, relacionado también con la salud y el bienestar. ¿Por qué era necesario ese cambio?
Cuando cambian las costumbres o aparece más competencia, toca adaptarse. Eso es lo que hicimos. El tenis sigue siendo nuestro núcleo, pero hemos ampliado mucho la oferta. La sección de mar es fundamental y ha crecido mucho, y también hemos reforzado los deportes de raqueta, la piscina, la natación y las actividades dirigidas. Además, hemos incorporado propuestas vinculadas al fitness y al bienestar, como barre, yoga o pilates, y actividades como bachata o salsa, que están teniendo muy buena acogida.
El mar es también una parte importante de la propuesta del club, con actividades como paddle surf, kayak, Dragon Boat o aguas abiertas. ¿Qué supone poder desarrollar esta oferta en la bahía de La Concha?
Es fundamental. La bahía no es solo nuestro paisaje: es nuestra instalación al aire libre más grande. Nuestra ubicación nos permite integrar el mar en la oferta del club, y cada año las actividades de mar crecen. Hoy ya es natural asociar al Tenis con el kayak, el paddle surf, el Dragon Boat o las aguas abiertas. En verano trasladamos parte de la programación al exterior, con propuestas como yoga en la bahía o sesiones de fitness en el mar. Para nosotros, este enclave es un elemento diferencial y tratamos de incorporarlo siempre a la experiencia del club.
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Un abanico muy amplio de posibilidades
Más allá del mar, ¿es esa diversidad de actividades una de las claves del club?
Es uno de nuestros principales rasgos diferenciales. Es difícil que alguien venga al club y no encuentre una opción que encaje con sus gustos o necesidades. Contamos con un abanico muy amplio de posibilidades para practicar deporte, adaptado a distintas edades, intereses y formas de entender la actividad física. Esa variedad explica también la diversidad de personas que forman parte del club.
Hablan también de un acompañamiento profesional y personalizado. ¿Qué importancia tiene?
Es un aspecto fundamental de nuestra manera de trabajar. Frente a la masificación de algunas actividades de fitness, nosotros limitamos las clases a un máximo de 24 alumnos. Buscamos que cada sesión esté supervisada y que pueda adaptarse a las necesidades de cada persona. Los instructores tienen en cuenta posibles lesiones o circunstancias particulares y ajustan las rutinas cuando es necesario. Queremos ofrecer una experiencia de calidad, con un seguimiento cercano y una atención realmente personalizada.
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El club funciona también como un punto de encuentro social.
La socialización es otro aspecto muy importante. Frente a actividades que muchas veces se realizan de manera individual, en el club se generan espacios para relacionarse, coincidir con gente conocida y compartir experiencias. Lo vemos en el club de running, en las salidas al mar con el grupo de aguas abiertas, en las actividades dirigidas o en los cursillos de tenis y pádel. También en propuestas sociales como Carnaval, Halloween, el Oktoberfest o las catas de vino. Todo ello contribuye a generar vínculos y a reforzar la relación de las personas con el club.
También han reforzado el vínculo con las empresas. ¿Qué papel quieren jugar en este ámbito?
Queremos ser un partner estratégico en bienestar corporativo para las empresas guipuzcoanas y sus departamentos de personas. Diseñamos programas a medida que cuidan la salud física y mental de los equipos y refuerzan su sentimiento de pertenencia. Cada vez son más las empresas que acuden al club para organizar reuniones, 'team buildings' y actividades fuera de la oficina, y es una línea que queremos seguir desarrollando.
Al compás de la sociedad y la ciudad
¿Cómo se conserva una historia centenaria sin renunciar a la innovación?
Tenemos que evolucionar conforme evoluciona la sociedad y la ciudad. No podemos olvidar nuestra historia, pero debemos adaptarla a las necesidades actuales. Queremos ser un club abierto a la ciudad y a los visitantes, alineado con lo que demandan los ciudadanos. La clave está en preservar nuestra historia, saber de dónde venimos y qué nos ha permitido llegar hasta aquí, pero también entender que debemos adaptarnos si queremos seguir formando parte de la ciudad durante muchos años más.
¿Cuáles son los principales retos de futuro?
Nuestro principal reto es seguir aportando valor a Donostia desde este enclave único. Más que un club, somos guardianes de una tradición deportiva vinculada a la bahía. Lo que ofrecemos —salud, bienestar y deporte— está alineado con la sostenibilidad, el cuidado del entorno y las necesidades de la ciudad, y confiamos en seguir contando con el respaldo de las instituciones para mantener este servicio a la ciudadanía.