Polideportivo

Juan Mari Feliú: "En la montaña he aprendido perdiéndome y descubriendo nuevas rutas de lugares en los que nunca había estado"

Juan Mari Feliú, en la exposición 'Más allá de la cumbre'. Foto: Cedida

La exposición 'Más allá de la cumbre' cuenta con gran parte del archivo personal que ha ido recopilando durante años dedicados a la montaña y al senderismo

 Juan Mari Feliú (Pamplona, 1942), ha sido, es y será, una persona con necesidad de transmitir, de contar sus vivencias y experiencias en la vida, y en especial, en la montaña, su gran pasión. Hasta el 31 de enero, en el Archivo Contemporáneo de Navarra, estará la exposición Más allá de la cumbre, un espacio que recorre los casi cien años del montañismo navarro. Gran parte de los documentos y archivos que se pueden ver pertenecen a su colección personal.

¿Qué se encuentra la gente que va a ver la exposición Más allá de la cumbre?

–Esta exposición tiene origen en unas entregas de documentación y material que hice al Archivo Contemporáneo de lo que tengo en casa acumulado. Estamos a dos años del centenario de la Federación Vasconavarra de montañismo y queríamos aprovechar esta cercanía de la fecha para poner en valor una actividad que ha ido evolucionando a lo largo del siglo. Una ocurrencia que surgió a raíz de la base documental y material de la época que tenía de donaciones de personas que me dieron la inspiración de la montaña. He ido guardando y ahora se trata de enseñarlo al público.

¿Sentía la necesidad de enseñar esos documentos?

–Tengo la casa, como se suele decir, petada. Hago, medio en serio, medio en broma, visitas guiadas por mi casa a colegas de mi época, escaladores, espeleólogos o montañeros con los que paso el rato leyendo o viendo todos estos documentos.

Entre todo ese material, ¿también hay recuerdos de expediciones?

–Por supuesto. Hay de todo. Lo tengo escrito en el último libro que publiqué, en mis memorias. Ahí hablo de toda esa evolución y de las vivencias que están presentes en muchas de las cosas que guardo por casa.

Ha divulgado, con varios libros, su pasión por la montaña.

–Desde chaval he estado metido en el mundo asociativo. A partir de ahí, las implicaciones fueron aumentando de una manera exponencial. Me he dedicado a transmitir todo que me ha gustado de la montaña. Más de cuarenta libros sobre distintos temas relacionados con la montaña.

¿Cómo empezó esa pasión?

–Empecé de la mano de mi hermano mayor, en Oberena. Como me llevaba nueve años, acabé haciendo mi propia cuadrilla y empecé a descubrir, poco a poco, la montaña en toda sus variedades. Es por eso que para la exposición propuse el lema de Más allá de la cumbre. Esto significa que la montaña no solo consiste en subir y bajar, sino en descubrir lo que hay en todo ese recorrido.

¿Piensa que la época dorada del montañismo vasconavarro ya ha pasado, o todavía hay herencia de esos años?

–Desde luego la época dorada ha pasado. Ahora es muy distinto. Hay otros materiales y medios. Recuerdo cuando estuve en los Andes, en Perú, una expedición organizada por la Federación Vasconavarra en el año 1967. Era la tercera federación que salía de Europa. Fuimos en barco hasta Perú. Veinticuatro días navegando. También en una de las expediciones de Gregorio Ariz fueron en Land Rover hasta Afganistán. Echas la vista atrás y piensas que estábamos zumbados.

¿Qué diferencias hay entre esas expediciones con las que hay hoy en día?

–Lo primero que hago cuando llego a la montaña es descubrir yo mismo el camino, como si fuese un boy scout. Se aprende a través del sol o de los astros por la noche, los incidentes que hay en los árboles, para descubrir cuál es la cara norte, por ejemplo. Ahora no, con los aparatitos ya no es así. Al final de uno de los libros que escribí hago una serie de recomendaciones, sin pretender ser un profesor o demostrar que mi teoría es la buena, para descubrir lo importante en la montaña, el patrimonio natural, histórico o el conocimiento del mundo rural.

En los últimos años, grandes picos como el Everest se han convertido en lugares turísticos. ¿Cómo ve esas excursiones de gente sin experiencia?

–El turismo ha llegado al punto más alto del mundo. Es algo que no veo con agrado, todo lo contrario. Prefiero que la gente se prepare. En mi época para hacer un tresmil o algún pico del Pirineo tenías que hacer varios dosmiles, y antes varios montes de tu tierra. Ahora la gente, sin más, pretende hacer el Aneto. Buscas un guía y lo haces. Es algo que hay que aceptar, pero no es ir a la aventura. En la montaña he aprendido perdiéndome. De chaval aprendes de la gente mayor, pero llega un momento que hay que salir a tu aire, con la cuadrilla. Te pierdes y aprendes de lugares en los que no has estado nunca y en los que te puedes orientar con lo que has aprendido. Sobrevives.

¿Cómo ve la situación actual de los montes en Navarra?

–Tuve la oportunidad, cuando estaba de presidente de la Federación Navarra, de estar muy implicado en el tema del senderismo. Ya se veía venir que el turismo de sol y playa estaba en la cresta de la ola. Pude explicar y defender, donde hiciera falta, que la montaña ya no iba a ser exclusivamente de los montañeros, sino que venía nuevas generaciones que se repartían las vacaciones entre la zona rural y la playa. El senderismo ha ido creciendo poco a poco. Esta actividad la descubrí viviendo en del'autre côté (al otro lado, en Francia), porque no me quería Franco. Vi lo que era y para qué servía. Una manera muy hábil de distribuir posible demanda de visitantes y no como hace el turismo convencional.

¿Cómo animaría a las nuevas generaciones para acercarse a la montaña de esa forma tan única que comenta?

–Ahora está internet y hay mil temas que te ayudan. Lo mejor es la literatura, hay buenas guías temáticas. Descubrir lugares como pueblos perdidos o nuevas rutas es algo que se ha ido perdiendo. Nutrirse de guías puede ayudar a recuperar ese espíritu de aventura. Yo mismo muchas veces antes de dormir me leo un mapa y me preparo para el día siguiente. Observo posibles alternativas. Los libros son una gran herramienta.

"La montaña no consiste, únicamente, en subir la cima y bajar, sino en ir descubriendo lo que hay en todo ese recorrido"

"Antes para hacer un 'tresmil' tenías que hacer varios dosmiles, ahora la gente, sin más, pretende subir el Aneto, eso no es ir a la aventura "

19/12/2021