Un gabinete repleto de artilugios mecánicos, pinturas de grandes maestros y manuscritos originales de Leonardo da Vinci convirtió a Juan de Espina en una de las figuras más deslumbrantes y misteriosas del Madrid del siglo XVII. Su estilo de vida reservado y la presencia de extravagantes inventos entre sus cuatro paredes alimentaron continuos rumores de hechicería, atrayendo el recelo de la Inquisición y fascinando a monarcas, artistas y poetas de la época.
En este nuevo episodio nos hemos adentrado en la vida de este personaje tan curioso para entender cómo llegó a montar semejante museo en su propia casa. Con la ayuda del divulgador Juan de Aragón (El Fisgón Histórico), hemos ido repasando sus líos con las autoridades, desmintiendo el mito de que sus muebles se movían solos y descubriendo cómo sus tesoros acabaron repartidos entre grandes museos sin que la gente de a pie sepa hoy ni quién era.