El fútbol es el deporte más seguido del mundo y durante estas semanas millones de personas están siguiendo el Mundial.
Sin embargo, esta intensidad no siempre repercute de manera positiva en la salud de la gente. La relación entre los partidos de nuestro equipo y el incremento de problemas médicos está cada vez más demostrado.
Aunque muchos lo consideran un mito, el estrés del partido tiene un impacto directo en el corazón. Así lo abordó el cardiólogo José Abellán en su último vídeo.
El especialista defendió que es "totalmente" cierto que existe este riesgo asociado al visionado del deporte. La tensión acumulada frente a la pantalla o en las gradas tiene una traducción clínica directa que los profesionales de la salud observan en los hospitales de manera frecuente. En sus propias palabras, el médico detalló que "durante y justo después de los partidos de fútbol de tu equipo aumentan los ingresos por infarto y por urgencias cardiovasculares como crisis hipertensivas o arritmias".
Abellán explicó que esto no es algo subjetivo, ya que se apoya en datos concretos y estudios epidemiológicos. Para ilustrar esta realidad, hizo referencia al Mundial de Fútbol de 2006, donde el país anfitrión, Alemania, experimentó un pico inusual de ingresos en los centros de salud.
"Durante el mundial de 2006, cuando jugaba Alemania, las urgencias cardiovasculares en Alemania se multiplicaban por casi tres", señaló.
Este tipo de estadísticas demuestran cómo la alteración emocional colectiva de un país entero puede saturar los servicios de emergencia en cuestión de horas. La respuesta del cuerpo humano ante la expectativa de un gol, un penalti decisivo o una eliminación inminente se asemeja a la reacción ante una amenaza física, desencadenando una liberación de adrenalina que exige un esfuerzo adicional y repentino al sistema circulatorio.
Prevención y recomendaciones médicas
El origen de este fenómeno radica en la respuesta fisiológica del organismo ante estímulos externos de gran intensidad emocional.
"Los partidos intensos suponen situaciones estresantes", añadió Abellán. Esta alteración continuada durante los noventa minutos de juego provoca un aumento de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial, condiciones que pueden resultar críticas para personas con patologías previas.
Por este motivo, cuidar nuestros hábitos durante el partido resulta fundamental para minimizar los riesgos médicos. La combinación de la tensión inherente al deporte con el consumo de sustancias poco saludables eleva significativamente la probabilidad de sufrir un episodio grave.