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La ya frágil tregua entre Estados Unidos e Irán vivió este martes una nueva jornada de acusaciones cruzadas y amenazas por parte de ambos países, mientras las negociaciones por intentar lograr un acuerdo de paz siguen en marcha. La Guardia Revolucionaria iraní fue la primera en elevar el tono al acusar a Washington de violar su espacio aéreo en el sur del país. En un comunicado difundido por la televisión pública IRIB, el cuerpo militar afirma que “el Ejército terrorista estadounidense, continuando con sus aventuras intervencionistas en la región y su comportamiento agresivo ha penetrado en espacio aéreo iraní en la región del golfo Pérsico”.
Los sistemas de defensa iraníes habrían reaccionado derribando un dron MQ-9 y abriendo fuego contra otros aparatos, “forzándolos a huir y abandonar nuestras aguas territoriales”. Teherán asegura que actúa en defensa de su soberanía y advierte que se reserva “el derecho legítimo a responder”.
Por su parte, el comandante de la Fuerza Aeroespacial de la Guardia Revolucionaria, Mayid Musavi, advirtió en redes sociales que “el enemigo traicionero ha cometido una vez más una violación del alto el fuego durante las negociaciones”, y prometió que sus fuerzas están listas para “una respuesta rápida y decisiva”.
El Ministerio de Exteriores iraní fue más lejos y denunció una “flagrante violación del alto el fuego” pactado el pasado 8 de abril, acusando a Washington de mantener acciones hostiles incluso durante las negociaciones. Entre ellas menciona “numerosos casos de piratería marítima contra buques comerciales iraníes durante las últimas 48 horas”.
Desde Estados Unidos, el Mando Central (CENTCOM) sostiene que sus operaciones responden exclusivamente a la protección de sus tropas. Su portavoz, el capitán Tim Hawkins, explicó este martes que los ataques fueron lanzados “en defensa propia” contra embarcaciones y bases de misiles en el sur de Irán.
EL PASO POR ORMUZ
Al mismo tiempo, Washington aseguró haber intensificado el control marítimo en el estrecho de Ormuz. Según CENTCOM, “a fecha de 26 de mayo, las fuerzas estadounidenses han desviado 108 buques mercantes para garantizar el cumplimiento de la normativa”.
En este contexto, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, defendió una postura contundente sobre el futuro del paso estratégico: el estrecho de Ormuz deberá estar “abierto, sin obstáculos y sin peajes” tras cualquier acuerdo con Teherán. Defendió que los estrechos “van a estar abiertos de una forma y otra” y calificó de inaceptable cualquier intento de cobro: “Es ilícito, es ilegal, es insostenible para el mundo, es inaceptable”.
Irán, por su parte, negó que pretenda imponer peajes tradicionales, planteando en su lugar una “tasa” por servicios marítimos y protección ambiental.