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El presidente estadounidense, Donald Trump, ha firmado este lunes una orden ejecutiva que reduce de 18 a 11 las enfermedades contra las que el Gobierno federal recomienda inmunizar a todos los niños. La medida, impulsada junto al secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., recorta siete vacunas respecto a las pautas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) e insta a los Estados a aplicar este nuevo marco legal para establecer "recomendaciones de máximo nivel en vacunación infantil".
El texto gubernamental reorganiza la inmunización infantil en tres categorías para ofrecer lo que la Casa Blanca define como un calendario de "estándar de oro". Las vacunas recomendadas para toda la población infantil quedan limitadas a las del sarampión, paperas, rubéola, difteria, tétanos, tos ferina, poliomielitis, Haemophilus influenzae tipo B, enfermedad neumocócica, virus del papiloma humano (VPH) y varicela. Así, se sitúan en una segunda categoría, destinada a determinados grupos de riesgo o poblaciones, los anticuerpos monoclonales frente al virus respiratorio sincitial (VRS), así como las vacunas frente a hepatitis A, hepatitis B, meningococo B, meningococo ACWY y dengue. Por otro lado, compuestos contra la gripe, la covid-19, la hepatitis A y B, el rotavirus y la enfermedad meningocócica pasan a una tercera categoría bajo el criterio de decisión clínica compartida entre médicos y familias.
Entre las novedades principales, la Administración aconseja fraccionar la vacuna combinada triple vírica (sarampión, paperas y rubéola) en tres inyecciones individuales administradas en visitas separadas. La Casa Blanca sostiene que la medida busca adaptar el sistema a la "evidencia científica y las mejores prácticas de países desarrollados similares", recordando que en 1980 se administraban 23 dosis contra siete patologías, mientras que en 2024 la cifra había ascendido a al menos 84 dosis en 57 pinchazos para 18 enfermedades. Además, la orden busca garantizar exenciones religiosas y médicas ante las políticas estatales sobre requisitos escolares y exige al Departamento de Salud un plan en 90 días para revisar el calendario, estudiar los adyuvantes de aluminio y analizar riesgos y beneficios.
Sin embargo, la iniciativa ha desencadenado una fuerte controversia. Durante la firma, Trump vinculó la revisión del calendario con el aumento del autismo y cuestionó la seguridad de la vacuna triple vírica —afirmando que "nada malo puede pasar"—, a pesar de décadas de investigaciones científicas que descartan cualquier relación causal. Experimentos y expertos en salud pública han advertido de un posible repunte de patologías prevenibles en un ejercicio con récords de casos de sarampión en EE.UU. La medida fue criticada duramente por el senador republicano Bill Cassidy, médico de profesión, quien afirmó que Trump carece de la experiencia necesaria y alertó de que dividir la triple vírica provocará más pinchazos e incrementará las dudas parentales.
A su vez, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reaccionado recuperando un artículo publicado el 4 de diciembre de 2025 para recordar la importancia de seguir a tiempo los calendarios, subrayando que "retrasar, espaciar o modificar" las dosis expone a los menores a gérmenes que "podrían causar enfermedades graves o incluso poner en peligro su vida". El organismo internacional ha subrayado que las pautas se basan en años de investigación sobre el desarrollo inmunitario y que las vacunas combinadas "simplifican el proceso al reducir el número de inyecciones". La OMS concluye que la protección está diseñada para responder cuando el niño más lo necesita, advirtiendo de que alterar los plazos amplía los periodos de exposición y reclamando vacunar a los menores "siempre".