La guerra entre Estados Unidos e Irán continúa elevando la tensión en Oriente Medio sin visos de desescalada. Mientras Washington mantiene sus bombardeos sobre territorio iraní y refuerza su presencia militar en la región, Teherán respondía este domingo con una nueva batería de amenazas y ataques a países del Golfo.
El principal centro de mando militar iraní lanzó aseguró este domingo que cualquier nuevo acto de "agresión, intimidación o barbarie" por parte del Ejército estadounidense recibirá una respuesta "contundente y devastadora". En un comunicado difundido por la agencia Tasnim, el comandante del Cuartel General Central Jatam al Anbiya, el general de división Alí Abdolahi, prometió además imponer a EE.UU. "costes más elevados que los de la segunda y tercera guerra impuesta".
El mando militar también hizo un llamamiento a cerrar filas frente a Estados Unidos, al que definió como un "enemigo estadounidense criminal, traicionero y astuto". A su juicio, el "campamento enemigo", tras "sufrir derrotas sucesivas en el campo de batalla", intenta ahora fracturar la unidad interna iraní. "La derrota del Gran Satán, la criminal Estados Unidos, depende de la cohesión interna", afirmó.
Este discurso endurece aún más el tono empleado por las autoridades iraníes desde que el líder supremo, Mojtaba Jameneí, acusara el pasado sábado a Washington de incumplir el memorando de entendimiento firmado por ambos países hace poco más de un mes y advirtiera de que la República Islámica tiene preparadas "lecciones inolvidables" para Estados Unidos.
Sobre el terreno, los ataques no cesan. El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) anunció una nueva oleada de bombardeos sobre objetivos iraníes por octava jornada consecutiva. Una operación que, según explicó, busca debilitar la capacidad de Teherán para amenazar el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz y responder al ataque iraní de la víspera contra soldados estadounidenses en Jordania.
En dicho bombardeo murieron dos militares de EE.UU., mientras que otro continúa desaparecido y cuatro resultaron heridos, aunque posteriormente fueron dados de alta. Se trata de las primeras bajas por parte de Washington desde la ruptura del alto el fuego la semana pasada y con ellas se elevan a 16 los soldados estadounidenses fallecidos desde el inicio de la guerra.
En paralelo, The New York Times informó de que el Ejército de EE.UU. está reforzando su dispositivo militar en Oriente Medio. Según funcionarios estadounidenses citados por el diario bajo condición de anonimato, el Pentágono ha ordenado el despliegue de cazas F-16 desde Alemania, aviones furtivos F-35 procedentes del Reino Unido y nuevas aeronaves de reabastecimiento en vuelo, un movimiento que apunta a una posible intensificación de la campaña militar.
LA GUERRA SE EXTIENDE
Mientras tanto, el conflicto sigue extendiéndose por la región. Durante la mañana del domingo, Kuwait y Baréin activaron sus sistemas de alerta ante nuevos ataques con misiles balísticos y drones lanzados por Teherán. El Ejército kuwaití confirmó la activación de sus defensas aéreas frente a "misiles y drones hostiles", mientras que Bahréin ordenó a la población buscar refugio antes de anunciar la interceptación y destrucción de varios proyectiles. Las autoridades bareiníes denunciaron además que "el uso deliberado de misiles y drones contra civiles y propiedad privada constituye una flagrante violación del derecho internacional humanitario".
En Jordania, el Gobierno desmintió una alerta emitida previamente por la Embajada de Estados Unidos sobre una supuesta amenaza "específica y creíble" contra el aeropuerto y el puerto de Áqaba. Las autoridades del país insistieron en que ambas instalaciones funcionaban con normalidad y aseguraron que no existía ninguna orden de evacuación.
A la vez, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirmó que se encontraba investigando las informaciones sobre un presunto ataque estadounidense contra la central nuclear de Darkhovin, aún en construcción. No obstante, el organismo precisó que la instalación iraní no albergaba material nuclear y descartó cualquier riesgo radiológico. Aun así, su director general, Rafael Grossi, volvió a reclamar la máxima contención para evitar operaciones militares en las proximidades de instalaciones nucleares.