“No sé muy bien qué decir. Estoy muy, muy feliz de haber conseguido esta victoria, significa mucho para mí, sobre todo por la caída que eliminó a tres compañeros en la segunda etapa”, acertó Igor Arrieta a concretar tras su mayúsculo logro en Potenza, donde culminó una actuación extraordinaria que aunó emoción, épica, locura, sobresaltos, caída y redención.
El de Uharte Arakil, de 23 años, vencedor el pasado curso de la Clásica de Ordizia que le entregó en bandeja de plata Isaac del Toro, logró una victoria irrazonable por todo lo que aconteció.
El joven navarro padeció una caída a 13 km de meta cuando marchaba escapado con el portugués y nuevo maglia rosa Afonso Eulálio.
Pensaba en su mala suerte cuando el portugués se fue al suelo un poco más adelante. Ambos emparejados en mal fario. Ocurrió que una mala trazada le desvió de la carretera principal.
También fue capaz de reponerse a eso Arrieta, que firmó un final prodigioso para poder vencer y obtener su mejor laurel. No se rindió el navarro.
Eso le rescató y le impulso a la victoria. “No pensé que tuviera todo perdido después de la caída, necesitaba intentarlo hasta el final.
Después de la dura etapa que hicimos nunca se sabe. Estaba completamente agotado en los últimos kilómetros, pero sabía que Eulálio también lo estaba, y ambos merecíamos la victoria, pero al final la conseguí yo”, explicó.