Iberdrola cumple hoy 125 años de historia, una efeméride que la compañía lleva meses conmemorando con distintas iniciativas para recordar un viaje que comenzó el 19 de julio de 1901 en Bilbao. Aquel día nacía Hidroeléctrica Ibérica, una empresa creada para aprovechar la fuerza de los ríos y que acabaría convirtiéndose en el embrión de una de las mayores eléctricas del mundo.
Esa fecha supone el kilómetro cero de una larga carrera tecnológica e industrial en la que las empresas que dieron origen a la eléctrica vasca tuvieron un papel protagonista en algunos de los grandes hitos de la electricidad en el Estado español.
El aniversario invita a mirar atrás para entender cómo una sociedad fundada en plena revolución industrial terminó acompañando buena parte de la evolución del sistema eléctrico. Desde las primeras centrales hidroeléctricas hasta el actual impulso de las energías renovables, la historia de la compañía ha transcurrido en paralelo a los grandes cambios tecnológicos, económicos y sociales de los últimos 125 años.
Parque Ararat de Iberdrola en Australia
Los orígenes: Hidroeléctrica Ibérica
Cuando Hidroeléctrica Ibérica echó a andar, la electricidad apenas comenzaba a extenderse por el Estado. Su uso se limitaba a algunas calles, talleres y fábricas, mientras las ciudades descubrían las posibilidades de una energía que transformaría la producción industrial y la vida cotidiana. El empresario Juan Urrutia impulsó entonces un proyecto destinado a aprovechar los saltos de agua de la cuenca del Ebro para generar electricidad, una apuesta innovadora en un momento en el que la producción debía realizarse cerca del lugar de consumo.
La llegada de la corriente alterna y el desarrollo de las primeras grandes líneas de transporte cambiaron ese escenario. La electricidad pudo recorrer largas distancias, favoreciendo la construcción de centrales lejos de las ciudades y acelerando la expansión de las redes de distribución. Aquella transformación convirtió la energía en uno de los motores del desarrollo industrial y situó a Euskadi entre los territorios protagonistas de esa revolución.
El nacimiento de Hidroeléctrica Ibérica coincidió con un momento clave para la electrificación. En 1901, el Ministerio de Agricultura publicó la primera estadística oficial de la industria eléctrica, que contabilizaba 875 fábricas de alumbrado y reflejaba que aproximadamente la mitad de la electricidad ya procedía del agua. Durante las décadas siguientes proliferaron las centrales hidráulicas, crecieron las redes de transporte y la electricidad fue llegando de forma progresiva a hogares, comercios e industrias.
A finales de los años veinte, la potencia instalada se había multiplicado por doce y más del 80% de la producción eléctrica era de origen hidroeléctrico. Ese desarrollo convirtió los grandes ríos en una pieza estratégica para el abastecimiento energético y favoreció la consolidación de compañías que acabarían marcando la historia del sector.
Iberdrola realizó el 12 de junio un espectáculo con drones junto a la torre que lleva su nombre para conmemorar su 125 aniversario.
Nacimiento de Iberdrola
Uno de los hitos llegó en 1944, cuando Hidroeléctrica Ibérica se fusionó con Saltos del Duero para crear Iberduero. La nueva empresa nació en una etapa marcada por la reconstrucción tras la Guerra Civil y por la necesidad de reforzar un sistema eléctrico sometido a fuertes limitaciones.
Décadas después, en 1992, Iberduero volvió a protagonizar una operación decisiva al integrarse con Hidroeléctrica Española. De aquella unión nació Iberdrola, una compañía que reunía dos de las principales tradiciones del sistema eléctrico: el aprovechamiento hidroeléctrico y el transporte de energía a larga distancia.