Noël d’Anjou cumple dos años al frente del Departamento de Hacienda del Gobierno Vasco con la vista puesta en encarrilar el soporte financiero para las grandes transformaciones económicas que necesita Euskadi, como la energética y la digital. No obstante, a corto plazo, tiene como prioridad definir y canalizar una tarea también ardua, como son los presupuestos anuales ordinarios. D’Anjou se muestra optimista sobre la próxima evolución de la economía, pero admite que la CAV no escapa a un contexto en el que va a primar la desaceleración y en el que el refuerzo del modelo de colaboración público-privada se presenta como uno de los ejes de actuación para dar solución a problemas acuciantes, como la crisis de vivienda.
Han presentado las directrices de los Presupuestos del próximo año. ¿Qué filosofía y orientación van a tener las cuentas?
—El proceso presupuestario es largo. Las directrices económicas y presupuestarias establecen un marco general dentro del cual se va a hacer el proyecto. Lo que queremos es que los presupuestos respalden el camino emprendido en esta legislatura, poniendo a las personas en el centro de las políticas públicas. Al mismo tiempo, también pensamos en el futuro mediante el fortalecimiento no solo del modelo económico, sino también del social. Estamos diseñando unos presupuestos en esa línea de continuidad, en un contexto de más riesgos, pero apoyándose en los mismos pilares que hemos puesto el centro en esta legislatura, que son el bienestar de la ciudadanía y el refuerzo de los servicios públicos. En la parte más económica, buscaremos unas cuentas que sirvan para impulsar el crecimiento económico, la creación de puestos de trabajo de calidad y para abordar los distintas transformaciones que tenemos por delante. Todo eso siempre pensando en tener unas cuentas rigurosas, sostenibles y basadas en la estabilidad.
¿Con qué predisposición afrontan el diálogo con el resto de los grupos parlamentarios?
—Nuestra postura va a ser la de escuchar sus propuestas, dialogar con ellos y buscar el mayor número de acuerdos. Lo que sí creo es que, a diferencia de los dos años anteriores, en los cuales también nos hemos sentado con ellos, tenemos a la vista un contexto preelectoral, con elecciones el año que viene en diputaciones y ayuntamientos y también probablemente las generales. Entonces, en este escenario, pudiera haber un riesgo de que se quieran enmendar los presupuestos pensando en determinados eslóganes. En este sentido, tenemos que hacer un llamamiento a la responsabilidad de los grupos y a favor de unos presupuestos que tienen que estar orientados al interés general de Euskadi, porque inciden directamente en la calidad de vida de los ciudadanos, en la competitividad de las empresas y en la cohesión social. Al igual que pasa en las familias, los ingresos se tienen que priorizar para centrarse en lo importante.
“ Vamos a aprovechar la capacidad de déficit que tenemos porque creemos que ahora hay que apostar por la economía ”
¿Qué previsión de ingresos manejan? ¿Le preocupa la desaceleración abierta por los conflictos abiertos en Oriente Medio?
—Efectivamente, si el año pasado hablábamos de los aranceles, ahora tenemos el problema del Estrecho de Ormuz y toda la inestabilidad que hay en Oriente Medio. De momento, con los datos que tenemos, la recaudación está creciendo por encima del 4%, superior al presupuesto que tenemos para el conjunto del año. Por tanto está evolucionando positivamente, pero hay que ser conscientes de que el dato más aproximado lo conoceremos en septiembre. Hay que ser cautos. Es verdad que, por ejemplo, la recaudación por IVA está funcionando bien, pero no de forma tan favorable como el año pasado. El dato del que disponga el Consejo Vasco de Finanzas en octubre será todavía más fiable y el que asiente las bases del presupuesto.
La ralentización en el segundo semestre parece un hecho.
—Los datos muestran una economía que sigue comportándose de una manera resiliente. Los fundamentos de la economía vasca son buenos y estamos en un escenario en el que, si lo comparamos con las de la Eurozona, tenemos crecimiento económico. No obstante, el horizonte que tenemos por delante es de cierta desaceleración. El crecimiento del año que viene será menor que el de este, pero en términos reales estará por encima de la inflación y de la subida de precios que está causando el encarecimiento de la energía. Por tanto, es un escenario moderadamente positivo, y en el que además tiene un peso importante la demanda interna, el consumo y la inversión. El sector exterior es el que está flojeando. El empleo creció el pasado año en 12.000 puestos de trabajo, para este prevemos que se creen 10.000 empleos y el año que viene otros 9.000. El hecho de generar empleo es lo que nos hace ser relativamente optimistas. Las distintas administraciones públicas seguiremos actuando, tomando medidas como se hizo tras la instauración de los aranceles de Estados Unidos y como se ha hecho este año con el escudo industrial tras la crisis de Ormuz. Si se producen nuevas desviaciones actuaremos.
“ La recaudación avanza de forma positiva, pero hay que ser cautos; en el IVA no está creciendo al mismo ritmo que el año pasado ”
La deuda y el déficit, ¿condicionan los presupuestos?
—Nuestro nivel de deuda en un año como el actual, donde estamos aplicando el endeudamiento extraordinario de 1.000 millones de euros vinculado a la Alianza Financiera Vasca, va a estar en torno al 12%. Son niveles diez puntos por debajo por debajo de la media del resto de comunidades del Estado. Estamos en el nivel más saneado en cuanto a la deuda. No es algo que nos preocupe. Además, también creemos que es un momento para aprovechar el 0,3% de déficit que pactamos en la Comisión Mixta de marzo para el trienio 2026-2028. Vamos a aprovechar esa capacidad porque creemos que ahora hay que apostar por la economía y por Euskadi. La deuda hay que medirla en términos relativos respecto al tamaño de la economía y del presupuesto. Debemos tener tranquilidad. Las cuentas están saneadas y vamos a seguir con una gestión rigurosa y sin excesos.
¿Cómo están los planes para la contribución del ahorro privado de las EPSV a la inversión pública?
—Desde que empezó esta legislatura teníamos claro que queríamos movilizar a los distintos agentes financieros vascos para las grandes trasnformaciones. Con la puesta en marcha de la Alianza Financiera hemos trabajado de forma conjunta con la Federación de EPSV. Se ha generado una dinámica de colaboración público-privada que está siendo bastante positiva, pero es verdad que a las EPSV no se les ha visto todavía en ningún vehículo concreto donde hayamos puesto nosotros la iniciativa. Estamos en ello. En este espacio de colaboración con las EPSV estamos trabajando en dos líneas. Uno es la actualización del marco regulatorio, que ahora mismo está en período de alegación. Queremos reforzar el papel que tienen ahora las EPSV como entidades de previsión social. La actualización del marco regulatorio que estamos diseñando va a ir en ese sentido, con el compromiso de que los 33.000 millones de euros que acumulan en recursos tienen que contribuir de una manera algo mayor a la inversión. Creemos que para finales de año o principios del siguiente ya estará en vigor esa actualización. La otra línea de actuación, más allá del marco regulatorio, son los vehículos financieros a través de los cuales movilizar esos recursos. El Plan Euskadi-Eraldatuz define como se va a materializar esa financiación, y en él se incluye una sociedad nueva, Indartuz, que es con la cual queremos articular la colaboración con las EPSV. Por ejemplo, lo más novedoso es el Fondo de Deuda para la Transformación Productiva, un fondo de deuda en cooperación con la Federación de EPSV, y sobre el que ya hemos asignado la gestora que va a dirigirlo. Es un fondo donde el Gobierno Vasco va a tener una participación minoritaria, de menos de la mitad, y en el que las EPSV de empleo ya van a empezar a poner recursos. Por tanto, pienso que a fin de año veremos este fondo ya constituido y en marcha. Y además es un fondo que está abierto no solo a las EPSV de empleo, sino a otras de naturaleza distinta y también a otros agentes que quieran tomar parte. Además de eso, estamos trabajando con las EPSVs en un plan que está en fase de diseño, pero que va a ser un fondo para la promoción de infraestructuras.
La Diputación de Bizkaia ha impulsado medidas tributarias para el arraigo empresarial y la atracción de talento, una senda que también quiere seguir Gipuzkoa y Araba. ¿Hay riesgo de que se quiebre, de alguna manera, la armonización fiscal de los territorios?
—El pasado mes el Órgano de Coordinación Tributaria informó favorablemente sobre esas medidas, dictaminando que están dentro de los parámetros de la armonización. Las Juntas Generales de cada territorio tienen la capacidad de estudiar y proponer sus propias medidas. Creo que está dentro del marco normal de los procedimientos. Me extraña un poco la alarma que ha surgido en una fase tan inicial de ese proceso. Las medidas tributarias o las modificaciones de las mismas se producen casi todos los años. Lo vemos desde la normalidad. Y luego, en cuanto a a la dirección en la que apuntan las medidas tributarias, creo que está alineada con lo que estamos haciendo en en el conjunto de las instituciones, por ejemplo, con la Alianza Financiera Vasca para preparar la economía hacia el futuro. Yo no veo riesgo de desarmonización y así lo ha dicho el Organo de Coordinación Tributaria.
“ No veo riesgo de desarmonización fiscal con los cambios tributarios que quieren promover las diputaciones ”
El Gobierno español ha comenzado a sondear a las comunidades de cara a la reforma del modelo de financiación autonómica, con una quita de deuda sobre la mesa que asumiría el Estado. ¿Le preocupa el impacto que eso pueda tener sobre Euskadi?
—Creo que es conveniente distinguir entre dos asuntos. Uno es la propia quita de deuda de las comunidades, sobre la cual ya se está avanzando en el procedimiento. En este sentido, en la Comisión Mixta del año pasado quedó claro el compromiso de que esa medida no puede tener ningún impacto en el Cupo. Por tanto, ahí no hay ninguna preocupación. Pedimos respeto para el Concierto Económico. En cuanto a la modificación de la financiación de las comunidades de régimen común, no quisiera hacer ninguna valoración porque no nos corresponde hacerla. Aunque a Euskadi no le afecta, tenemos el documento para la reforma del modelo y lo vamos a analizar con detenimiento por si pudiera haber alguna derivada sobre la que tuviéramos que decir algo.
La vivienda es la principal preocupación de la sociedad vasca. Desde el Ejecutivo se ha defendido la creación de una alianza que, en modo similar a lo que realiza para promover el arraigo empresarial, se utilice para traccionar todo lo relacionado con el mercado inmobiliario. ¿En qué estado se encuentran esos planes?
—Este gobierno está explorando fórmulas, a través de un nuevo vehículo y con el mismo espíritu de colaboración público-privada de la Alianza Financiera, para movilizar a empresas y tejido productivo hacia uno de los grandes retos sociales y también económicos que tenemos, que es el problema de la vivienda. Pero se trata de activar recursos no solo desde el sector público, porque desde ahí la capacidad que tenemos para incrementar la oferta es la que es. No obstante, para acelerar esa capacidad de promover y construir nuevas viviendas, se está trabajando en el diseño del Fondo Social de la Vivienda, que busca trasladar a ese ámbito específico la dinámica de la colaboración público-privada que está funcionando en otros campos. El liderazgo de esta estrategia corresponde, evidentemente, al Departamento de Vivienda, con la ayuda del conjunto del Ejecutivo. Creo que se están haciendo bien las cosas y estamos intentando poner sobre la mesa todas las alternativas.