Actualizado hace 7 minutos
Este domingo Hondarribia va a acoger el Muxiko Eguna, en la que es la séptima edición de una cita que año a año sigue creciendo, y que es ya una referencia para los dantzaris de toda Euskal Herria. No en vano, la previsión es que alrededor de 500 bailarines y bailarinas se reúnan en la Plaza de Armas, en una festividad que va a transcurrir por diferentes partes del centro de Hondarribia y con un fin de fiesta en el Polideportivo de Hondartza, El programa está organizado por las asociaciones Lagun Artea y Klink, con la ayuda del Ayuntamiento de Hondarribia, y englobará a centenares de personas en torno a la euskal dantza.
En marcha desde la mañana
La jornada va a arrancar a las 11:30 en la Plaza Damarri de Hondarribia. A esa hora los Muxikos comenzarán a subir la Calle Mayor hasta llegar a la Arma Plaza, donde a las 12:00 actuará el grupo Oinkada. Un ascenso en el que los dantzaris estarán acompañados de trikitilaris de Maltzeta, Auntza e Izugarria Hondarribiko Erraldoiak, y con una pareja de txalapartaris en los arcos del Ayuntamiento. A este respecto, los gigantes se colocarán al frente de la kalejira desde el Arco de Santa María.
Una hora después la música llegará a la calle San Pedro, y la jornada matinal finalizará con una comida popular en el Polideportivo Hondartza para la que no quedan entradas, al haberse agotado ya las 300. Por la tarde, tras la comida, seguirá la jornada festiva con el baile amenizado por Patxi Pérez Taldea, para dar por finalizada la cita a las 20:00. En caso de que el tiempo no acompañe.
Plan B por si la meteorología no acompaña
La organización ha anunciado también una alternativa por si el mal tiempo hace acto de presencia, algo que según las previsiones meteorológicas es bastante factible en estos momentos. Si esto ocurriera, todos los actos de la jornada matinal se trasladarían al Frontón Soroeta, manteniéndose la comida, la sobremesa y el baile en Hondartza. Sin embargo, Izaskun Muñoa, de Lagun Artea, al anunciarlo ha dicho que esa opción “mejor olvidarla, porque hemos comprado el buen tiempo” en un tono amable, esperando que finalmente varíen esas previsiones.