Gipuzkoa

Homenaje a las Mercedarias el día 20 en su despedida de Arrasate

El acto, que tendrá lugar en la parroquia, ensalzará los 134 años de presencia y labor de la Congregación en el municipio
Las hermanas Ana Mari, Pilar, María Luisa y Marisol han cuidado de La Merced en los últimos años. / A.D.

A lo largo de 134 años, las Mercedarias han formado parte de la vida cotidiana de Arrasate. Han estado en las aulas, en los hospitales y en la residencia, atendiendo a personas enfermas y poniendo sus instalaciones a disposición de colectivos y asociaciones. Una presencia prolongada durante generaciones que llega ahora a uno de sus últimos capítulos. A finales de este mes, las cuatro religiosas que aún residen en el antiguo colegio La Merced pondrán fin a su estancia en el que ha sido su hogar. Con su marcha, el edificio quedará a la espera de una nueva vida, marcada por el proyecto de viviendas intergeneracionales que está llamado a tomar forma en los próximos años.

Pero antes, este próximo 20 de septiembre, el municipio les rendirá homenaje. La parroquia de San Juan Bautista acogerá una celebración que comenzará con una misa –12.00 horas– que oficiará el vicario general de la Diócesis de San Sebastián, Mikel Aranguren, con la participación del coro parroquial. Al término de la ceremonia se celebrará un acto de reconocimiento en el que intervendrán representantes de Kristau Eskola, la residencia Iturbide, la parroquia, el Ayuntamiento y la cooperativa ISEA, entre otros. Está prevista la asistencia de alrededor de 18 religiosas, entre ellas la directora general de la Congregación, Julia Tajuelo, y varias hermanas que en distintas etapas asumieron tareas de dirección y docencia en el antiguo colegio. Desde la organización del acto explican que será un encuentro “sencillo y cercano”, concebido como una forma “de agradecer a las Mercedarias su labor y años de dedicación”.

Desde 1892

La Congregación de Hermanas Mercedarias de la Caridad llegó a la villa cerrajera en 1892 para instalarse inicialmente en el convento de San Francisco. Allí desarrollaron una doble tarea educativa y sanitaria. Pero fue la educación la que terminó convirtiéndose en una de sus señas de identidad. En 1969 se inauguró el colegio de La Merced, en José Luis Iñarra Pasealekua, que permaneció abierto hasta 2008. Por sus aulas pasaron generaciones de arrasatearras (los primeros años solos chichas) en una época en la que la presencia de las religiosas llegó a superar la veintena.

La atención sanitaria constituyó otro de los ámbitos de su actividad. Algunas hermanas trabajaron en el antiguo Centro Asistencial, embrión del actual hospital, y otras estuvieron vinculadas a la residencia Iturbide. A este compromiso se sumó su labor social y, tras el cierre del centro escolar, la voluntad de mantener abiertas las puertas de La Merced. En los últimos años, el inmueble ha albergado clases de yoga, biodanza, costura, consultas de psicología... “No hemos tenido tiempo de aburrirnos”, explicaba Sor María Luisa Maquinay en el reportaje publicado en julio en este diario.

Ahora, las cuatro monjas que han cuidado de La Merced emprenderán caminos diferentes. Maquinay se trasladará a Gasteiz; Sor Pilar Riglos, a Zumarraga, y Sor Ana Mari Plazaola y Sor Marisol Pagalday se incorporarán a la segunda comunidad de Mercedarias de Arrasate, que integran otras tres religiosas que viven en un piso en Biteri. La Congregación mantendrá así su presencia en la localidad, aunque dejará atrás el edificio que acogió a generaciones de escolares. Una historia que será reconocida el día 20 en un homenaje abierto a toda la ciudadanía.

12/09/2026