El proceso de participación que abrió el Ayuntamiento de Laudio, el pasado septiembre, para que la población aportase sus ideas para amueblar el espacio público surgido, tras culminar la reforma de todo el entorno de la plaza de Abastos, arrojó la necesidad de zonas verdes, bancos y espacios provistos de sombra, pero también hubo quien propuso instalar esculturas o llevar a cabo otros proyectos artísticos para mostrar el patrimonio e identidad de Laudio.
Pues bien, la inauguración de la Azoka Plaza, incluido el nuevo mercado municipal, tuvo lugar el pasado 25 de junio, y fue esa semana cuando muchos vecinos se acercaron a conocer el espacio, llevándose una sorpresa con una instalación realizada en la plazuela-terraza sobre el mercado, junto al pórtico de la parroquia de San Pedro de Lamuza, donde se encontraba la fuente de los ángeles de bronce trasladada ahora a la plaza inferior y donde la obra dio al traste con varios plataneros de gran porte, causando una fuerte polémica.
Y es que además de bancos y nuevos árboles plantados sobre macetas de gran tamaño, se ha colocado una especie de monumento, que luce acordonado y con una placa explicativa, en euskera y castellano, un tanto baja, que ha llevado al experto en toponimia y etnografía euskaldun, además de trabajador municipal en el departamento de Euskera, Félix Mugurutza, a aclarar qué hace esa mesa de piedra ahí.
“Es una recreación de la que fuera la mesa de Batzalarrin, sobre la que se adoptaban los acuerdos municipales de mayor enjundia, y a la que también acudía el pueblo a ratificar matrimonios, compraventas, incluso apuestas. Era, por tanto, el lugar más solemne y significativo para nuestro pueblo. Se completaba el conjunto con una gran encina con igual significación”, ha informado.
Fiel-harri
Eso sí, como no quedan referencias de cómo era la “fiel-harri” de Laudio -”piedra (mesa) del fiel” porque era el fiel, una especie de secretario, el que presidía y daba validez a las juntas que ahí se celebraban- la han creado a imagen y semejanza de la más cercana existente: la de Luiaondo en Ayala.
Estas mesas también servían de patrones de medidas para evitar cualquier discusión o fraude en las compraventas. “Por eso nuestra mesa mide 1 vara (antigua medida equivalente a 83,59 centímetros) por dos que, a su vez, era la medida estándar de las piezas de lencería (lienzos, paños, telas)”, apunta, al tiempo que recuerda que “Laudio era conocido por la elaboración de lienzos de lino, tanto que llegaba a importar esta planta para elaborar sus telas”. Así es que, aunque recreada, no deja de ser algo muy importante para la identidad colectiva y un humilde guiño al pasado local.