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El principio del fin del infierno en Los Gallardos con un fuego récord estabilizado bajo la sombra de la tragedia

El dispositivo del Plan Infoca logra perimetrar el devastador incendio forestal de Almería que deja 12 fallecidos, 7.000 hectáreas calcinadas y permite el regreso escalonado a sus hogares de los últimos 1.000 evacuados.
Labores de extinción del incendio de Los Gallardos
Labores de extinción del incendio de Los Gallardos / EP

El dispositivo del Plan Infoca ha dado por estabilizado el monstruoso incendio forestal que desde el pasado jueves ha devorado sin piedad las tierras de Los Gallardos. Atrás van quedando días de angustia asfixiante, un paisaje natural abruptamente transformado en un mar de cenizas y, lo que es infinitamente peor, una herida humana de proporciones imborrables. Las cifras técnicas del desastre imponen respeto y terror a partes iguales: 7.000 hectáreas calcinadas bajo un perímetro que supera los 40 kilómetros de longitud. Pero esta ansiada estabilización marca, tal y como ha valorado sobre el terreno el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, el esperado "principio del fin" de un siniestro "terrorífico" que pasará a los anales de la historia autonómica por haber abatido todos los récords en cuanto a velocidad de propagación.

Sin embargo, el lógico alivio operativo convive con el luto más denso y doloroso. Al menos doce personas han perdido trágicamente la vida por la voracidad de las llamas. Desde el Puesto de Mando Avanzado (PMA) instalado estratégicamente en el municipio de Turre, la prudencia institucional marca los tiempos. El departamento de Biología del servicio de Criminalística de la Guardia Civil ya ha logrado obtener el perfil genético de los doce fallecidos. A pesar de este avance científico, la identificación oficial de las víctimas sigue siendo imposible. El drama trasciende las fronteras puesto que la obligada recogida de muestras está resultando una tarea extraordinariamente compleja porque los familiares de las víctimas están viajando a Almería desde el extranjero. La magnitud internacional de la tragedia ha llevado a la ministra delegada de Francofonía de Francia a intervenir públicamente, alertando de que una ciudadana francesa podría encontrarse desaparecida en el fuego.

La agonía, lamentablemente, no termina para otras familias. El Centro Integrado de Datos (CID) mantiene en ocho la cifra oficial de desaparecidos tras recibir una nueva denuncia en las últimas horas, recordando que los procedimientos de cotejo de ADN son invariablemente lentos. Sobre el humeante terreno calcinado, un dispositivo conformado por un centenar de efectivos del Grupo de Emergencias de Andalucía (GREA), la UME y la propia Guardia Civil ultima unas exhaustivas batidas de reconocimiento. Se trata de un rastreo georreferenciado milimétrico, que cuenta además con el valioso apoyo de 61 voluntarios y 40 profesionales de Protección Civil en 18 zonas de búsqueda. Tras estas batidas, Moreno ha expresado su "confianza certera" en que no aparezcan ya más víctimas mortales. Mientras tanto, en las habitaciones del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, cuatro personas continúan ingresadas luchando contra el dolor, en estado estable dentro de la gravedad.

Tregua climática

El crucial cambio de rumbo en esta batalla titánica contra la naturaleza se forjó de madrugada. Tras jornadas donde el fuego se mostraba inabordable, "las condiciones meteorológicas de la noche han sido sumamente positivas", señalaba Moreno, regalando a los extenuados equipos de extinción unas humedades superiores al 90 % y una inestimable caída en la virulencia del viento. Esta tregua climática ha permitido que el monstruo quede por fin "perimetrado y acotado, sin peligro de llama". Es el resultado innegable de un colosal esfuerzo colectivo donde llegaron a operar simultáneamente 32 medios aéreos y en torno a 500 efectivos de diversa índole. Como pequeño milagro logístico, las autoridades confirman que, gracias al enorme muro de defensa levantado, "casi todas las viviendas se han mantenido intactas".

Con el incendio arrinconado, la emergencia desciende a la situación operativa 1. Este hito marca la desescalada, permitiendo la retirada de la Unidad Militar de Emergencias (UME). Sobre el terreno quemado quedará ahora un vital retén compuesto por unos 90 efectivos del Infoca apoyados por medios aéreos, siete autobombas, una Unidad Médica y una Unidad de drones (USISEM). Pero la verdadera imagen que define la jornada es la del regreso. Se ha autorizado el regreso a sus hogares de las 1.000 personas que aún continuaban desalojadas por precaución, que se suman a las 600 que ya volvieron el sábado. La vuelta se realizará de manera estrictamente "progresiva y con todas las garantías".

Caída de un cable de alta tensión

Mientras la tierra se enfría, la maquinaria judicial acelera. Aunque Moreno ha rogado "prudencia", los primeros indicios apuntan a la caída de un cable de alta tensión en la zona donde se originó el infierno como principal hipótesis del siniestro. "Vamos a esperar a una investigación ya más detallada, más minuciosa, que nos permita con exactitud verificar el estado de la situación y el origen del incendio", ha apuntado el líder del Gobierno andaluz. Cabe recordar que, en un primer momento y en función de los testigos, se determinó el origen de las llamas en un cable de electricidad roto que prendió la maleza de la zona, aunque desde Endesa se manifestó, tras una primera comprobación, que el cable señalado, perteneciente a una instalación "privada" y "abandonada" ajena a la red de distribución, carecía de tensión desde hace años.

Independientemente de la chispa inicial, el líder andaluz lanzó una firme advertencia. Recordando que la región sufre una media de 15 a 22 conatos diarios, Moreno exigió tomarse "muy, muy, muy en serio la circunstancia que nos está trayendo el cambio climático". Además, respecto al comportamiento civil, su tono no admitió réplica: en caso de desalojo, "no son recomendaciones, son instrucciones, son órdenes". Ignorarlas no solo pone en juego la vida propia, sino la de los equipos que deben acudir al rescate. Queda mucho verano por delante (agosto, septiembre y octubre siguen siendo críticos), y la enorme cicatriz negra de Los Gallardos advierte que el peligro del fuego exige máximo respeto y alerta constante. Y es que como recuerdan el verano no ha hecho más que comenzar.

2026-07-13T07:26:02+02:00
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