Francia vive este sábado 7 de noviembre una nueva jornada de tensión social. Las calles del país vuelven a convertirse en escenario de movilizaciones contra el Gobierno y el encarecimiento del coste de la vida, en lo que supone la cuarta convocatoria consecutiva de protestas en sábado. Ante el riesgo de nuevos episodios de violencia, el Ejecutivo ha decidido mantener un amplio dispositivo de seguridad y ha advertido de que actuará con contundencia frente a los disturbios, los saqueos y los bloqueos.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, ha reiterado que el Gobierno respalda el derecho a manifestarse pacíficamente, pero ha advertido de que no tolerará los comportamientos violentos. En sus declaraciones del viernes, explicó que buena parte de las convocatorias previstas para este sábado carecen de organizadores identificados y de interlocutores sindicales.
Según el responsable de Interior, estos llamamientos espontáneos difundidos a través de las redes sociales suelen ir acompañados de mensajes que incitan a la violencia, los bloqueos de carreteras y los actos vandálicos.
"El Ministerio del Interior sigue apoyando a quienes se manifiestan pacíficamente, respetando las normas para su protección y garantizando así la libertad de manifestación", recoge el comunicado oficial. La institución también ha lanzado una advertencia directa a quienes provoquen altercados: "Se dará una respuesta contundente a los vándalos y saqueadores, quienes serán arrestados".
70.000 policías y gendarmes para controlar las calles
Para evitar nuevos enfrentamientos, las autoridades francesas han decidido mantener el despliegue de 70.000 policías y gendarmes en todo el territorio nacional. El dispositivo incluye a 110 unidades de fuerzas móviles, además de efectivos de las distintas unidades territoriales.
El operativo cuenta también con medios materiales de gran capacidad, entre ellos 25 vehículos blindados Centaure de la Gendarmería, otros vehículos blindados, lanzadores de agua, helicópteros y drones.
La estrategia también contempla aplicar restricciones a las concentraciones en determinados centros urbanos. Varias prefecturas han dictado prohibiciones para evitar manifestaciones en zonas especialmente sensibles, algunas de ellas escenario de incidentes violentos durante las anteriores convocatorias.
En los lugares donde sí se han autorizado las marchas, las autoridades han negociado con los organizadores recorridos alternativos para alejar las concentraciones de los puntos más conflictivos.
Agentes de policía dispersan a los manifestantes durante una protesta en París, celebrada en el marco de una jornada de movilización a escala nacional contra el alto costo de la vida y el deterioro de las condiciones en los centros educativos.
Controles en carreteras, estaciones y trenes
El dispositivo de seguridad incluye también controles preventivos en las principales vías de circulación, las redes ferroviarias y las estaciones. El objetivo es localizar e incautar objetos peligrosos que puedan utilizarse como armas durante los enfrentamientos.
Los agentes podrán intervenir igualmente pancartas que contengan mensajes constitutivos de una infracción, como apología de la violencia o de actos delictivos, insultos o difamaciones.
Interior justifica estas medidas por el riesgo de que se produzcan concentraciones espontáneas sin autorización, bloqueos de infraestructuras y ataques contra establecimientos comerciales o edificios públicos.
Las cifras de participación enfrentan al Gobierno y a los sindicatos
Esta nueva jornada llega después de una semana marcada por los bloqueos, las protestas y una importante movilización social celebrada el jueves 5 de noviembre.
Las cifras de participación reflejan la distancia entre las estimaciones oficiales y las de las organizaciones sindicales. El Ministerio del Interior contabilizó 575.000 participantes en las movilizaciones del jueves, mientras que la Confederación General del Trabajo (CGT) elevó el balance hasta los 1,573 millones de personas.
La diferencia también se reflejó en la valoración de la jornada, que estuvo acompañada de paros en distintos sectores profesionales y concentraciones en numerosas ciudades francesas.