Ucrania ha intensificado sus ataques contra infraestructuras estratégicas rusas. Drones ucranianos han alcanzado durante la noche una refinería de la petrolera Rosneft y una fábrica de componentes electrónicos destinados a equipos militares en la parte europea de Rusia, según informaron este sábado medios locales.
Uno de los ataques tuvo como objetivo la fábrica Protón-Elektroteks, situada en la región de Oriol, a unos 300 kilómetros al sur de Moscú. El impacto provocó un incendio en las instalaciones, según el medio independiente Astra, que cita testimonios de residentes de la zona.
La planta fabrica componentes electrónicos para el Ejército ruso y ya había sido objeto de ataques anteriores. El pasado 23 de octubre, un bombardeo contra estas instalaciones causó cinco muertos y alrededor de una veintena de heridos.
El gobernador de Oriol, Andréi Klichkov, confirmó el ataque contra una empresa de la región, aunque no precisó si se habían producido víctimas. Sí reconoció que la instalación había sufrido daños parciales.
Un hipermercado de artículos para el hogar Epicentr K, situado en el distrito de Obolonskyi, resulta dañado por un ataque ruso.
Una refinería de Rosneft, entre los objetivos
El segundo objetivo fue una refinería de Rosneft, la mayor petrolera de Rusia, situada en la región de Sarátov, a más de 700 kilómetros al sureste de Moscú.
Según Astra, los drones causaron daños en esta infraestructura, considerada una de las mayores instalaciones de procesamiento de petróleo del país. La refinería ya había sido atacada anteriormente por las fuerzas ucranianas.
El gobernador regional, Román Busarguin, confirmó daños en infraestructuras civiles y en varias viviendas cercanas, aunque aseguró que no se habían registrado heridos.
Ucrania retoma los ataques contra las refinerías rusas
Los bombardeos se producen en un momento de intensificación de la ofensiva ucraniana contra el sector energético ruso. Según la información difundida, Kiev ha vuelto a atacar prácticamente a diario las refinerías del país desde que reanudó esta campaña hace diez días, después de una breve pausa solicitada por el presidente estadounidense, Donald Trump.
Estas operaciones buscan golpear infraestructuras estratégicas para la economía rusa y su capacidad de abastecimiento energético, además de instalaciones vinculadas a la producción militar.