Fundada hace siete años, antes del auge de la inteligencia artificial generativa, Aunoa nació con el objetivo de automatizar la atención al cliente mediante el reconocimiento del lenguaje natural. Su fundador, Fernando Pérez, ha explicado en Kale Nagusia que la evolución de esta tecnología permite hoy mantener conversaciones prácticamente indistinguibles de las humanas, aunque ha recordado que la nueva normativa europea obligará a informar a los usuarios cuando estén interactuando con una IA. La empresa trabaja con sectores como la banca, los seguros, la logística o las telecomunicaciones y ya opera en una decena de países.
Pérez ha asegurad que la implantación de estos asistentes virtuales no está provocando una reducción de plantillas, sino una reorganización del trabajo para que las personas puedan centrarse en consultas más complejas y de mayor valor añadido. También destaca la importancia de supervisar constantemente las respuestas de la inteligencia artificial para evitar errores o sesgos y adelantó que el siguiente paso de Aunoa será ampliar el uso de esta tecnología a procesos internos de las empresas, más allá de la atención directa al cliente.