No resulta ninguna novedad el hecho de que el Partido Popular ha normalizado el ir de la mano de Vox para acaparar cuotas de poder. La prueba más clara está en la última serie de elecciones autonómicas, tras las cuales los cuatro candidatos populares ganadores en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía han terminado firmando, con mayor o menor pose de incomodidad, acuerdos de coalición con la formación de ultraderecha. Pese a ello, en Génova se siguen viendo en la necesidad de argumentar esta alianza como una especie de mal menor. Así lo ha hecho este mismo domingo Alberto Núñez Feijóo. En una entrevista concedida al digital The Objective, el presidente del PP asume que debe “entenderse” con el líder de Vox, Santiago Abascal, ya que es “la única solución” para relevar en la Moncloa a Pedro Sánchez si, como todo apunta, no alcanza la mayoría absoluta en las generales programadas inicialmente para 2027.
"Mi primer mandamiento es España por encima de todo. Y como tengo ese mandamiento, pues me tengo que entender con el señor Abascal. ¿Por qué? Porque por encima de mi carrera política y de mi partido está mi país, y en este momento la única solución que tenemos, cuando no tenemos mayoría, es llegar a un acuerdo con la tercera fuerza política, a la que votaron en las últimas elecciones más de tres millones y medio de personas y, como comprenderá usted, en España no hay tres millones y medio de fascistas", aseguraba Feijóo en la entrevista.
Aunque admite discrepancias con Vox en cuestiones como el Estado autonómico o la política europea, el líder popular afirma que mantiene una relación "fluida, respetuosa y discrepante" con Abascal. "Hemos aproximado posturas y yo espero seguir manteniendo esa relación porque es lo mejor para mi país", señalaba.
En relación a una posible moción de censura, Feijóo ha advertido de que no piensa registrar una iniciativa destinada al fracaso porque serviría para "bendecir" a Sánchez en el Congreso. No obstante, ha insistido en su propuesta de impulsarla con el único objetivo de convocar elecciones, dejando claro que descarta negociar con el expresidente catalán Carles Puigdemont fuera de España para recabar apoyos, como le planteaba Junts.
En otro orden de cosas, el mandatario popular ha asegurado que, si llega al Gobierno, derogará la "totalidad" de la Ley de Memoria Democrática y modificará el Código Civil para endurecer los requisitos de acceso a la nacionalidad española, al considerar que la instrucción del Ejecutivo que amplía el reconocimiento de la nacionalidad a descendientes de españoles es "nula de pleno derecho". En cuanto a la política migratoria, ha denunciado que la actual del Ejecutivo de Sánchez “va en contra del derecho europeo”, mientras que la suya será una actuación “ordenada en función de las necesidades objetivas de nuestro país. El que venga a aportar, el que venga a integrarse y el que cumpla la ley podrá convivir en nuestro país. El que venga de forma irregular, el que no venga a trabajar y, por supuesto, el que delinca será expulsado de nuestro país", ha explicado.