Bizkaia

Euskadi y Ecuador recuerdan el legado del sacerdote zeanuritarra Máximo Guisasola

El obispo de Bilbao, Joseba Segura, se ha desplazado a la provincia de Los Ríos para conmemorar las siete décadas de su fallecimiento y poner en valor su legado
Máximo Guisasola junto al resto de miembros de la primera misión a Ecuador / Diócesis de Bilbao

La historia de las Misiones Diocesanas Vascas en el continente americano no se puede entender sin hacer referencia a la figura de Máximo Guisasola. Nacido en la localidad arratiana de Zeanuri en 1911, se ordena sacerdote en Vitoria en 1.935 y, poco después, fue nombrado Padre Espiritual en el Seminario de la capital alavesa. Ocupó ese puesto hasta que, el 12 de octubre de 1948, dio un cambio de rumbo a su vocación para formar parte del primer grupo de ocho sacerdotes vascos con destino a tierras ecuatorianas. Allí estaban también Elías Zuloaga, Víctor Garaygordovil, Leandro Zaloña, Eusebio Ocerinjáuregui, Gregorio Alonso, Francisco Arraibi y Luis Alberdi.

La comitiva llegó a la provincia de Los Ríos con la misión de construir una comunidad desde cero. Instalado en la localidad de Vinces, el sacerdote zeanuritarra guio un encomiable esfuerzo de evangelización y desarrollo social enfocado en los sectores de la población más desfavorecidos. Su gran hito educativo e integrador se consolidó en agosto de 1949 con la fundación del colegio Santa Teresita del Niño Jesús, que se transformó rápidamente en el principal pilar para la infancia de la zona.

La misión vasca se extendió posteriormente a otras zonas de Ecuador, como El Oro y Manabí, y alcanzó después Venezuela, Brasil y Chile. También se proyectó hacia África, con presencia en Angola, Zaire —actual República Democrática del Congo— y Ruanda. Guisasola, sin embargo, no pudo contemplar la consolidación de sus esfuerzos ya que su fructífera labor se vio truncada abruptamente el 1 de septiembre de 1951 cuando falleció en un trágico accidente de tráfico durante un trayecto de Guayaquil a Vinces. El vehículo en el que viajaba colisionó con un camión cisterna en el paraje de Petrillo, en la vía a Daule. Pero la huella de su trabajo fue tal que, solo nueve días después de su deceso, el Vaticano elevó Los Ríos al rango de prelatura eclesiástica.

Homenaje institucional y raíces compartidas

Siete décadas después del accidente, su memoria sigue plenamente viva a ambos lados del océano. Con motivo del 75 aniversario de su fallecimiento, el obispo de Bilbao, Joseba Segura, ha viajado hasta Ecuador para presidir los actos centrales de homenaje organizados de manera conjunta por la Diócesis de Los Ríos, la parroquia San Lorenzo de Vinces y el Grupo Misionero Vasco.

La presencia de Monseñor Segura en la región, que preside además la Comisión Episcopal para las Misiones en España, posee una carga emocional muy significativa. El obispo bilbaíno no solo ejerció labores pastorales en Quito durante once años (2006-2017), sino que su propia familia materna es originaria de Zeanuri, compartiendo raíces con el homenajeado. Junto a él se han desplazado los delegados de Misiones de las diócesis de Bilbao, Vitoria y San Sebastián.

El obispo de Bilbao, en su época de misionero en Ecuador Diócesis de Bilbao

El programa conmemorativo se extenderá hasta el 8 de septiembre e incluirá recorridos por comedores sociales y escuelas en Quevedo, Ricaurte y Babahoyo. Sin embargo, la cita principal se celebrará este sábado en Vinces. La jornada comenzará a las 10.00 horas con una multitudinaria eucaristía de agradecimiento en la parroquia de San Lorenzo, templo donde descansan los restos del misionero vasco. Acto seguido, las autoridades religiosas realizarán un responso junto a su tumba e inaugurarán una placa conmemorativa en su honor. Todo ello se completará con una exposición cultural y de murales en los patios de la parroquia, sellando de este modo el eterno vínculo de fe y solidaridad entre Euskadi y Ecuador.

04/09/2026