Falta apenas un mes para que se produzca uno de los espectáculos astronómicos más extraordinarios que pueden contemplarse a simple vista. El 12 de agosto, a las 19:31 horas, comenzará un eclipse que alcanzará su momento culminante alrededor de las 20:27, cuando la luna oculte por completo el sol en el primer eclipse total visible desde la península en más de un siglo.
La Agencia Espacial Europea (ESA), el Observatorio Astronómico Nacional (IGN) y La Comisión Interministerial creada para coordinar el denominado “Trío Ibérico de Eclipses” llevan años preparando un acontecimiento que atraerá la atención de científicos, aficionados y miles de visitantes. Euskadi se encuentra dentro de la franja de totalidad, una circunstancia que la sitúa entre los mejores lugares para observar el fenómeno.
No es una circunstancia menor. Fernando Jáuregui, astrofísico y divulgador de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), explica que el norte de la península será el único lugar del mundo donde el eclipse podrá observarse con facilidad. Aunque la totalidad también cruzará Islandia, Groenlandia y una remota región del norte de Siberia, las dificultades de acceso y la elevada probabilidad de nubosidad convierten a Euskal Herria en el principal destino para miles de aficionados nacionales e internacionales.
Dónde disfrutar de la mejor panorámica, a qué hora comenzará, qué precauciones conviene adoptar y qué condiciones pueden marcar la diferencia entre una buena observación y una experiencia inolvidable son algunas de las claves para prepararse con tiempo y no perderse un acontecimiento que, tras el eclipse de 2027, no volverá a repetirse sobre la Península hasta 2053.
Por qué este eclipse es diferente
Más allá del espectáculo visual, el eclipse del próximo 12 de agosto representa una oportunidad excepcional para la investigación astronómica. Durante los escasos segundos que dure la totalidad, el intenso brillo del sol desaparecerá y permitirá observar directamente su atmósfera exterior, conocida como corona solar, un fenómeno que solo puede contemplarse en estas circunstancias.
Fases de un eclipse total de sol, que dejan al descubierto la corona solar.
Su estudio va mucho más allá de la curiosidad científica. Analizar la corona ayuda a comprender mejor el comportamiento del campo magnético del sol y el origen del viento solar, fenómenos que pueden afectar al funcionamiento de satélites, sistemas de navegación, comunicaciones o redes eléctricas.
Precisamente por ello, cada eclipse total ofrece una oportunidad única para poner a prueba instrumentos y contrastar modelos científicos que no pueden verificarse con el mismo nivel de detalle en condiciones normales.
Dónde disfrutar del eclipse en Euskal Herria
No todos los lugares desde los que podrá contemplarse el eclipse ofrecerán la misma experiencia. Bizkaia se encuentra dentro de la franja de totalidad, la estrecha banda por la que discurrirá la sombra de la luna y desde la que el sol quedará completamente oculto durante unos segundos. Fuera de esa trayectoria, el fenómeno será únicamente parcial.
Sin embargo, no bastará con estar dentro de esa franja. El eclipse se producirá poco antes de la puesta de sol y, en Bilbao, el sol apenas alcanzará una altura de unos ocho grados sobre el horizonte en el momento de la totalidad. Esa circunstancia hará especialmente importante elegir un lugar con una panorámica despejada hacia el oeste, sin montañas, edificios o árboles que dificulten la visión, además de consultar la previsión meteorológica.
Franja de totalidad, la estrecha banda por la que discurrirá la sombra de la luna
Elegido el horizonte, llega el momento de escoger el emplazamiento que este año será especialmente importante. Jáuregui prevé un importante aumento de desplazamientos hacia Euskal Herria, ya que grandes núcleos de población como Madrid, Barcelona o la costa de Iparralde quedarán fuera de la franja de totalidad por muy pocos kilómetros. "Todo el que quiera verlo va a venir al norte del Estado", resume el astrofísico, que recomienda planificar con tiempo tanto el desplazamiento como el acceso a los principales miradores.
“ Los especialistas aconsejan visitar el lugar con antelación, comprobar que la panorámica hacia el oeste está completamente despejada y prever el tiempo necesario para acceder ”
Entre las opciones costeras, Punta Galea sobresale por su elevada posición y la amplitud de su horizonte sobre el Cantábrico, mientras que las playas de Arrietara y Atxabiribil, en Sopela, ofrecen una visión completamente abierta hacia el oeste. También Bakio y la zona de San Juan de Gaztelugatxe reúnen buenas condiciones para seguir el eclipse con el mar como telón de fondo, aunque en este último enclave se espera una importante afluencia de visitantes debido a su atractivo turístico.
Quienes opten por evitar las zonas más concurridas disponen de otras alternativas. El monte Artxanda permite seguir el eclipse sin salir de Bilbao, mientras que miradores naturales como San Pedro de Atxarre, en Urdaibai, o el monte Ogoño, sobre Elantxobe, combinan una elevada posición con amplias vistas hacia el Cantábrico. En cualquier caso, el Instituto Geográfico Nacional recomienda comprobar previamente cada ubicación mediante su visualizador oficial, ya que pequeñas diferencias de orientación o relieve pueden condicionar la observación del fenómeno.
En Gipuzkoa, los mejores puntos se concentran en la costa occidental y central, con enclaves como Itzurun (Zumaia), Sakoneta, Deba, Mutriku o el monte Talaimendi, donde la puesta de sol sobre el Cantábrico ofrecerá una perspectiva privilegiada.
En Araba, aunque el mar desaparece del horizonte, lugares elevados y despejados como Izki, el entorno del embalse de Ullibarri-Gamboa, el puerto de Herrera o las campas próximas al Santuario de Estibaliz permitirán seguir el fenómeno con una visión muy abierta hacia el oeste.
En Navarra destacan la Sierra de Urbasa, el Balcón de Pilatos, el embalse de Alloz, la Sierra de Aralar o los miradores de Baztan, todos ellos con amplias panorámicas y escasa contaminación lumínica.
Mirar sí, pero con protección
Contemplar un eclipse sin la protección adecuada puede provocar lesiones oculares graves e irreversibles. Los especialistas recuerdan que solo deben utilizarse las gafas específicas para eclipses, identificadas con la homologación internacional ISO 12312-2, que garantiza que filtran de forma segura la radiación solar. Este tipo de gafas pueden adquirirse en ópticas, museos científicos, planetarios y establecimientos especializados, siempre que incorporen esa homologación visible en el producto.
Jóvenes observando un eclipse con protección
Las gafas de sol, los cristales ahumados, las radiografías o cualquier otro método casero no protegen la vista y pueden resultar peligrosos. Si la observación se realiza con prismáticos, telescopios o cámaras fotográficas, estos deberán incorporar filtros solares específicos. Mirar directamente al sol a través de cualquiera de estos dispositivos sin la protección adecuada multiplica el riesgo de daños oculares.
“ Las gafas de sol, los cristales ahumados, las radiografías o cualquier otro método casero no protegen la vista y pueden resultar peligrosos ”
Lo que verás... y lo que notarás
La totalidad apenas durará unos 33 segundos, pero durante ese breve intervalo el paisaje cambiará por completo. La luz se atenuará de forma repentina, el horizonte adquirirá los tonos propios del amanecer o el atardecer y comenzarán a hacerse visibles algunos de los planetas y estrellas más brillantes, normalmente ocultos por la intensidad de la luz solar. La temperatura, además, podrá descender varios grados en apenas unos minutos.
El eclipse también puede dejar escenas insólitas en la naturaleza. La brusca oscuridad hace creer a algunas especies que el día ha terminado: las aves buscan refugio, los grillos comienzan a cantar, las arañas desmontan sus telas y hasta los hipopótamos pueden abandonar el agua para dirigirse a pastar, una rutina que normalmente solo realizan al anochecer. Cuando el sol reaparece, todos ellos recuperan poco a poco su comportamiento habitual.
En casa también puede haber reacciones curiosas. Algunos perros interrumpen el juego y buscan descansar, mientras que determinados gatos adelantan sus rutinas nocturnas al percibir la repentina oscuridad. Sin embargo, los especialistas recuerdan que no existe un comportamiento común y que muchos animales domésticos apenas notan el eclipse.