El Ayuntamiento de Errenteria ha presentado este miércoles una hoja de ruta para impulsar la movilización de vivienda vacía en el municipio tras realizar un estudio sobre la situación del parque residencial local. El análisis, elaborado en el marco del Plan Municipal de Vivienda, permitirá orientar futuras actuaciones destinadas a incrementar la oferta de vivienda asequible en alquiler y dar respuesta a las dificultades de acceso a la vivienda.
Entre las principales conclusiones obtenidas se desprende que alrededor del 3,4% del parque residencial de Errenteria estaría constituido por viviendas deshabitadas, una cifra que se sitúa en parámetros similares a los registrados por el Gobierno Vasco en municipios de características comparables. En este sentido, se han identificado 628 viviendas susceptibles de movilización para ofertarse en el mercado inmobiliario.
Dentro de estas 628 viviendas se encuentran diferentes tipologías. En primer lugar, el directorio elaborado a partir de la información disponible ha permitido identificar 153 viviendas que cumplen los criterios establecidos por la normativa vasca para ser consideradas deshabitadas, al registrar más de dos años sin consumos de agua y electricidad. A esta cifra se suman otras 60 viviendas que presentan consumos muy bajos o prácticamente inexistentes durante el último año. Por último, el estudio incorpora también 415 inmuebles sin contador de agua individualizado a los que se ha aplicado el recargo del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) durante los dos últimos años por no constituir vivienda habitual o por destinarse a actividades económicas, alojamientos turísticos u otros usos.
No obstante, el estudio destaca la evolución positiva que ha experimentado el uso residencial de las viviendas durante la última década. Los datos reflejan un aumento progresivo del peso de las viviendas principales y una reducción de las viviendas no principales, categoría que engloba tanto las segundas residencias como las viviendas vacías.
En concreto, este último grupo ha pasado de representar el 9,6% del parque residencial en 2010 al 7,5% en 2023. El Ayuntamiento considera que se trata de una evolución favorable que contrasta con la situación de otros municipios del entorno.
Cuatro líneas de actuación
Para poder sacar al mercado estas viviendas el Ayuntamiento presentó en la comparecencia del miércoles cuatro líneas de actuación. La primera línea estará centrada en la información y el asesoramiento a las personas propietarias a través de la Oficina de Vivienda comarcal.
El segundo eje se enfocará en mejorar la calidad y actualización de los datos disponibles. Para ello se buscará la colaboración de empresas suministradoras, administradores de fincas, agencias inmobiliarias y otros agentes locales con el objetivo de perfeccionar el directorio elaborado.
La tercera línea contempla medidas de apoyo municipal dirigidas a facilitar la puesta en uso de viviendas vacías. Entre ellas figuran la simplificación de licencias de obra, el mantenimiento de programas de ayudas a la rehabilitación, el refuerzo de los programas públicos de intermediación como Bizigune y ASAP, así como el acompañamiento técnico y administrativo a los propietarios.
De hecho, la radiografía realizada pone de manifiesto la estrecha relación existente entre vivienda vacía y envejecimiento del parque inmobiliario. El informe señala que el 67,5% de las viviendas identificadas como susceptibles de movilización supera los 50 años de antigüedad.
Por último, el Ayuntamiento prevé avanzar en la implantación del canon de vivienda deshabitada. Para ello será necesario desarrollar protocolos específicos.