Hace un año, Eneritz Zendoia y Andrea Olasagasti estaban en mitad de una obra, rodeadas de polvo, dudas y cuentas. Hoy, hará unos seis meses que abrieron Enea Gozotegia en Zarautz. Apenas dan abasto entre cookies, tartas personalizadas, más productos dulces y muchos clientes que llegan desde la villa costera y distintos puntos de Gipuzkoa.
El sueño de abrir algo propio
Las dos son de Zarautz y del mismo barrio, aunque durante años apenas tuvieron relación por la diferencia de edad de cinco años. Todo cambió hace un lustro, cuando coincidieron trabajando en un obrador. Allí empezaron a conocerse de verdad y también a compartir una idea que llevaba tiempo rondándoles la cabeza: “abrir algún día algo propio”.
“Era un sueño que teníamos las dos”, cuentan a este periódico desde Enea, su pequeña pastelería artesanal en Aitza Kalea. La relación de ambas con la cocina viene de lejos. Eneritz creció viendo cocinar a su madre y Andrea también, pero recuerda pasar horas viendo en televisión programas de tartas decoradas y repostería. “Veía esas tartas y pensaba: eso me gustaría hacer a mí”, recuerda. Las dos acabaron estudiando cocina en la escuela de Aiala, de Karlos Arguiñano.
Aunque el sueño de emprender aparecía muchas veces en las conversaciones, nunca terminaban de verlo del todo posible. “Con los precios de los alquileres y todo lo que cuesta abrir algo así, económicamente parecía muy difícil”, reconocen. La oportunidad llegó en 2024, cuando a Eneritz le ofrecieron un local. Aquello acabo siendo el empujón definitivo, porque “pensamos: si no es ahora, igual no es nunca”.
Exterior de Enea Gozotegia en Zarautz.
A partir de ese momento empezó un proceso menos bonito de lo que suele verse desde fuera. El local necesitaba una reforma completa para convertirse en obrador y tienda. Hubo meses de obras, permisos, normativas y trabajo diario para sacar adelante el proyecto. “Gracias a la familia y a los amigos hemos podido hacerlo”, explican. Entre todos fueron acondicionando un espacio que “antes estaba lleno de trastos” y que hoy se ha convertido en uno de los nuevos puntos dulces de Zarautz.
Apertura el 6 de diciembre
Enea abrió el 6 de diciembre de 2025. Desde el principio la respuesta “superó cualquier expectativa”. Coincidió con el puente y con un momento de mucho movimiento en Zarautz, pero aun así “no esperábamos para nada una acogida tan grande. Estamos flipando”. Las primeras Navidades fueron intensas. Mucha gente del pueblo quiso acercarse a probar y poco a poco empezaron a llegar clientes de otros pueblos cercanos. Las redes sociales y el boca a boca, que nunca pasará de moda, hicieron lo suyo. “Ahora hay gente que tiene la costumbre de venir cuando quiere algo dulce”.
Todo eso además en una calle que lleva meses en obras. Excavadoras, accesos cortados y ruido constante forman parte del día a día del local. “A veces dudamos hasta de si abrir o no, pero la gente sigue viniendo igual y, además, es un tema de conversación. Lo agradecemos muchísimo”.
"Nos gusta mucho trabajar juntas"
Aunque la parte visible del proyecto son las vitrinas llenas de dulces, detrás hay mucho trabajo diario. Lo más difícil está siendo “la gestión administrativa. Lo mejor, trabajar juntas. Nos gusta mucho”.
Las dos pasan continuamente del obrador a la tienda. De abajo a arriba. Atienden clientes mientras siguen preparando pedidos y muchas veces aparecen todavía llenas de harina o chocolate. “La gente ve que lo hacemos nosotras al momento”. Esa cercanía es una de las cosas que más valoran los clientes, junto al olor. “Nos dicen mucho que huele muy bien hasta de la esquina”.
Eneritz y Andrea, de Enea Gozotegia de Zarautz.
Ahora mismo, las cookies son el producto más popular, aunque intentan darles un toque propio con sabores y cremas hechas por ellas. Una de las más exitosas ha acabado siendo la de semillas de amapola y maracuyá. “Al principio nadie la elegía y ahora hay gente que viene directamente a por ella”.
Tartas personalizadas
Las tartas personalizadas también han ido ganando peso con el paso de los meses. Al principio los encargos llegaban de forma muy puntual, “igual una semana ninguna y otra un par”, recuerdan. Ahora, en cambio, reciben hasta cinco o seis pedidos semanales, una cifra que para ellas ya supone mucho trabajo. “Al final somos dos”, explican. Las tartas requieren “tiempo, dedicación y mucho detalle”, por lo que prefieren mantener un ritmo que puedan asumir para “hacer las cosas bien y con cariño”. Cuando no pueden aceptar más pedidos, lo comunican también a través de Instagram y aseguran que la gente suele entenderlo.
Esta red social ha sido otra herramienta importante en estos meses. Admiten que les sigue “dando vergüenza ponerse delante de una cámara”, pero son conscientes de que las redes sociales, en estos casos, son un escaparate fundamental para mostrar los productos y llegar a más gente.
El crecimiento de Enea ha llegado incluso hasta otros negocios. Varios bares y locales de pueblos cercanos se han puesto en contacto con ellas para vender sus productos. Uno de los momentos que más les sorprendió fue la llamada de Aritz Aranburu para colaborar con el Shelter del malecón. “Que alguien así quiera contar contigo es increíble”.
"Sueño cumplido"
Aun así, cuando hablan del futuro, lo hacen con calma. Mucha gente les pregunta ya por ampliaciones o nuevos locales, pero para ellas “esto ya es un sueño cumplido”. Más que crecer sin parar, su objetivo es poder vivir de lo que les gusta sin perder la esencia con la que empezaron hace apenas unos meses.