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Gipuzkoa

"En caso de sospechar que estás sufriendo un ictus no vayas al hospital, llama antes al 112"

Iñigo Uriarte, víctima de un accidente cerebro-vascular con 47 años, y la ex-ciclista Lourdes Oyarbide ofrecerán una charla con claves para prevenir y responder ante este tipo de situaciones en el palacio Basazabal de Azpeitia dentro del programa de la D
Iñigo Uriarte ha podido volver a participar en carreras de montañas tras sufrir un ictus con 47 años.
Iñigo Uriarte ha podido volver a participar en carreras de montañas tras sufrir un ictus con 47 años. / Cedida

Actualizado hace 7 minutos

“Vida (A)normal” es el título de una charla sobre el ictus que tendrá lugar en el palacio Basazabal de Azpeitia el 29 de abril, a partir de las 18.30 horas, dentro del programa de la Domusa Teknik 40 MLK.

Dorsal 112

Iñigo Uriarte, víctima un ictus, y la exciclista Lourdes Oyarbide serán los ponentes de un encuentro que servirá de preámbulo a la gran cita del 9 de mayo en la que ambos también serán protagonistas.

Uriarte y Oyarbide disputarán la 40MLK portando el dorsal 112, poniendo en valor la importancia de recurrir al teléfono de emergencia ante la sospecha de estar sufriendo un ictus.

Sin flujo sanguíneo

Un ictus es un accidente cerebro-vascular que se produce cuando se interrumpe el flujo sanguíneo a una parte del cerebro.

Iñigo Uriarte es todo un especialista en este afección pero, para su desgracia, ese conocimiento tiene su origen en el que él mismo sufrió cuando tenía 47 años.

“Sentí un dolor de cabeza tremendo, acompañado de un pitido en el oído que me ensordecía y un retumbar terrible dentro del cráneo. Empecé a perder el equilibrio. Intenté llegar a la cama, pero me caí en mitad del pasillo; tenía media cara paralizada, sentí que uno de mis brazos no funcionaba, empecé a convulsionar y vomité”.

Servicios de emergencia

Con no poco esfuerzo accedió al teléfono que llevaba encima. “Llame al 112, no sé ni cómo. La primera vez no pude hablar, pero la segunda balbuceé mi nombre y mi dirección. Pensé: o lo haces o mueres. Me arrastré por el pasillo, llegué a la puerta y la abrí. Saqué el pie al descansillo para que la puerta no se volviera a cerrar y allí me quedé esperando a que llegara alguien a socorrerme”.

La espera fue un cóctel de vivencias en el que se entrecruzaron lo onírico y lo real. “Sentí que se acababa todo. El dolor desapareció y empecé a tener visiones de mi familia y de escenas de mi vida. De repente, en esas visiones, que yo sentía como reales, se colaron dos agentes de la Ertzaintza. Habían recibido el aviso y llegaban para ayudarme. Perdí la consciencia y lo siguiente que recuerdo es despertarme en el hospital”.

Código Ictus

Tras confirmar el ictus, le hicieron una trombectomia, una delicada operación de cateterismo desde la ingle hasta la zona del cerebro afectada para eliminar el trombo.

Toda la actuación, desde el aviso al 112, la llegada de las emergencias y su traslado a un hospital dotado con una unidad especifica para tratamiento de accidentes cerebro-vasculares, se encuadró en lo que se conoce como Código Ictus, un sistema de atención rápida y especializada a los pacientes con ictus isquémico o hemorrágico que tiene alcance estatal y que fue la que salvó su vida.

Esta circunstancia le ha llevado a aprovechar las redes sociales para poner en valor la importancia de identificar los síntomas del ictus y la vital función del Código Ictus.

Este trabajo tiene como soporte la plataforma Ictuencer.es, en la que Iñigo Uriarte relata vivencias, comparte experiencias con otros afectados y da claves para responder ante accidentes cerebro-vasculares.

FAST: cara, brazos, habla y tiempo

Uno de sus primeros consejos es aprender a identificar los síntomas: parálisis en el rostro, incapacidad de mover brazos y piernas, problemas de visión, dificultades en el habla,...

”No tiene por qué venir acompañado de dolor de cabeza o de un pitido. Cuando te enfrentas a una situación de este tipo, es mejor pecar de precavido y pensar que estamos ante un posible ictus”.

Para identificarlo de modo eficaz, Uriarte difunde referencias que pueden resultar claves. Una de ellas es el método FAST, un acrónimo en inglés que significa rápido y está formada por la abreviatura de palabras a las que conviene prestar atención por presentar unas caracteristia que pueden ayudar a reconocer un ictus: “face”, parálisis en la cara; “arms”, falta de movilidad en los brazos y problemas de equilibrio; “speech”, dificultades en el habla; y “time”, tiempo de reacción”.

Primer paso: llamar al 112

Lo que normalmente hace la gente cuando se enfrenta a la situación de un posible ictus es acudir a un hospital, algo que, según indica Uriarte, es un error.

La clave es contactar a la mayor brevedad posible con 112, donde se activará el Código Ictus una vez identificada la dolencia a partir de los datos que recibe el técnico de emergencias que gestiona la llamada.

Una vez activado el código, la persona afectada será trasladada directamente a un centro hospitalario con una unidad de ictus, ya que son las que cuentan con el personal cualificado y los medios de respuesta específicos para actuar de manera efectiva ante este tipo de situaciones.

“El ictus es tiempo-dependiente: hay una ventana muy limitada, de cuatro a seis horas, para actuar. De ahí la importancia de reconocer los síntomas y reaccionar rápido. Trasladarse a un hospital que no cuente con una unidad de ictus supondría la pérdida de un tiempo precioso y el tiempo es clave para minimizar los daños”.

Reducción del gasto

La reducción de los daños como consecuencia de una actuación eficaz aporta una derivada en forma de minoración del coste económico y del esfuerzo del sistema sanitario en la recuperación y atención de personas con graves secuelas como consecuencia de un ictus.

Ese ahorro debería ser, a juicio de Uriarte, la base para impulsar políticas de acompañamiento y apoyo a las personas víctimas de un ictus en su vuelta a la normalidad de su vida.

Lesiones no visible y acompañamiento

Un ictus deja secuelas, pero en muchos casos algunas de ellas no son visibles.

Entre ellas, Uriarte destaca el cansancio cognitivo, los problemas de memoria o las dificultades de comprensión, barreras que complican aspectos cotidianos como la vuelta al trabajo o la gestión de trámites administrativos, y que a su juicio merecen una atención mayor que la que se le está dando.

Esta realidad será el eje de la charla titulada “Vida (a)normal” que ofrecerá en el palacio Basazabal el 29 de abril a las 18.30.

“Un accidente cerebro-vascular acaba con millones de neuronas. Las secuelas no siempre se ven. No son medibles como el colesterol o la hipertensión, pero el daño existe”, afirma.

Por eso, defiende la necesidad potenciar el apoyo de las instituciones a los afectados y crear espacios de acompañamiento en los que los pacientes puedan recibir ayuda de personas que han pasado por la misma situación.

"Ictuencer por un día"

La recuperación de Iñigo Uriarte ha tenido un componente físico y emocional importante, en el que el deporte ha sido clave.

Tras el ictus, ha vuelto a participar en carreras de montaña, algo que pensó que sería imposible.

"Tenía el equipo que solía usar antes del ictus listo para la venta a través de una plataforma de prendas de segunda mano. Un cardiólogo me comentó si había sufrido el ictus en el monte o había tenido algún problema corriendo. Al contestarle que no, me recomendó que siguiera corriendo, y eso es lo que hago", comenta Uriarte.

Ictuencer por un día

De hecho, el 9 de mayo completará los 65 kilómetros de la Domusa Teknik 40 MLK junto a la ex-ciclista Lourdes Oyarbide, su compañera en la charla del día 29.

Oyarbide, que hablará del deporte como fuente de salud y prevención de enfermedades será, por lo tanto, “Ictuencer por un día”, una figura creada por Uriarte para dar visibilidad a la campaña que impulsa.

El 9 de mayo ambos lucirán el dorsal 112 como recordatorio de la importancia de llamar al teléfono de emergencias, como primera medida ante la sospecha de un ictus.

2026-04-24T16:06:47+02:00
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