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El grupo de txistularis de Ereintza Elkartea ofrecerá este viernes, 24 de abril, a las 19.30 horas, un concierto especial en la basílica de María Magdalena de Errenteria, en una cita organizada junto a María Magdalenaren Lagunak. La actuación contará con una formación renovada y la participación conjunta de tres generaciones de músicos, en una propuesta que busca subrayar la continuidad y evolución de la tradición del txistu.
Según destacan desde la organización, el evento trasciende el formato habitual de concierto para convertirse en una muestra de transmisión cultural y compromiso con este instrumento. “No pretende ser únicamente una actuación musical, sino también una expresión de la afición y la conexión entre el pasado y el presente”, señalan.
Arranque con tono festivo
El repertorio arrancará con las piezas Las biribilketas Ibarzabal y Erandio Goikoa, que abrirán la velada con un tono festivo. A continuación, el programa incluirá el Minueto Brakaman del compositor donostiarra Raimundo Sarriegui, una obra que refleja la evolución de esta danza desde sus orígenes rurales en Francia hasta su consolidación en los entornos cortesanos europeos durante el Barroco. Su adaptación al contexto vasco y posterior denominación, atribuida a José Ignacio Ansorena, sitúan la pieza dentro de la tradición local.
El concierto continuará con Abendua, del músico Demetrio Iriarte, una alborada estructurada en cuatro partes que combina distintos ritmos tradicionales como el zortziko, el fandango y el arin-arin, culminando en una biribilketa. La obra, premiada en 1975, destaca por su riqueza rítmica y su carácter dinámico.
Segunda parte
La segunda parte del programa incluirá Aintzinako aire berriak, adaptación de composiciones de Jean Noël Marchand, reinterpretadas para conjunto de txistus por Ansorena, en un ejercicio de integración entre músicas de distintos contextos. A continuación, se interpretará Pazkoetan den alegerena, basada en una danza tradicional de Urdiain (Navarra), cuya armonización refuerza el diálogo instrumental y su dimensión escénica.
El repertorio incorporará también la rapsodia Ametsa, construida a partir de melodías de Eduardo Ezeizabarrena, cuyas composiciones, originalmente concebidas para piano, evocan una marcada nostalgia por el paisaje y la identidad vasca.
Recta final con una selección de danzas
En la recta final, el grupo interpretará el Fandango y el Arin-arin de Isidro Ansorena, piezas estrechamente vinculadas a la toponimia de Hernani. El concierto concluirá con una selección de danzas tradicionales de Rioja Alavesa, que, aunque históricamente se interpretaban con dulzaina, han sido incorporadas al repertorio del txistu.
La actuación pone en valor la diversidad y riqueza de la música tradicional vasca, combinando obras originales y adaptaciones, y refuerza el papel del txistu como instrumento clave en la transmisión generacional y la preservación del patrimonio cultural.