El sonido del txistu marcará este año el inicio oficial de las Andramaixak de Aretxabaleta. Presente en las dianas, acompañando las dantzas y poniendo banda sonora a muchas de las tradiciones del municipio, este instrumento, de enorme raigambre en el imaginario colectivo vasco, asumirá en esta ocasión un protagonismo aún mayor, si cabe. Acostumbrado a abrir camino con sus notas, será también el encargado de dar el primer paso de las fiestas. Una representación de Loramendi Txistulari Taldea saldrá este viernes al balcón consistorial para leer el pregón y prender la mecha del txupinazo que abrirá la veda a cuatro intensas jornadas festivas (19.00 horas). A partir de ese momento no habrá tiempo para el descanso. La diversión campará a sus anchas hasta el día 17.
Para el grupo, el reconocimiento ha supuesto una alegría inesperada. “Nos hizo ilusión que se acordaran de nosotros”, apunta Jokin Antxia. Habituados a un agenda que se repite cada año -Olentzero, Santa Águeda, Carnaval, la víspera de San Juan, sanmigelak...-, las y los txistularis viven una rutina que Antxia compara con una liturgia: “Que tengas algo distinto, que te digan: estáis ahí y os apreciamos, se agradece mucho”.
Pieza inseparable del paisaje festivo
Y es que, aunque a veces no acaparen los focos, su presencia forma parte inseparable del paisaje festivo. Allí donde el pueblo celebra, ellos suelen estar. No entienden su cometido únicamente como el de interpretar unas piezas musicales, sino también como el de preservar una manera de hacer las cosas que forma parte de la identidad local. “Aretxabaleta tiene sus tradiciones e intenta mantenerlas a su manera, con el estilo atxabaltarra”, explica Antxia. En ese engranaje, el txistu desempeña un papel esencial. “Intentamos ser los transmisores de un año a otro”, asegura. Mientras otras expresiones festivas son pasajeras, ellos son el hilo que une generaciones y garantiza que las tradiciones sigan sonando igual que siempre.
Su historia tampoco comenzó ayer. Al contrario. Buceando en documentos antiguos, con el apoyo de Aitor Antxia, han constatado que hace ya 300 años el Consistorio contrataba al entonces denominado “danbolinero” para atender las fiestas del pueblo. “De un modo u otro el txistu ha tenido su espacio en la localidad”, afirman. Tres siglos durante los que esta figura ha sabido adaptarse a los cambios políticos, sociales y culturales.
Integrantes de Loramendi Txistulari Taldea minutos antes de iniciar su periplo festivo por las calles en la pasada edición de las San Migel jaiak.
Cuatro décadas pegado al txistu
La trayectoria de Jokin está estrechamente ligada a ese legado. Su historia con el txistu comenzó en la infancia, cuando se formó junto a Demetrio Iriarte, maestro del instrumento y de varias generaciones de intérpretes. A los catorce años tuvo que aparcarlo al marcharse a estudiar fuera, pero con el tiempo aquella “cosita” que, como él mismo reconoce, llevaba dentro le empujó a regresar al grupo. Ya casado y con su vida laboral encauzada, retomó una relación con el txistu que mantiene desde hace cerca de cuatro décadas. “Todas las fiestas son diferentes”, señala. Algunas implican más responsabilidad; otras, más disfrute. Entre todas ellas guarda un cariño particular por la víspera de San Juan, cuando la Plaza, repleta de gente, acoge el zortziko que solo se escucha en esa fecha. Son momentos que, dice, “mantienen intacta la emoción”.
Mensaje para sumarse al grupo
Con alrededor de una decena de integrantes veteranos y una presencia equilibrada de hombres y mujeres, el grupo de txistularis afronta el reto compartido de garantizar el relevo generacional. Varios jóvenes dan sus primeros pasos en el aprendizaje del instrumento en Leizarra Musika Eskola, aunque atraer nuevas incorporaciones sigue siendo una tarea complicada. “El txistu no está de moda, aunque tampoco pasa de moda; nunca deja de estar ahí”, recalca Antxia.
Por eso, el pregón será, asimismo, una oportunidad para mirar al futuro. Además de agradecer el reconocimiento, los txistularis quieren aprovechar el altavoz que les brindan las fiestas para lanzar un mensaje a quienes vienen detrás. No buscan compromisos imposibles. “Si te gustan dos cosas de todo lo que hacemos, participa en esas dos. No hace falta hacerlo todo”, resume Antxia.
Las Andramaixak de este año serán especiales para Loramendi Txistulari Taldea. Sin dejar de lado sus citas ineludibles como el 'alkate soinua' y las dianas de los días 15 y 17, este año recibirán el protagonismo que su trayectoria merece.
La programación completa de las fiestas puede consultarse clicando aquí.