La memoria de la Marina Civil vasca y el recuerdo de quienes perdieron la vida en la mar durante la contienda de 1936 han quedado grabados para siempre en la Atalaya de Elantxobe. En un acto cargado de solemnidad y arraigo, el Ayuntamiento de la localidad junto a la Asociación Vasca de Capitanes de la Marina Mercante rindieron este pasado sábado un emotivo homenaje a los marinos mercantes fallecidos durante la Guerra del 36, coincidiendo exactamente con el 90º aniversario del comienzo del conflicto bélico.
El encuentro reunió en un balcón privilegiado sobre el Cantábrico a una nutrida representación institucional y social. La cita contó con la presencia de la consejera de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco, Amaia Barredo, así como del presidente de la Asociación Vasca de Capitanes de la Marina Mercante, Patxi Odiaga, además de numerosos familiares de las víctimas y miembros vinculados al sector marítimo vasco. El momento central del acto tuvo lugar con el descubrimiento de una placa conmemorativa destinada a perpetuar el recuerdo de estos hombres de mar en la propia Atalaya.
Según las estimaciones manejadas por la propia Asociación Vasca de Capitanes de la Marina Mercante, más de 700 marinos mercantes perdieron trágicamente la vida en el transcurso del conflicto, sufriendo una parte muy significativa de ellos el azote de duras represalias. Durante su intervención, la consejera Barredo quiso subrayar el vínculo histórico e indisoluble de Euskadi con el mar, recordando asimismo el papel pionero del primer Gobierno Vasco constituido en octubre de 1936 bajo el liderazgo del lehendakari José Antonio Agirre, el cual asumió competencias directas en la ordenación de la Marina Civil.
Barredo destacó la profunda trascendencia de esta cita con la memoria histórica para devolver el reconocimiento público a los fallecidos y arropar a sus familias, remarcando el deber de las instituciones de transmitir este legado a las generaciones futuras. "Su historia forma parte de la historia de Euskadi. Haien memoria, gure memoria ere bada", aseveró con rotundidad la consejera para cerrar el acto.