Actualizado hace 4 minutos
La vida en una comunidad de vecinos da para mucho. En algunas la convivencia transcurre plácidamente, pero hay otras en las que se suceden los problemas: ruidos, suciedad, olores, destrozos en zonas comunes, invasión de plazas de parking… Y muchas veces esas incidencias acaban con una nota puesta en el portal, en el ascensor o en la puerta del vecino conflictivo. O incluso con algo más tecnológico: un mensaje en el grupo de WhatsApp con el que muchas comunidades ya cuentan para quejas, preguntas o avisos.
Un grupo de WhatsApp, origen del conflicto vecinal
Una de esas quejas por mensajería instantánea la ha compartido la popular cuenta de X Líos de Vecinos, que ha subido un post con una captura de pantalla de un grupo de WhatsApp de una comunidad. El mensaje, redactado con toda la seriedad del mundo y tirando de ironía, anuncia “un cursillo en el rellano muy interesante de cómo cerrar las puertas sin tirar los tabiques de los vecinos colindantes”. Según explica, la actividad es “muy recomendable para proteger la estructura del edificio y sobre todo para que las puertas nos duren más años”.
Por si alguien pensaba que sería una charla breve, se advierte de que “el curso durará unas horas ya que debe ser muy complicado cerrar las puertas sin que parezcan bombas”. Y, como en toda buena convocatoria vecinal, se invita a los interesados a apuntarse “en el rellano en el cartel que se colgará en breve”.
Reacciones en redes: humor, quejas y resignación
La publicación, acompañada de un escueto “Así andamos…”, ha provocado una avalancha de reacciones y comentarios. La primera se ve en el propio chat comunitario, en el que un vecino duda de la eficacia de la propuesta. “Yo creo que ni con el cursillo…”, responde.
En redes, muchos usuarios se han sentido identificados. “¿Podéis exportar el curso a más comunidades, por favor? Y que cuando echen la llave no parezca que son las llaves de un palacio de hace diez siglos, que suenan las vueltas que no veas”, dice una tuitera. Otros no se quedan las puertas, sino que lo quieren extender a otros elementos. “Y el de subir y bajar persianas para cuándo, que parece que están guillotinando a María Antonieta, para mandarte a mis vecinos”, pide otro.
También hay quien piensa que el problema tiene difícil solución. “Seguro que a más de uno le queda el cursillo para septiembre”, pronostica un usuario de X. Y otra es más contundente: “Yo a los míos les deseo con todo corazón y alma, que en unos de estos portazos y ventanazos, se trillen un dedo”.