Gipuzkoa

El viaje a Roma que convirtió a Dorleta en símbolo del ciclismo

Los hermanos Luis y Ángel Serrano, junto a José Luis Sáenz de Olazagoitia, serán homenajeados el 13 de junio en Leintz Gatzaga por su travesía en bicicleta de Gasteiz al Vaticano en 1960, que fue clave en la proclamación de Dorleta como patrona de los cic
Proclamación de la Virgen de Dorleta patrona de los ciclistas hace seis décadas

En lo alto del puerto de Arlaban, donde la carretera enlaza Gipuzkoa y Araba entre curvas abiertas al viento, la Virgen de Dorleta sigue marcando el paso de quienes cruzan este paisaje a golpe de pedal. A 587 metros de altitud, su imagen se alza junto a la vía como referencia silenciosa para quienes recorren este entorno de esfuerzo y belleza.

Este próximo sábado, en Leintz Gatzaga, tendrá lugar un homenaje muy especial. Los hermanos Luis y Ángel Serrano, de Bilbao, y el gasteiztarra José Luis Sáenz de Olazagoitia serán los protagonistas de un acto cargado de simbolismo, 66 años después de su hazaña. El recuerdo se remonta al verano de 1960, cuando emprendieron una travesía épica de más de 1.600 kilómetros en bicicleta desde Gasteiz hasta Roma, que completaron en apenas 20 días. Atravesaron Irun, la Costa Azul y Génova, llevando consigo mucho más que alforjas: portaban las “preces” (ruegos) que solicitaban la declaración canónica de la Virgen de Dorleta como patrona de los ciclistas.

Su destino era el Vaticano. Allí fueron recibidos en audiencia por el papa Juan XXIII, conocido como el “pontífice bueno”, aficionado confeso al ciclismo. La petición, respaldada por el obispo de Donostia y por las federaciones de ciclismo vascas y también españolas, encontró eco en la Santa Sede. Poco después, la respuesta se convirtió en historia.

Proclamación el 28 de agosto

El 28 de agosto de 1960, la Virgen de Dorleta fue proclamada oficialmente patrona de los ciclistas españoles. Días antes, el 8 de ese mismo mes, los tres jóvenes txirrindularis habían llegado a la capita italiana tras completar su gesta.

Pero el origen de todo aquello se remontaba aún más atrás. En 1958, un comité de aficionados cicloturistas impulsó la coronación de la Virgen en la explanada junto al Santuario de Dorleta, en una solemne ceremonia celebrada el 28 de octubre y oficiada por el entonces arcipreste y párroco de Arrasate, José Luis Iñarra. Aquel acto encendió la mecha de una devoción ligada al mundo de la bici que se extendía más allá de Arlaban.

La entronización de la Virgen de Dorleta como patrona de los ciclistas siguió una tendencia presente en otros países: Italia había reconocido en 1948 a la Madonna del Ghisallo, y en 1959 se adoptó una iniciativa semejante en Labastide-d’Armagnac. En el caso de Dorleta, su elección se explica por su emplazamiento y por la singular combinación de religiosidad y afición txirrindulari vasca, donde la carretera, la fe y la cultura popular del pedaleo se entrelazaban de forma natural en la vida de quienes recorrían estos puertos.

Un museo lleno de significado

En el interior del Santuario gatzagarra se conservan maillots, ofrendas y recuerdos de ciclistas de diferentes épocas. Es un sencillo pero significativo museo que custodia bidones, prendas de equipos profesionales y objetos personales que hablan de gratitud, esfuerzo y protección. Mientras tanto, el entorno del alto de Arlaban, con sus seis kilómetros de ascensión sigue siendo escenario habitual de cicloturistas y entrenamientos. A su paso, un pequeño monumento junto a la carretera recuerda la presencia de Dorletako Ama, siempre acompañado de flores frescas, depositadas por quienes aún encuentran en este lugar un punto de referencia.

Monumento en honor a Dorletako Ama, en el Alto de Arlaban, repleto de ofrendas florales. Anabel Dominguez.

El sábado: aurresku, visita y comida

El acto de este 13 de junio, impulsado por el club Dorletako Ama Txirrindulari Elkartea y el Ayuntamiento, comenzará a las 11.00 horas con un aurresku de honor. Después, los homenajeados, ahora nonagenarios, visitarán el Santuario y su museo, antes de ser agasajados con varios obsequios en recuerdo de aquel brillante episodio. La jornada se redondeará en torno a la mesa con una comida en la sociedad Toki Eder.

“Seis décadas después, reuniremos en el propio pueblo a quienes lograron que el Santuario de Dorleta se convirtiera en un símbolo para los ciclistas, y creo que será un momento muy emotivo”, señala el integrante de Dorletako Ama Elkartea, Joxerra Agirreurreta. Aquella travesía a Roma volverá a pedalearse este sábado, aunque sea en la memoria.

08/06/2026