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El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, ha lanzado una tajante advertencia a la comunidad internacional al instar a todos los aliados de Washington a tomar partido en la guerra económica contra Irán anunciada recientemente por la Casa Blanca. “O estáis con nosotros o estáis contra nosotros”, ha aseverado la autoridad norteamericana en una entrevista concedida a la cadena CNBC, extendiendo de forma tajante el requerimiento a todos los países del mundo.
Durante su intervención, Bessent ha enfatizado en que las naciones deben posicionarse ante lo que definió como un “régimen asesino”. El titular del Tesoro ha amenazado explícitamente con represalias a quienes mantengan lazos comerciales o financieros con Teherán: “Si insistís en hacer negocios con ellos, ya sea transfiriendo dinero, comprando su petróleo, realizando primero el transporte marítimo, entonces el Tesoro de EE.UU. y el Gobierno de EE.UU. pondrán todo su poder y fuerza para obligaros”, ha sentenciado.
La estrategia de la Administración estadounidense se concretará en detalle el próximo lunes en una rueda de prensa. No obstante, el responsable de las finanzas norteamericanas ha adelantado que la táctica combinará un bloqueo con “las sanciones más severas de la historia”. El objetivo declarado es estrangular la economía iraní, agravar los elevados niveles de inflación que ya sufre el país en los alimentos y el coste de vida general, y dejar sin fondos a las Fuerzas Armadas. “Vamos a aplastar la economía de este régimen asesino, lo que limitará su capacidad de proyectar poder a través de sus representantes”, ha asegurado Bessent, añadiendo tajantemente que “vamos a derrocar a este régimen”.
Para defender la efectividad de estas medidas frente a los analistas escépticos, Bessent ha puesto como ejemplo la línea geopolítica trazada con anterioridad por la Casa Blanca: “Funcionó en Venezuela cuando impusimos el bloqueo. Está funcionando en Cuba ahora mismo. Y va a funcionar en Irán”. Asimismo, el secretario ha sugerido que la intensificación del cerco financiero aleja por el momento la vía militar tradicional, argumentando que “si estamos ejerciendo la máxima presión económica, entonces eso significa que probablemente no habrá un reinicio cinético a gran escala”, aunque ha aclarado que la decisión final “depende del criterio del presidente” Donald Trump.
Respecto a China, principal competidor económico de Washington, el tono del discurso ha sido sensiblemente más moderado. Bessent ha matizado que “muchas conversaciones es mejor tenerlas en privado”, si bien ha llamado a Pekín a colaborar en el conflicto recordando sus intereses energéticos: “Los chinos obtienen el 50% de su energía del interior, del Golfo; así que se harían un gran favor uniéndose a la causa”.
En relación con el impacto en los mercados financieros, el secretario del Tesoro ha expresado su estupefacción por el alza en los precios del crudo, afirmando que “los mercados petroleros están malinterpretando el significado de esta presión económica”. Según el representante estadounidense, Washington ejerce el “control del estrecho de Ormuz” mediante el denominado carril sur.
Esta postura contrasta con la posición de las autoridades de Teherán, que han negado reiteradamente la existencia de una ruta segura por dicho canal marítimo, escenario recurrente de explosiones, minado e impactos de proyectiles contra buques mercantes. Pese a las negativas iraníes, fuentes de las Fuerzas Armadas de EE.UU. citadas por el portal Axios señalan que desde hace dos meses opera un corredor meridional frente a Omán por donde transitan cada noche entre 15 y 20 petroleros, lo que permite transportar unos 10 millones de barriles diarios, una cifra que equivale aproximadamente a la mitad del flujo habitual previo al estallido del conflicto.