La cafetera italiana es un icono de nuestros hogares. Es rápida, barata y capaz de inundar la cocina con un aroma muy reconfortante por la mañana. Sin embargo, casi todos hemos crecido con la misma costumbre: poner el agua, llenar el filtro, cerrar la tapa y esperar a que empiece a borbotear antes de apagar el fuego. Para los baristas y expertos en café, esta rutina comete un error clave que arruina el sabor de la taza. El truco para elevar tu café diario a un nivel profesional es tan sencillo como dejar la tapa abierta durante casi todo el proceso.
La razón principal para dejar la tapa subida no es estética, sino tener control sobre la extracción. La moka o cafetera italiana funciona mediante presión de vapor: el agua del depósito inferior se calienta, crea vapor y empuja el agua líquida hacia arriba a través del filtro con café molido. El problema es que el aluminio o el acero del cuerpo superior retienen un calor enorme. Si mantienes la tapa cerrada desde el primer momento, el aire y el metal dentro de la jarra alcanzan temperaturas demasiado altas. Al salir el primer chorro de café, el contacto con ese ambiente sobrecalentado y cerrado vuelve a "cocinar" el líquido recién extraído, dándole ese sabor amargo, metálico y a quemado tan habitual.
Café
Al estar destapada, la jarra superior se mantiene más fresca y disipa el exceso de calor, garantizando que las primeras gotas de café salgan a una temperatura suave y sin achicharrarse al contacto con la superficie. Además, mantener la vista fija en el pozo de salida te da el control sobre la extracción. Al tener la tapa abierta, ves exactamente cuándo el café cambia de color, siendo este el momento exacto para bajar la tapa y retirar la cafetera del fuego de inmediato.
El truco del choque
Para llevar este truco al siguiente nivel y conseguir una bebida suave, aromática y sin rastro de amargor, los baristas recomiendan combinar la tapa abierta con un último paso clave de enfriamiento rápido.
En cuanto veas que el café ha llenado la mitad o dos tercios de la jarra y la corriente empieza a volverse más clara o a salpicar, baja la tapa para no manchar la encimera y coloca la base de la cafetera bajo el grifo de agua fría durante unos segundos. Este choque térmico para de golpe la presión del agua en el depósito inferior y frena en seco su extracción. Así evitas que el agua hirviendo siga subiendo y quemando el café.