Actualizado hace 10 minutos
A unos días de la conclusión de la campaña, el Euskaltel-Euskadi se mira al espejo y declama a modo de un Hamlet, su ser o no ser, esa es la cuestión, del teatro shakesperiano.
La formación vasca tasa su futuro inmediato con el objetivo de afianzar su top 30 para poder acceder el próximo curso a una de las grandes, la Vuelta, preferentemente, a través de las invitaciones que reparte la organización.
Después de dos cursos sin opción de estar en la carrera al no poder concluir la campaña entre los 30 mejores equipos del ranking, en el Euskaltel-Euskadi entienden que es prioritario estar en la Vuelta.
Esa sensación se subraya con la presencia de Mikel Landa en el plantel naranja para las dos próximas campañas. Sería complicado entender el fichaje del escalador de Murgia, más allá del simbolismo, el efecto tractor y el imán que provoca en la afición si el ciclista no pudiera estar en la Vuelta.
Landa, que liderará la formación vasca, será el estandarte del Euskaltel-Euskadi y pretende ondear en una de las grandes.
Para que la bandera naranja se eleve en la Vuelta a través de una invitación, es una decisión que únicamente compete a la organización, el único camino viable es finalizar la campaña entre una de las 30 formaciones más destacadas de la clasificación promovida por la Unión Ciclista Internacional, (UCI). Cualquier otro cálculo es irreal.
Esa es la condición sine qua non. Solo estar dentro de la treintena concede derecho a estar en el reparto de las invitaciones, que son una elección de la organización.
En la Vuelta, se suele emplear un sistema rotatorio entre los equipos estatales que pueden acceder a las invitaciones.
Gran remontada
Conocidas las premisas, el respingo del Euskaltel-Euskadi, que en agosto era el 34º equipo del ranking, es absolutamente formidable e inesperado. La estructura vasca contaba con una desventaja que parecía definitiva.
Nadie imaginaba una remontada semejante desde septiembre hasta mediados de octubre. El mejor esprint que se le recuerda.
A comienzo del mes pasado, el equipo naranja fluctuaba alrededor de los 1700 puntos, consumada prácticamente la totalidad de la campaña y sin demasiado margen para el repunte, más si cabe después de que el buen inicio del curso se fue apelmazando y espesando. Al equipo vasco, por distintos factores, le costaba horrores puntuar con asiduidad.
En los primeros días de septiembre, el Picnic, un equipo en descomposición, en caída libre, aventajaba en más de 200 puntos al Euskaltel-Euskadi, el MBH disponía de un colchón de más de 300 puntos y el Bardiani disponía de una renta próxima a los 500 puntos.
Con apenas calendario por disputar y carreras en las que puntuar, un mundo les separaba. Ese punto de relajación del resto de escuadras contrastaba con la frenética actividad que se producía en el equipo vasco, que al igual que un GPS equivocado y enredado, recalculó la ruta con celeridad para encontrar el camino correcto hacia el top 30.
Cambio de calendario
Para ello se desvió del itinerario esperado. Buscaba la estructura un golpe de efecto, una variante sorprendente para enderezar el rumbo de una campaña errática. Asomó entonces la posibilidad de embarcarse en la aventura argelina en un giro de guion inesperado.
En las carreras del país africano, pruebas humildes pero muy recompensadas desde el sistema de puntos de la UCI, el Euskaltel-Euskadi encontró un hilo de vida del que tirar y dar con una semana fantástica tanto en las pruebas de Argelia, como en las clásicas en suelo europeo, tanto en Francia como en Bélgica.
El Tour de Vendée y la Binche-Chimay-Binche, principalmente, abrocharon una gran cantidad de puntos. En las citadas pruebas, además de la clásica de Hong Kong, el Euskaltel-Euskadi fue capaz de extraer más de 400 puntos.
Desde ese punto hasta ahora la formación vasca ha sido capaz de sumar 1000 puntos con un desempeño magnífico hasta situarse en el puesto 29º.
Integrantes de la plantilla vasca ruedan durante una de las pruebas del presente curso.
Una lucha muy cerrada
El Euskaltel-Euskadi acumula 2700 puntos antes de encarar las clásicas italianas del Véneto, una clásica y una vuelta en Panamá y la Crono de las Naciones. El MBH, 28º del ranking, dispone de 2729 puntos, aventaja en 29 al equipo vasco. Por detrás, el Picnic dispone de 2680 puntos.
Es el equipo que hace frontera en el top 30. El Bardiani es el 31º pero se encuentra muy cerca. Cuenta con 2644 puntos.
Entre los cuatro equipos se jugarán el poder estar entre los 30 mejores al final de curso toda vez que el Li Ning ha quedado descolgado de su pleito cerrado.
El Euskaltel-Euskadi, el MBH y el Bardiani están citados para las pruebas italianas, donde se espera una pelea pulgada a pulgada entre las tres formaciones.
La batalla, que no deja de ser una partida de póker, se presenta encarnizada. Probablemente esas dos citas determinen las plazas finales.
La vía panameña
Este miércoles aguarda el Giro del Véneto, mientras que el domingo espera la Véneto Classic. La escuadra vasca también buscará un mayor impacto compitiendo en Panamá en dos clásicas que suponen tres días de carrera. Otro movimiento lejos de los cauces habituales.
Este jueves se disputa el Gran Prix Chiriquí, mientras que el sábado y el domingo se celebra la Clásica Provincia de Chiriquí. Otras dos citas para acumular puntos, como sucedió en Argelia. Todo por la causa.
MBH y Bardiani, por su parte, buscarán puntos alternativos en el Tour de Serbia, de dos jornadas, que se celebra el jueves y el viernes.
En todos esos frentes, en los presentes y en los que compiten el resto, corre el Euskaltel-Euskadi, que se alistará a la Crono de las Naciones, que se disputa en paralelo a la última prueba italiana y el final en Panamá, este domingo.
El Picnic, por su parte, atenderá el Tour de Guangxi y el Eneco Tour para dar con una fuente de puntos que parece haberse agotado para ellos.
El equipo vasco, que continúa sediento, implacable y voraz, tratará de morder en sus últimas apariciones en las que se juega la campaña y quién sabe si también parte de su futuro. El ser o no ser del Euskaltel-Euskadi.