Verdadero o Falso

El 'peso' del algoritmo y su impacto sobre la imagen corporal y la salud

Expertos en psicología, psiquiatría, nutrición y comunicación analizan el impacto de las redes sociales sobre la imagen corporal, la alimentación y el estigma asociado al peso
Las redes sociales pueden ser una herramienta para informar, educar y sensibilizar. / Magnific

Las redes sociales ya no son solo un espacio de entretenimiento o comunicación. También se han convertido en una fuente cotidiana de información sobre salud, alimentación y estilo de vida, capaz de influir en la percepción que las personas tienen de su propio cuerpo y de lo que consideran saludable. En el ámbito de la obesidad, este fenómeno plantea un reto añadido: el riesgo de reducir un problema de salud complejo a una cuestión exclusivamente estética o de peso.

Este fue uno de los principales temas de la VII Jornada de Psicología en el Tratamiento de la Obesidad, organizada por la SEEDO, que reunió a profesionales de la psicología, la psiquiatría, la nutrición y la comunicación.

Bajo el lema Redes sociales, obesidad y salud: retos y oportunidades, el encuentro puso el foco en cómo el entorno digital está modificando la relación con el cuerpo y la alimentación, así como en las posibilidades que ofrecen las propias redes sociales para mejorar la comunicación sanitaria. “Nunca habíamos tenido una herramienta capaz de sugerirle a millones de personas, todos los días, cómo debería ser su cuerpo, qué deberían comer y cuánto deberían pesar. Hoy esa herramienta está en nuestro bolsillo”, señaló Santos Solano, director del encuentro.

Cuestión estética

Uno de los principales retos es la simplificación de la obesidad en el entorno digital. Aunque las redes sociales han incrementado la visibilidad de las cuestiones relacionadas con el peso, esa mayor exposición no siempre se traduce en una mejor comprensión de la enfermedad. “La conversación sobre obesidad en redes se ha convertido muchas veces en una conversación sobre estética, cuando debería ser una conversación sobre salud”, explicó Santos Solano. El especialista advirtió además de que los mensajes excesivamente simples pueden contribuir a transmitir una visión incompleta de la obesidad. “Reducir la obesidad a come menos y muévete más no solo es insuficiente: nos impide entender la complejidad del problema”.

La experta Beatriz Martínez Núñez profundizó en la relación entre cerebro y algoritmo, redes sociales, conducta y presión estética. En esta misma línea, el dietista-nutricionista y divulgador Julio Basulto analizó cómo las redes sociales moldean nuestra alimentación.

El estigma en las redes

Las redes sociales permiten que mensajes, imágenes o comentarios alcancen a miles de personas en cuestión de segundos. En este contexto, la forma en que se habla sobre obesidad puede reforzar prejuicios, pero también contribuir a cuestionarlos. “El estigma de peso también se viraliza: una broma, un comentario o una imagen pueden llegar a miles de personas en segundos”, señaló Santos Solano.

Esta problemática también estuvo presente en el foro abierto Voces frente al estigma de peso: experiencias y cambio en redes sociales, que incorporó al debate las experiencias de personas vinculadas a la diversidad corporal y las redes sociales. Participaron el bailarín, instructor de twerking y divulgador Jack Gómez y la modelo de tallas grandes y activista por la diversidad corporal Eva M.ª Pérez Llano, en una conversación moderada por Santos Solano y Tatiana Lacruz.

Más audiencia

Otro de los desafíos es la gran cantidad de contenidos sobre salud, alimentación y bienestar que circulan en redes sociales al margen de los canales científicos y profesionales.

La capacidad para generar audiencia no siempre está vinculada a la formación ni a la existencia de evidencia científica que respalde los mensajes difundidos. “Hoy cualquier persona parece que puede erigirse en prescriptor de salud. El problema es que tener audiencia no equivale a tener evidencia”, apuntó Santos Solano.

Ante este escenario, los profesionales sanitarios afrontan también el reto de adaptar su forma de comunicar a un entorno diseñado para captar la atención de los usuarios. “Tenemos que aprender a comunicar salud en un entorno diseñado para captar nuestra atención, no necesariamente para cuidar nuestra salud”, añadió.

Las redes sociales no solo representan un riesgo, sino que también pueden convertirse en una herramienta para informar, educar y sensibilizar. “Las redes sociales pueden ser parte del problema, pero también pueden formar parte de la solución. La cuestión es qué contenido decidimos crear, compartir y amplificar”, concluyó Santos Solano.

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17/10/2026