Araba

El padre de Maialen testifica en el juicio por el crimen machista: “Tenía obsesión por controlar a mi hija. Me partió el alma"

Arranca en la Audiencia de Álava el juicio contra Jaime R. por el asesinato de su pareja embarazada y el abandono de su hija de dos años en un apartahotel
El acusado, Jaime Roca, de espalda en la primera sesión del juicio. EP.

La Audiencia Provincial de Álava ha acogido este lunes la primera sesión del juicio por el asesinato de Maialen Mazón. El proceso, que cuenta con un jurado popular, busca esclarecer las circunstancias de la muerte de la  mujer de 32 años que fue acuchillada presuntamente por su pareja, Jaime R., el 27 de mayo de 2023. Los testimonios de la familia han inaugurado el proceso judicial y han dibujado un escenario de control absoluto, violencia psicológica y una vulnerabilidad extrema que culminó en tragedia cuando la víctima intentaba iniciar una nueva vida.

Lugar en el que Maialen Mazón fue asesinada. ALEX LARRETXI.

Comienza el juicio por el asesinato de Maialen Mazón en la Audiencia Provincial de Álava

Delia Ureta | OV
La acusación solicita una pena de 45 años de prisión para el procesado por la muerte de la mujer, los dos gemelos que gestaba y el abandono de su hija menor

El acusado, Jaime R., se enfrenta a una petición de 45 años de prisión por parte de la Fiscalía, acusado no solo de acabar con la vida de su pareja, sino también de provocar la muerte de las dos gemelas que ella gestaba y de abandonar a su hija de apenas dos años en la escena del crimen con el cadáver de su madre durante 18 horas.

El control como herramienta de sometimiento

El testimonio del padre de Maialen ha sido el eje central de la jornada, ofreciendo una radiografía de la relación tóxica que mantenía la pareja. Según su relato, el acusado ejercía una vigilancia constante sobre las redes sociales y los mensajes de su hija, llegando al extremo de impedirle dar un simple paseo si no contaba con su supervisión directa. "Tenía obsesión por controlarla", ha afirmado el progenitor, describiendo al procesado como una persona de dos caras: educado y cautivador hacia el exterior, pero un "mentiroso compulsivo" y poseedor de un carácter violento en la intimidad.

La familia ha detallado cómo este control se traducía en actos de crueldad cotidiana, como la retirada del teléfono móvil o la documentación personal. Especialmente grave ha sido la revelación de que Jaime R. llegaba a quitarle la insulina que Maialen, diabética crónica, necesitaba administrarse tres veces al día para sobrevivir. A este acoso se sumaba un dominio económico absoluto, manejando todo el dinero de la unidad familiar y dejando a la joven en una situación de dependencia que frustraba sus intentos de abandono.

Ataques de ira 

Los testigos han coincidido en señalar que el procesado sufría frecuentes "arrebatos de ira" que solían terminar con mobiliario destrozado, como puertas o ventanas. Maialen, descrita como una mujer de carácter vulnerable y con una fuerte dependencia emocional, solía justificar estos comportamientos ante su familia, minimizando el riesgo que corría. La pareja se había conocido en un centro de desintoxicación, un entorno donde ambos lidiaban con adicciones y donde Jaime R. ya había protagonizado episodios para llamar la atención, incluyendo intentos de suicidio.

A pesar de la aparente sumisión, la joven había intentado alejarse de él en varias ocasiones, buscando refugio en su ciudad natal, Vitoria-Gasteiz, pensando que allí estaría más protegida por su entorno. Sin embargo, la fatalidad la encontró en un apartahotel cuando, según los testimonios, acudió a la cita con el acusado con el objetivo de cerrar definitivamente la relación y acordar los términos económicos del cuidado de su hija.

El trauma de la menor: 18 horas junto al cadáver

Uno de los momentos más desgarradores de la vista ha sido el relato sobre lo sucedido tras el asesinato. La hija de la pareja, de tan solo dos años, permaneció sola en la habitación del hotel con el cadáver de su madre durante 18 horas. La pequeña fue hallada sin comer, sin beber y sin haber recibido cambio de pañal alguno desde el ataque. La pareja del padre de Maialen ha recordado el momento en que la niña fue rescatada: "Se lanzó hacia mí y me abrazó llorando", ha explicado, detallando que la menor sigue necesitando hoy en día atención psiquiátrica infantil por el impacto de lo vivido.

El padre de la víctima ha confesado que la pérdida de su única hija en circunstancias tan brutales le dejó "destrozado", afirmando que el suceso le "partió el alma". Su único consuelo actual, ha dicho, es volcarse en la crianza de su nieta.

Una esperanza de libertad frustrada

El juicio también ha revelado que Maialen estaba decidida a reconstruir su vida. Pocos días antes de morir, había iniciado una relación con un joven con el que empezaba a "enamorarse". De hecho, le había dejado una nota manuscrita con un mensaje de esperanza: "Te quiero, espérame"

Escenario dantesco

El padre de Maialen ha explicado, se percató de que ocurría algo "raro" cuando, pese a sus numerosas llamadas, su hija no le cogía el teléfono. Ha añadido que la sensación se acrecentó cuando tras llamarle por teléfono para preguntarle qué ocurría, el acusado le dijo que lo desconocía, porque "no había dormido" en el apartahotel donde estaba su hija y su nieta.
"Me pareció raro, porque siempre tenía la necesidad de estar, permanentemente, encima de Maialen", ha señalado, para precisar que cuando le dijo eso supo que "era mentira y falso", y que "algo no cuadraba".

Además, el progenitor ha explicado que una vez que ya se había descubierto "el espectáculo dantesco" al entrar en la habitación del apartahotel, y que la Policía ya tenía conocimiento de lo ocurrido, recibió una llamada de J.R. en la que este le dijo que le contara "algo", porque estaba "preocupado". En estas conversaciones con el acusado --según ha indicado-- este se mostró "coherente" en todo momento.

El proceso judicial continuará analizando las pruebas contra Jaime R., cuya defensa solicita la libre absolución alegando un trastorno mental transitorio. No obstante, el foco también se mantiene sobre los fallos en los protocolos de seguridad, ya que Maialen estaba catalogada como víctima de "riesgo extremo" en el sistema VioGen, pero la Ertzaintza rebajó su nivel a "riesgo bajo" poco antes del trágico desenlace.

05/05/2026