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El noroeste de Siria recibe su primera ayuda, pero aún le falta lo más básico

Tras 81 horas de emergencia en la región, seis camiones de la ONU han llegado cargados con tiendas de campaña, mantas, colchonetas, kits de higiene y productos de limpieza
Las labores de rescate continúan en Siria tres días después del terremoto.

Las áreas opositoras del noroeste de Siria recibieron hoy su primer cargamento humanitario desde el seísmo de hace cuatro días, entre críticas a que el envío no incluye comida ni maquinaria para las labores de rescate, que los socorristas locales llevan a cabo con muy pocos recursos.

Este mediodía, tras 81 horas de emergencia en la región, seis camiones de la ONU cargados con tiendas de campaña, mantas, colchonetas, kits de higiene y productos de limpieza llegaron al paso fronterizo de Bab al Hawa, que une la provincia noroccidental siria de Idlib con Turquía.

Desde el terremoto inicial registrado la madrugada del pasado lunes, no habían llegado suministros a las zonas de las provincias de Idlib y Alepo en manos de la oposición, rodeadas de territorio en manos de actores rivales y solo accesibles de forma directa desde el otro lado de la divisoria turca.

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SIN IMPRESCINDIBLES

Un responsable del cruce de Bab al Hawa que pidió el anonimato aseguró a EFE que el convoy no transportaba alimentos, agua ni materiales médicos, ya que se trata de un envío rutinario de las Naciones Unidas cuya llegada había quedado pospuesta a causa de los seísmos.

Los Cascos Blancos, un grupo de rescatistas que lidera las operaciones en las zonas opositoras y que ha alertado reiteradamente de la falta de maquinaria para el desescombro, entre otros materiales, lamentó que el cargamento no incluyese tampoco "equipamiento especial para los grupos de búsqueda".

"Esto nos hace sentir una gran desilusión, en un momento en el que lo que más necesitamos es equipamiento que nos ayude a salvar vidas de debajo de los escombros", denunció en su cuenta de Twitter la organización, que estima que todavía hay "cientos" de atrapados.

Los materiales fueron enviados desde un almacén de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en la localidad turca de Gaziantep, el principal núcleo para la ayuda al noroeste de Siria y que también ha sido fuertemente golpeado por los seísmos.

La OIM confirmó en un comunicado que los camiones llevaban a bordo principalmente materiales de refugio y artículos de primera necesidad, con los que esperan ayudar a unas 5.000 personas en estos bastiones opositores con una población de más de 4 millones de personas.

La gran mayoría de los residentes en estas zonas ya precisaban asistencia humanitaria antes de la catástrofe, que ha sumado a sus desgracias 1.970 muertos, casi 3.000 heridos y 418 derrumbes totales a poco de que Siria cumpla doce años sumida en la violencia y el conflicto el mes próximo.

OTROS PUNTOS DE ACCESO

Los retrasos en la llegada de ayuda a Idlib y Alepo han vuelto a poner sobre el tapete las limitaciones que presenta el mecanismo de las Naciones Unidas para el envío de asistencia a las zonas opositoras del país sin pasar por las manos del Gobierno de Bachar al Asad.

En 2014, con la guerra en pleno auge, el Consejo de Seguridad aprobó la utilización de dos pasos fronterizos con Turquía, uno con Irak y otro con Jordania para estos fines, pero en la actualidad solo permanece activo el cruce de Bab al Hawa debido a los vetos de Rusia, aliada de Damasco.

Su oposición hace que la continuación del mecanismo tenga ser sometida a votación en el órgano cada seis meses, o en el mejor de los casos, una vez al año.

La única otra alternativa para suministrar al noroeste son los denominados envíos "translineales" desde áreas en manos del Gobierno de Al Asad, una opción que presenta muchas limitaciones y que la ONU planea utilizar para al menos un convoy de ayuda en los próximos días.

Hoy mismo, el secretario general de la ONU, António Guterres, respaldó la idea de que el Consejo de Seguridad considere abrir más cruces fronterizos entre Turquía y las zonas de Siria bajo control rebelde, un plan ya propuesto ayer por la Secretaría General del organismo.

Algunas ONG han demandando también más vías de entrada a Idlib y Alepo, que podrían ser accesibles de forma directa a través del cruce de Bab al Salam, en la divisoria turca y cerrado en los últimos años a consecuencia de la campaña rusa en el órgano de las Naciones Unidas.

Por ahora, también han fracasado los intentos de las autoridades kurdas del noreste de Siria, zona que apenas se ha visto afectada por los seísmos, para hacer llegar suministros al noroeste, controlado por una miríada de grupos rebeldes enemigos de los kurdosirios.

Las Fuerzas de Siria Democrática (FSD), una alianza armada liderada por kurdos, denunciaron hoy en un comunicado que durante los últimos cuatro días las milicias apoyadas por Turquía han estado bloqueando el paso a sus convoyes con destino a Afrín, en Alepo, y a Idlib.

Pese a las limitaciones, la entrada del convoy de hoy ha dado esperanzas de que pronto comience a entrar ayuda específica para el terremoto, una idea alentada por el enviado especial de la ONU para Siria, Geir Pedersen, quien hoy indicó que "obviamente" después de estos camiones vendrán otros.

10/02/2023