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El mosquito tigre seguirá activo en distintas zonas del Estado durante el otoño, favorecido por las temperaturas suaves y las lluvias que pueden generar nuevos puntos de agua estancada, unas condiciones que podrían prolongar su presencia hasta noviembre e incluso principios de diciembre.
La Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA) ha advertido este jueves de que la llegada del otoño no implica el final de la temporada de este insecto y ha pedido mantener las medidas de prevención y vigilancia mientras persistan las condiciones favorables para su reproducción.
Según el Plan Nacional de Prevención, Vigilancia y Control de las Enfermedades Transmitidas por Vectores del Ministerio de Sanidad, el pico de máxima abundancia del mosquito tigre (Aedes albopictus) suele producirse entre septiembre y mediados de octubre en buena parte del territorio nacional y su presencia puede prolongarse hasta diciembre.
"El final del verano no significa necesariamente que desaparezcan los mosquitos. Mientras las condiciones ambientales sigan siendo favorables, es importante mantener las medidas preventivas y no bajar la guardia", ha señalado a través de un comunicado el director general de ANECPLA, Manuel García Howlett.
Riesgos para la salud
Con origen en el sudeste asiático, el mosquito tigre se ha establecido especialmente en el litoral mediterráneo y las islas Baleares, aunque también se ha detectado en otras zonas del país.
Además de sus molestas picaduras, esta especie puede actuar como vector de enfermedades como el dengue, el chikunguña y el zika cuando se dan las condiciones necesarias para la transmisión, aunque su presencia no implica automáticamente un riesgo de contagio.
Las lluvias otoñales pueden favorecer su reproducción, ya que el mosquito tigre necesita cantidades muy pequeñas de agua estancada para poner sus huevos y desarrollar sus larvas. Platos de macetas, cubos, juguetes abandonados en jardines, bidones sin tapar, desagües y recipientes olvidados en terrazas o patios pueden convertirse así en focos de cría.
Recomendaciones de prevención
Por ello, ANECPLA recomienda eliminar el agua acumulada en objetos situados al aire libre, vaciar y limpiar periódicamente los recipientes que no puedan retirarse, revisar desagües y canalones y mantener tapados los depósitos de agua. La asociación aconseja, de igual manera, utilizar repelentes autorizados siguiendo las indicaciones de uso y subraya la importancia de la vigilancia entomológica (control de insectos y artrópodos) y de la intervención de profesionales de sanidad ambiental para detectar y gestionar posibles focos. ANECPLA concluye que el control de estos insectos no debe limitarse a tratamientos puntuales cuando aumenta su presencia, sino combinar la vigilancia, la eliminación de los lugares de cría y las actuaciones profesionales adaptadas a cada entorno.