Los fantasmas del pasado de la violencia de ETA desterrada hace 15 años y la mera posibilidad de que la detención a manos de la Ertzaintza de dos personas a las que el juez de la Audiencia Nacional ha enviado a prisión provisional por un delito de terrorismo ha puesto a prueba la templanza del consejero de Seguridad del Gobierno Vasco. En este momento más que nunca, Bingen Zupiria brida sus emociones y explica a este diario los detalles de la incautación de la información y los datos en un control de la policía vasca en la madrugada del 26 de septiembre en Eskoriatza y la posterior investigación y derivación de ese material a la Audiencia Nacional que tiene la última palabra sobre este episodio inquietante.
¿Le ha sorprendido el caso de los detenidos en Irun?
El conocimiento de grupos disidentes era algo que estaba sobre la mesa. Grupos que en su momento parece que no compartieron la decisión de abandonar la violencia y que en algunos momentos, además, se han desmarcado de la oficialidad de la izquierda abertzale y de ETA. Y que además se organizan en torno a unas personas conocidas, concretas, que están en prisión y que han dado a conocer su pensamiento. Por lo tanto, no ha sido una sorpresa total. El hecho de que la Ertzaintza haya descubierto algunos materiales de carácter delicado en sus manos eso sí causa sorpresa, porque no era algo conocido y tampoco era algo esperado.
¿Fue un control rutinario o había ya unas pesquisas sobre los detenidos?
No, se trataba de un control rutinario. Es una detención que se produce de madrugada, hacia las 4:30 horas, en la que los ertzainas, según su criterio, deben actuar así, paran a los vehículos, solicitan la documentación de las personas que van en su interior y en algunos casos realizan controles de alcoholemia.
Con los datos que recabaron, ¿por qué no se detuvo en ese momento?
No había ninguna orden de búsqueda y captura contra las personas que fueron identificadas en ese control. Eran personas sobre las que no existía ninguna orden de detención. Por lo tanto, desde ese punto de vista no había ningún motivo para detenerlas. Cuando se contrastó su identidad, se obtuvo más información sobre las mismas. Esa es la información que aparece reflejada en el auto del juez de la Audiencia Nacional y luego se identifican una serie de materiales que llaman la atención de los ertzainas y estos se hacen con esos materiales.
“ No había orden de búsqueda y captura contra las personas que fueron identificadas en el control de la Ertzaintza ”
A la luz de esos datos y materiales, ¿por qué no se actuó?
Había materiales que no se pudieron ver en el momento, estamos hablando de ordenadores, de pendrives, y esos materiales fueron llevados a una comisaría. Pero creo que todos somos conscientes de que, si una policía actúa sobre esos materiales sin una orden judicial, puede estar invalidando el valor que puedan tener como prueba. Por lo tanto, la Ertzain-tza ha seguido el procedimiento lógico, que es incautarse de esos materiales, solicitar una autorización judicial y realizar la comprobación pertinente y ofrecer las conclusiones al fiscal y al juez de la Audiencia Nacional.
¿Son correctos los datos que se han publicado: tenían datos de policías y también la geolocalización de algunos escondites o zulos?
Es cierto que en el material incautado se hace referencia a unos planos que vinculan ese grupo con la posible existencia de algún zulo de ETA, pero también es cierto que, más allá de la existencia de esos planos, no se ha podido descubrir ese zulo de momento. Y luego es verdad que hay algunas referencias a alguna información relativa a algún Policía Nacional y algún guardia civil, sí.
¿Y ertzainas?
No.
¿Es un grupo organizado o es un caso particular y aislado?
En la información que yo he podido conocer, no consta que formen ningún grupo o comando organizado. O sea, no consta que hayan actuado de forma conjunta no ya en el ámbito del terrorismo, tampoco en un ámbito más social o político. Parece que sí pertenecen a una organización determinada, pero no más que eso.
El abogado de estas personas dice que toda la información que portaban era pública y que lo reunían para una posterior defensa judicial porque se sentía vigilado. ¿Le da verosimilitud a este argumento?
No voy a polemizar con el abogado y además en todo momento hemos intentado objetivar esta situación y nos estamos refiriendo permanentemente a las consideraciones que el fiscal y el juez de la Audiencia Nacional han hecho en el auto de prisión. A eso me remito yo. No voy a polemizar con el abogado.
A las personas detenidas se les encuadra en el marco de la disidencia de la izquierda abertzale. ¿Tiene datos que lo acrediten?
Se trata de personas que en algún momento han sido identificadas por la Ertzaintza en ocasiones anteriores y a la Ertzaintza le consta la vinculación de estas personas con estos grupos que se han citado: Aske, Jardun, Jarki...
“ No ha habido una deslegitimación del uso de la violencia. Solo han hecho consideraciones de carácter estratégico ”
¿Hay posibilidad de una vuelta a la violencia y al terrorismo?
Espero que no. Pero también debo decir que todavía en este tránsito que hemos hecho de una sociedad en la que durante 60 años se ha practicado la violencia a una en la que ha cesado, en medio faltan muchos eslabones. Faltan pasos que están por dar. En esta sociedad ha existido un movimiento social y una parte importante de la sociedad que en un momento determinado ha justificado un estado de terror y ha justificado el uso de la violencia. Y de la noche a la mañana, sin que nos hayan explicado la razón por la que han tomado esa decisión, abandonaron la violencia para la obtención de sus objetivos políticos. No ha habido una deslegitimación del uso de la violencia. Las consideraciones que se han hecho son de otro tenor, de carácter estratégico, hacen referencia a que hay una vía de lucha que se ha agotado y, por lo tanto, hay que optar por otro camino.
¿Y cómo se debería sustanciar eso?
Lo primero que debería decir es que hay un sector de la sociedad que ha abandonado el uso de la violencia, pero no ha deslegitimado su uso, ni nos ha explicado por qué lo ha hecho. Y luego, los pasos pasan por decir que no se debía haber usado la violencia. Luego podrán encontrar mil explicaciones de por qué lo hicieron, podrán ensalzar a quienes usaron la violencia y a quienes apoyaron por usarla, pero tiene que quedar claro que no cabe el uso de la violencia.
¿Se refiere al entorno de EH Bildu?
Me estoy refiriendo a las personas que han justificado el uso de la violencia. En nuestro país hay personas y grupos que en diferentes momentos se han enfrentado a su pasado y han puesto en cuestión su actuación y el ejercicio de la violencia que han hecho y nos han explicado por qué tomaron cada uno de ellos y cada una de ellas en cada momento esa decisión, pero hay una masa social que todavía no lo ha hecho. Y es una masa social que ha justificado, ha legitimado y ha impulsado el uso de la violencia. No somos conscientes de los efectos tremendos que esta etapa de violencia ha tenido en nuestra sociedad. Esto ha dejado un poso en nuestra sociedad que a veces además se advierte en algunos comportamientos que se producen en la calle, en algunos lugares y yo creo que sobre esto deberíamos pensar.
En los últimos tiempos, están aumentando las movilizaciones y los incidentes graves en la calle protestas que terminan en incidentes, altercados, rayando la la violencia. ¿Le preocupa que se pueda ir de las manos?
Creo que se debe a que en esta sociedad ha habido quienes desde la fuerza han considerado enemigos a quienes no pensaban como ellos y hemos vivido en una sociedad en la que había unos que querían dominar la sociedad con el uso de la violencia y consideraban a todos los demás sus contrarios y sus enemigos. Y para ello valían todas las banderas: la cultura, la lengua, la política…Esto no está curado y a veces tiene expresiones violentas en la calle, en manifestaciones, en altercados, en incidentes.
¿Cómo valora lo que ocurrió en cuanto a las detenciones practicadas por la Policía española sobre causas que estaban siendo ya investigadas por la Ertzaintza?
Yo reivindico desde un punto de vista político los acuerdos que se han alcanzado entre el Gobierno español y el Gobierno vasco sobre el ámbito de la seguridad durante décadas. Hay dos cuestiones que son relevantes en estos acuerdos políticos que ha habido sobre la seguridad. Uno de ellos es un acuerdo político en el que se delimitan, a partir de lo que dice el Estatuto de Gernika, las funciones que corresponden a la Ertzaintza, que son casi todas, y las que corresponden a la Policía Nacional y la Guardia Civil, que son las que tienen que ver con la seguridad del Estado, con la defensa de las aduanas, de las fronteras, el uso de explosivos, armas, etcétera. Doy también importancia a una posición que no fue acordada, pero sí reconocida y conocida en la Junta de Seguridad en la que el ministro Corcuera dijo que para acometer esas funciones que quedaban para la Guardia Civil y la Policía Nacional, se iban a adecuar. Adecuar, en aquellos años, significaba cómo se iban a replegar y en qué lugares se iban a concentrar y para qué funciones. Y a veces advertimos que eso tampoco se cumple.
“ Hay sectores en este país que cuando quieren controlar la calle y quieren que no haya incidentes, saben lo que han de hacer para que no suceda ”
Se invaden las competencias.
No se trata de polemizar, se trata de que hay tarea para todos, cada uno la suya y cuanto mejor haga cada uno su tarea y exista una mejor coordinación entre las diferentes policías para que cada una haga lo suyo, más eficaces seremos todos. Pero hay otra cuestión que tiene que ver también con la política: además de la eficacia, está el cumplimiento de la ley. El Estatuto de Gernika es una ley y está para cumplirse, y los acuerdos políticos también están para cumplirse.
Pero al final la Guardia Civil y la Policía Nacional española se lo saltan, como lo hicieron en las detenciones por el Mundial de Fútbol en Bilbao, sacándose de la manga el argumento del delito de odio, que les abrió la puerta para actuar en ese caso.
Pues sí, así fue. Tampoco es algo nuevo, es algo que se ha producido de vez en cuando durante 40 años. Por eso creo que a nosotros nos corresponde exigir el cumplimiento de los acuerdos y además hacerlo no solo desde el punto de vista de la reivindicación política, también desde la reivindicación de la eficacia, porque si hacemos las cosas como las pactamos seremos todos más eficaces.
¿Sigue habiendo señalamientos de ertzainas a modo de pintadas y otras formas de amenaza?
Puntualmente se producen. En estos dos años de legislatura hemos denunciado todos los casos de señalamientos que ha habido y ha habido unos cuantos.
¿A qué atribuye este cuestionamiento de lo que es la Ertzaintza?
Lo atribuyo a que en esta sociedad hay un sector social que ha cuestionado y ha combatido la existencia de la Ertzaintza. Ha intentado deslegitimarla y ha intentado cuestionar también su carácter democrático y ese discurso está ahí y es un poso sobre el que se basan determinadas actuaciones. A eso hay que sumar que hay sectores en esta sociedad en los que hay un rechazo a la mera existencia de la policía, también la nuestra.
¿Prevé una jornada complicada el día de la huelga del 11 de noviembre?
No dudo de que las organizaciones sindicales vascas que han organizado la huelga política que el día 11 de noviembre va a haber en Euskadi, en la Comunidad Autónoma Vasca y en Navarra, contra los gobiernos autonómicos de Euskadi y de Navarra plantearán movilizaciones tranquilas y pacíficas. Y a partir de ahí, ya veremos. También quiero decir que hay sectores en este país que cuando quieren controlar la calle y quieren que no haya incidentes, saben lo que tienen que hacer para que no sucedan. Y creo que este pasado verano ha sido una buena muestra de ello.
¿Ha habido cierto control por parte de esos sectores?
Creo que ha habido una seguridad de que íbamos a tener un verano tranquilo y hay gente que lo garantizó.
¿Y que ha trabajado para que sea así?
Deduzco que sí.