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Economía

El IMQ se juega su futuro en una junta muy dividida

La clínica de Zorrotzaurre, el emblema del IMQ.
La clínica de Zorrotzaurre, el emblema del IMQ.

El Igualatorio Médico Quirúrgico celebra el próximo miércoles la junta de accionistas más importante en sus casi 90 años de historia. Tras 24 meses de debate intenso por no utilizar un adjetivo más rotundo?, los médicos decidirán con su voto cuál es el modelo de futuro de la compañía. A pesar de la importancia de la resolución a tomar, muchos socios del IMQ se debaten todavía entre las dos propuestas.

La de Ademi y la del consejo de administración y Adeslas. Una "evolución" del actual modelo de "éxito" con nuevas claves, pero con el control de la compañía en manos de los médicos. O un cambio profundo en la Sociedad de Médicos que, en su caso, permitiría a la aseguradora de CaixaBank y Mutua Madrileña reforzar su papel en el esquema de control "compartido" que "ya está vigente" desde la entrada de Adeslas en el accionariado de IMQ Seguros.

La decisión que tomen pasado mañana los propietarios del Igualatorio tendrá que ser refrendada en una nueva junta. Y sin embargo, la cita de esta semana será una auténtica final de la que saldrá un ganador, un nuevo esquema empresarial, y a partir de entonces lo que ocurra en el partido se parecerá mucho a esos minutos vacíos en los que quien va detrás del marcador no tiene tiempo para reaccionar.

De hecho, la junta de accionistas de este año es ya la prórroga de la del año pasado. En aquella cita de octubre de 2020, el 58% de los accionistas encomendó al consejo el diseño de una fórmula que permita la liberalización de la venta de participaciones de la Sociedad de Médicos. O lo que es lo mismo, abrir la puerta de la principal compañía del grupo a socios externos. Ocurre que, pese a ese planteamiento genérico, SegurCaixa Adeslas hacía cola para entrar y era la única candidata de la dirección para hacerlo.

El 42% restante, que teme que Adeslas se haga con el control y copie en Euskadi el modelo de atención que maneja en otras comunidades, votó en contra. La clave de la votación del miércoles es precisamente la evolución del reparto de fuerzas en los últimos ocho meses.

La Asociación para la Defensa del Modelo del Igualatorio (Ademi), que lideró ese 42% en la última junta, se ha movilizado para lograr adhesiones. El consejo ha tenido un perfil más bajo durante la fase de diseño del mecanismo de liberalización de acciones, que finalmente ha corrido a cargo de Adeslas y cuyas líneas generales fueron presentadas a finales de mayo por la propia aseguradora.

La compañía de CaixaBank y Mutua Madrileña dio a conocer a través de una nota de prensa su planteamiento y el consejo lo hizo suyo días más tarde. No hubo presentación formal de la oferta y los socios interesados tuvieron que desfilar por la oficina de atención al accionistas para tener acceso al texto, firmando un acuerdo de confidencialidad que les impedía hacer público el contenido. Ese celo de la presidencia por mantener fuera de foco la oferta ha generado más desconfianza en el sector crítico y un cruce de burofaxes que da medida del tono que tendrá la decisiva junta.

El consejo ha denunciado los ataques recibidos a través de redes sociales y las dudas generadas en torno a su integridad por sugerirse que cobrarán comisiones si gana la propuesta de Adeslas. Ademi, que se desmarca de esas manifestaciones, ha reclamado a la dirección tener las mismas oportunidades que la Plataforma de Accionistas del Igualatorio (PAI) o el consejo, porque entiende que la dirección está arrinconando su propuesta para evitar que se imponga.

Ademi también ha puesto en tela de juicio algunas decisiones del consejo de cara a la junta, entre ellas diseñar una papeleta de delegación del voto "confusa" porque no establece el sentido del voto en cada uno de los puntos. La "opacidad" con la que se ha presentado la oferta del consejo, los cambios introducidos "sobre la marcha", así como el liderazgo de Adeslas en su diseño y presentación han reforzado el temor a una "venta aplazada" del Igualatorio.

El pasado miércoles, justo una semana antes de la junta de accionistas, el director general de Adeslas, Javier Murillo, explicó por fin en un encuentro con accionistas su propuesta. Murillo aclaró que la aseguradora está dispuesta a comprar ya todas las acciones de IMQ que se pongan a la venta, un aspecto que no se deducía del documento presentado a los socios por "errores" en la redacción.

Siguiendo la liturgia de estas operaciones, el directivo de Adeslas garantizó que la sede seguirá en Bilbao, una gestión compartida con los médicos y el mantenimiento del actual modelo de la compañía, incluidas las clínicas y la medicina de atención primaria de las que ha prescindido en otras comunidades. Promesas que Ademi cree que se romperán cuando Adeslas consolide su 50% de IMQ Seguros y controle de facto la sociedad.

El consejo, por su parte, plantea la votación del miércoles como un todo o nada. La única opción de viabilidad es vender parte de la compañía a la aseguradora de Caixa y la Mutua. Los otros caminos llevan al "suicidio".

 

el valor de imq

298

El valor del Igualatorio ronda los 300 millones de euros. La compañía tiene 1.170 socios y, según la encuesta de la dirección, unos 450 quieren irse de la compañía.

La encuesta de Ademi. El sector que quiere que los médicos mantengan el control de la compañía ha elaborado un sondeo para determinar cuántos médicos, socios actuales o no, quieren comprar acciones. Un 45% estaría interesado en hacerlo.

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28/06/2021
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