Vida y estilo

Las 10 supersticiones más famosas

Conocemos el origen de las creencias más extendidas en la sociedad

Pocos días del calendario han hecho correr tantos ríos de tinta como los que se escriben cada martes 13. Es el día de la superstición por excelencia y se cree que la mala suerte nos acecha en cada esquina. En este martes 13, repasamos las 10 supersticiones más extendidas.

1. Los gatos negros

La superstición de que cruzarse con un gato negro da mala suerte tiene su origen en la Europa de la Edad Media. La Inquisición dio comienzo a la conocida caza de brujas, de quienes se creía que volaban en su escoba acompañadas de un gato negro. Además, en aquella época, muchos gatos callejeros eran alimentados por las ancianas, y quizá por ello, cuando comenzó la caza de brujas, cayeron en desgracia junto a las mujeres.

2. Romper un espejo, siete años de mala suerte

El espejo, en la antigüedad, se consideraba un reflejo literal del alma. Lo que veías era tu espíritu y este te observaba a ti. De modo que un espejo roto equivalía a una alma fracturada. Además, los primeros espejos utilizados por los antiguos egipcios o los griegos eran de bronce, latón, plata u oro, prácticamente irrompibles por lo que, si eras capaz de rasgar uno, significaba que debías ser una persona con muy mal augurio. 

Otra creencia sitúa el origen de esta superstición en la Venecia de finales del siglo XVI por una cuestión mucho más práctica. Por aquel entonces se pusieron de moda los espejos realizados con vidrio a los que se les ponía una lámina de plata en la parte posterior. La cuestión es que eran carísimos, por lo que aristócratas venecianos de la época advertían a sus sirvientes que tuvieran mucho cuidado con el objeto pues, si éste se rompía, podía significar que durante varios años tendrían que trabajar sin percibir ningún salario. ¿Y por qué siete años de mala suerte, y no seis u ocho? Esta parte de la superstición proviene de los antiguos romanos, que creían que la vida se renueva cada 7 años así que, si rompías un espejo, no te liberabas de la maldición hasta tu próximo ciclo de vida.

3. Cruzar los dedos

Se hace para invocar a la buena suerte o para impedir cumplir una promesa, y ambos motivos comparten un mismo origen jurídico. La Ley de Moisés dictaba que los jueves, al emitir veredicto, debían decir "Que Dios se apiade de tu alma". La mayoría sentían que no tenían autoridad para ello, que era una cuestión que correspondía a Dios, así que cruzaban los dedos para imitar la Cruz de Cristo y pedir así a Dios que se encargara él del alma del reo. 

4. Derramar sal

Muchas religiones consideran que es señal de mal augurio. Un posible origen de esta creencia está en que, en la antigüedad, la sal se vinculaba con la amistad duradera. Derramarla equivaldría al fin simbólico de la amistad. Otra teoría apunta a que Judas Iscariote derramó la sal en la Última Cena. Su traición a Jesús explica la vinculación de esa señal con malos augurios.

5. Pasar debajo de una escalera

Nuevamente encontramos el origen de una superstición en la religión. El cristianismo considera que todo lo que tiene forma de triángulo simboliza la Santísima Trinidad. Una escalera de mano apoyada en una pared representa la Trinidad, y atravesarla quiere decir que la estás profanando.

6. ¿Qué pasa con el número 13?

Es el número de la superstición por excelencia y, nuevamente, encontramos una posible explicación en la Última Cena. Fueron 13 comensales y se dice que el 13º era Judas. Por ese motivo, el 13 es el número más temido. Otro posible origen está en la mitología nórdica. Según el historiador Donald Dossey, se invitaron a 12 dioses a un banquete en el Valhalla, pero un decimotercero se autoinvitó. No era otro que Loki, dios de las mentiras y de los engaños. Cuando intentaron echarle murió Balder, el favorito de los dioses, y su final anunció el inicio del Ragnarök -el ocaso de los dioses-.

7. Abrir un paraguas en un sitio cerrado

Los primeros paraguas fueron hechos en el antiguo Egipto con papiro y plumas de pavo real y se diseñaban a semejanza de la diosa Nut. La sombra de un paraguas era, por tanto, sagrada, y se reservaba a la nobleza egipcia. Abrir un paraguas en el interior de un hogar se consideraba en contra del propósito natural y, en consecuencia, un insulto al Dios del Sol (Ra), según algunos historiadores.

8. El novio no puede ver a la novia antes de la boda

Hoy en día se cree que si el novio ve a la novia antes de la boda, el matrimonio empezará con mal pie pero, en la antigüedad, ese gesto podía arruinar literalmente el enlace. La explicación está en que muchos matrimonios eran concertados. Por ello, era muy habitual que los prometidos no se hubieran visto jamás. Así se evitaba que se conocieran antes de la boda por si no se gustaban y decidían huir de la ceremonia.

9. Empezar el día con el pie derecho

La superstición de empezar el día poniendo primero el pie derecho en el suelo para tener buena suerte tiene orígenes religiosos. Cuando el sacerdote se disponía a celebrar la misa, subía las gradas del altar adelantando primero el pie derecho. Era un ritual sin más, pero el pueblo lo interpretó como un gesto imprescindible para los buenos comienzos.

10. Tocar madera

Ante la posibilidad de que algo salga mal, se invoca este material -"toquemos madera"- para atraer a la buena suerte. Un posible origen está en la fantasía. En algunas culturas se creía que el interior de los árboles servía de hogar a seres como hadas y duendes por lo que, si querías que salieran a darte la buenaventura, debías golpear la madera como si llamaras a una puerta. Otro origen tiene más que ver con la religión. En la creencia cristiana, palpar madera se vincula directamente a tocar la cruz de Jesucristo, así que es una forma de implorar su proyección y auxilio.

2022-09-13T10:28:52+02:00
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