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Gipuzkoa

El hombre que regaló 25 toneladas de acero a Chillida

El empresario legazpiarra Patricio Echeverría brindó un gran apoyo a los artistas vascos y una muestra recoge su labor como mecenas
Tres legazpiarras en la exposición dedicada a Patricio Echeverría.
Tres legazpiarras en la exposición dedicada a Patricio Echeverría. / Asier Zaldua

Actualizado hace 6 minutos

El empresario Patricio Echeverría, además de transformar Legazpi y la vida de los legazpiarras, fue un activo mecenas del arte. Destacan su apoyo a Eduardo Chillida y al santuario de Arantzazu y la reconstrucción de la ferrería de Mirandaola. La fundación Lenbur ha organizado una exposición para dar a conocer esta faceta del empresario legazpiarra.

Patricio Echeverría, mezenas podrá visitarse en Chillida Lantoki de Legazpi hasta el 4 de octubre. La muestra recorre una faceta poco conocida del industrial legazpiarra, su papel como mecenas del arte y la cultura, permitiendo acercarse a la persona más allá de la fábrica que fundó y dirigió.

Es conocido que Chillida encontró en la fábrica de Echeverría los medios para hacer realidad el Peine del Viento: el industrial le cedió un pabellón, puso a su disposición a diez de sus mejores trabajadores y le regaló 25 toneladas de acero. La exposición desvela también episodios mucho menos conocidos de ese mecenazgo.

Pero más allá de este mecenazgo artístico, la exposición traza el recorrido vital de Echeverría al margen de la fábrica: desde una infancia marcada por la desgracia, hasta su decisión de emprender su propio camino de la mano del hierro. La muestra se abre los viernes de 18.00 a 20.00 horas, los sábados de 11.30 a 13.30 y de 18.00 a 20.00 y los domingos de 11.30 a 13.30.

En la muestra se puede encontrar información muy detallada de la labor de mecenas que llevó a cabo Echeverría. Su aportación más relevante fue, sin duda, la realizada en Arantzazu.

Echeverría fue un hombre con fuertes convicciones religiosas. Dentro de su fe católica, mantuvo toda su vida dos grandes devociones adquiridas en la infancia:la cruz de Legazpi y la Virgen de Arantzazu. El 13 de diciembre de 1949 entró a formar parte de la comisión pro nueva basílica, junto al presidente de la Diputación, el guardián de Arantzazu, los alcaldes de Donostia, Irun, Azpeitia, Bergara, Tolosa, Oñati, Arrasate y Azkoitia y otros amigos y benefactores de la comunidad franciscana.

En 1950 se convocó el concurso para construir la nueva basílica y en 1954 se colocó la primera piedra. En 1960, cuando aún quedaba mucho trabajo artístico por hacer, el santuario acumulaba una deuda cercana a los seis millones de pesetas. En el archivo de Arantzazu constan las aportaciones de varios industriales, como los hermanos Orbegozo de Zumarraga o el oñatiarra Juan de Garay. Entre todos ellos destaca Echeverría, que ayudó económicamente a los frailes en numerosas ocasiones para que las obras pudieran seguir adelante.

La cruz del santuario de Arantzazu se forjó en Legazpi, los apóstoles de Jorge Oteiza se colocaron con maquinaria y personal de la fábrica, y Echeverría llegó a pagar de su propio bolsillo para que Oteiza terminara la obra. Además, el industrial financió íntegramente el ábside de la basílica, obra de Lucio Muñoz. La estructura metálica del ábside también se fabricó en sus talleres.

Fabricada con acero inoxidable

En cuanto a la cruz de la torre, se fabricó en Legazpi con acero inoxidable. Cuando se terminó, brillaba tanto que el arquitecto manifestó su disconformidad:a esa altura, el exceso de brillo iba a impedir apreciar correctamente sus proporciones. La solución fue calentarla con soplete hasta conseguir un acabado bronceado que permitiera distinguir bien sus formas desde el suelo.

El ábside también se hizo con la ayuda del empresario legazpiarra. El 16 de marzo de 1962 se resolvió el concurso para decorar el ábside y lo ganó el artista Lucio Muñoz. El premio, de 1,2 millones de pesetas, lo pagó íntegramente Echeverría. Además, la estructura metálica que sostiene el gran retablo de madera fue fabricada e instalada por la empresa Patricio Echeverría S.A. (PESA).

El trabajo lo hicieron especialistas de la fábrica de Legazpi, coordinados por Luis Echeverría, sobrino y mano derecha de Patricio. En el equipo participaron, entre otros, Ángel Mujika, Javier Alustiza, José Peláez, Justino Madina, Eugenio Altzelai, Ignacio Guridi, José Iñurritegi, Ignacio Martínez, Sixto Ezeolaza y Ramón Uribeetxeberria.

Los apóstoles de Oteiza también están en deuda con Echeverría y sus trabajadores. Fueron colocados en 1969 por personal de la fábrica, utilizando una grúa automóvil Demag. Patricio, que contaba ya con 87 años, siguió de cerca todo el proceso de montaje. Julián Gordoa, delineante de PESA, fue el encargado de entregar personalmente a Oteiza un sobre con dinero enviado por Patricio para contribuir a la finalización de las esculturas.

En cuanto a la historia de las puertas de la basílica, obra de Chillida, es una de las más singulares. Se fabricaron con chapas procedentes del desguace y el problema surgió al ensamblarlas:los numerosos puntos de soldadura necesarios para unir las piezas superpuestas provocaron que las puertas se deformaran por completo, adquiriendo la forma de grandes tejas abarquilladas. No encontraban la forma de enderezarlas. Al conocer el problema, la respuesta de Echeverría fue inmediata:“Cómo no va a haber solución para eso? Trae las puertas y te las arreglamos enseguida”. El equipo de PESA resolvió el problema aprovechando la dilatación y contracción del metal. Calentaron las planchas al rojo para dilatarlas y, a continuación, las enfriaron bruscamente con placas frías, logrando que recuperaran su forma inicial.

Corría el año 1969 y aquel trabajo en Arantzazu consolidó una estrecha relación entre Chillida y Legazpi, que se prolongó durante más de 30 años. Patricio abrió un camino que después continuaron sus hijos, especialmente José Echeverría. La obra más representativa de esta colaboración es el Peine del Viento de Donostia. Para hacerla, Patricio puso a disposición de Chillida un pabellón de la fábrica, mandó construir hornos especiales para el proyecto, organizó un equipo formado por algunos de los mejores especialistas de la empresa y le regaló 25 toneladas de hierro.

2026-09-23T15:12:50+02:00
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