El barrio barakaldés de Lutxana cuenta desde esta semana con un nuevo vecino muy especial. Se trata de un histórico tren de vapor de más de 130 años de antigüedad que la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Bilbao ha donado para la futura sede del Museo Vasco del Ferrocarril proyectada en Bizkaia. Esta joya ferroviaria fue salvada de la destrucción y el desguace generalizado de la época, y esta semana ha sido trasladada a la que será su nueva casa tras un complejo operativo de coordinación técnica y administrativa.
Entrevistado en Las mañanas de Onda Vasca, el presidente de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Bilbao, Joan Manuel Estrade, ha explicado que, durante años, el tren se ha mantenido en una ubicación confidencial para protegerlo del vandalismo y evitar así el deterioro de su estructura. Una vez posicionado en Lutxana, Euskotren instalará una urna protectora para resguardarlo tanto de conductas vandálicas como de las inclemencias del tiempo atmosférico. El traslado ha requerido seis meses de complejas gestiones administrativas y de seguridad para coordinar a múltiples operadores y obtener las autorizaciones y revisiones técnicas de seguridad pertinentes.
Un tren del siglo XIX
El convoy ferroviario, de dimensiones reducidas en comparación con la maquinaria moderna, mide aproximadamente 35 metros de largo y pesa unas 38 toneladas. La composición está integrada por cinco vehículos históricos singulares: la célebre locomotora de vapor Guipúzcoa número seis, fabricada en Bélgica en 1892; tres coches de pasajeros construidos en Manchester en 1887 (un coche de primera clase, uno de tercera y un coche salón de lujo con porta-sombreros de estilo inglés); y un furgón de cola destinado a mercancías y equipajes con un departamento para el jefe de tren.
Debido al prolongado periodo de inactividad de la caldera, Estrade ha detallado que el tren no puede circular autopropulsado porque la máquina lleva muchos muchos años sin funcionar, razón por la cual el traslado a Lutxana se ha realizado remolcado por una locomotora diésel en la cabeza y otra de apoyo en la cola. En cualquier caso, el tren se encuentra en un estado "bastante bueno" por lo que, tras una puesta a punto y algunas intervenciones de mantenimiento en la locomotora, Estrade no descarta que pudiera volver a circular e, incluso, habilitar algún viaje turístico de corto recorrido como el que se realiza actualmente en el Museo del Ferrocarril de Azpeitia.