La descarbonización de la economía es un proceso gradual que va a requerir, al mismo tiempo, el concurso de energías fósiles, sobre todo en un contexto en el que hay territorios, como Euskadi, que presentan una alta dependencia energética del exterior. En este sentido, asegurar un mejor transporte y distribución del gas natural se presenta como una opción importante para todo el tejido industrial, con vistas también a que, posteriormente, se desarrolle todo el potencial de energías renovables como el hidrógeno verde. En este sentido debe enmarcarse el anuncio que hizo hoy el Departamento de Hacienda y Finanzas del Gobierno Vasco, que comunicó la adquisición del 1% del capital social de Enagás, la compañía de transporte de gas natural, que es al mismo tiempo gestor técnico del sistema gasista español y con la que mantiene diversos acuerdos para la descarbonización y el suministro de energía renovable.
Aunque el Ejecutivo no hizo público el volumen de esa inversión, el capital social de Enagás asciende a cerca de 400 millones de euros, por lo que el desembolso oscila en torno a los 4 millones. Se trata, además, de una cantidad coherente con el mecanismo a través del cual se va a articular esta adquisición. La operación se va a canalizar a través del recién creado fondo Indartuz, dotado de forma inicial con 65 millones de euros. Este fondo, lanzado en noviembre de 2025, se enmarca en los propios de la estrategia Euskadi Eraldatuz 2030, el Plan de Inversiones Transformacionales de la aportación de 1.000 millones de euros comprometida por el Gobierno Vasco en el marco de la Alianza Financiera Vasca, y gestionada por el Instituto Vasco de Finanzas (IVF). que busca “movilizar recursos, propios y externos, hacia inversiones transformadoras dirigidas a impulsar el arraigo, el crecimiento y competitividad del tejido empresarial vasco”, según anunció entonces Lakua.
El anuncio de ayer implica la intención del Ejecutivo de asegurar una vinculación duradera de Enagás con Euskadi, dando así continuidad a los diversos proyectos e iniciativas en las que ya colaboran ambas partes. Por un lado, está la Red Troncal de Hidrógeno, con el que se pretende conectar los principales polos industriales vascos con los centros de producción y transporte de este combustible sintético. La estructura de este tejido, que discurrirá a través de un total de 50 municipios vascos en los tres territorios, fue presentada en noviembre del pasado año en el Puerto de Bilbao. En total, la primera fase de esta red, que requerirá una inversión público-privada de entre 350 y 400 millones de euros -también con financiación europea, al ser catalogado como Proyecto de Interés Común-, se extenderá a lo largo de 163 kilómetros.
Las obras, que empezarán en 2028, se realizarán de la mano de dos ingenierías vascas -Idom y Boslan-, especializadas en infraestructuras de renovables, pero se desea aprovechar, en más de tres cuartas partes, el trazado por el que ya circula el gas. La colaboración vasca en la Red Troncal de Hidrógeno se gestiona a través del Ente Vasco de la Energía. Se quiere así “sustituir gas norteamericano por hidrógeno verde ibérico”, declaró entonces el consejero de Industria, Mikel Jauregi.
Por otra parte, Enagás y el Gobierno Vasco lideran, de manera conjunta, el proyecto ‘Hub COnet2’, catalogado también como Proyecto de Interés Común, una definición con la que se espera garantizar financiación por parte de la Comisión Europea. Presentado en marzo, este proyecto será clave para ayudar a la descarbonización de sectores industriales difíciles de abatir, como la siderurgia, las cementeras, las químicas y el tráfico marítimo, en línea con los objetivos europeos de reducción de dióxido de carbono.
“La compra del 1% de la sociedad se plantea como un activo estratégico para impulsar la autonomía energética de Euskadi, la descarbonización de nuestra industria y la creación de nuevas cadenas de valor de energía, por ejemplo, los combustibles renovables. La participación es una apuesta por una infraestructura de presente y de futuro; un apoyo a la descarbonización y a la transición energética, del gas a moléculas renovables; a reforzar la competitividad industrial mediante la adecuación de las fuentes de energía, y a favorecer la implantación de nuevas oportunidades tecnológicas en este ámbito en Euskadi”, apuntó ayer el Ejecutivo.
La apuesta por el desarrollo del hidrógeno verde y los combustibles renovables ocupa un lugar estratégico en el Plan de Industria-Euskadi 2030 a través del impulso y participación de Proyectos Transformadores como el Valle de la Descarbonización y el Hub de Combustibles Renovables.
El proyecto del Valle de la Descarbonización permitirá posicionar a Euskadi como un referente en la transición energética, atrayendo inversiones, fomentando la innovación y creando nuevas oportunidades de empleo en sectores de alto valor añadido alrededor del Hidrógeno y los Combustibles Renovables.
El Proyecto Transformador del Hub de combustibles renovables, que se lanzó en abril de 2026, situará a Euskadi a la vanguardia europea en el desarrollo tecnológico e industrial de los combustibles renovables. Este nuevo Hub, con base en el Energy Intelligence Center (EIC), articulará las capacidades tecnológicas, industriales y científicas existentes de Euskadi para impulsar el desarrollo de los combustibles renovables. Se desarrollarán e implantarán tecnologías clave vinculadas a los combustibles sintéticos, los biocombustibles avanzados, las tecnologías asociadas al CO₂ y al hidrógeno verde.