Política

El ganador de las municipales venció en las generales, con una sola excepción desde 1977

El partido vencedor de las municipales ha sido prácticamente siempre el partido que logró gobernar tras las generales inmediatamente posteriores
Un ciudadano deposita su voto en la urna en un colegio electoral vasco en las pasadas elecciones municipales y forales.

El partido ganador de las elecciones municipales, bien el PSOE o bien el PP, ha sido siempre, salvo en una ocasión en toda la historia de la democracia, el vencedor en las generales inmediatamente posteriores, y también el que gobernó en el país. Además, la diferencia a favor del vencedor de las locales se incrementó casi siempre en las generales.

El patrón es constante tanto en la época del bipartidismo como en la etapa que incluye a nuevas formaciones, como Unidas Podemos, Ciudadanos o Vox.

Sólo en una ocasión el resultado de unas municipales no se repitió en unas generales: fue en las municipales de 2007, cuando el resultado fue casi un empate, y luego, en 2008, los socialistas resultaron claramente vencedores y se mantuvieron en el Gobierno español.

En el resto de la historia de la democracia, el ganador de las municipales repitió siempre victoria en las generales y gobernó. Así sucedió con UCD en los primeros comicios locales en y, después, con los socialistas durante su fuerte hegemonía de los años 80.

Ya en 1995 el final de ciclo se advertía, porque el PP ganó las municipales, lo que adelantó su victoria de 1996. La coincidencia puede observarse igualmente en las locales de 1999 y las generales de 2000, ambas de mayoría popular. Lo mismo ha ocurrido en los últimos veinte años, con la única excepción citada.

Incremento de la diferencia

Además, la diferencia registrada en los comicios locales entre los dos partidos que se disputaron el puesto, PSOE y PP, tendió a incrementarse, a favor del ganador, en las elecciones generales inmediatamente posteriores.

O, lo que es lo mismo, el ganador en las locales mejora su ventaja casi siempre en las generales.

Y así, en las municipales de 2003 el PSOE aventajó al PP en un escaso medio punto porcentual que, ya en las generales de 2004, se convirtió en casi cinco puntos a favor de los socialistas.

El patrón se repitió en las elecciones de 2011, cuando la ventaja de casi diez puntos en las municipales que logró el PP se convirtió en más de quince puntos de diferencia a su favor en las generales de noviembre, y también en 2015.

Ese año (2015), el PP aventajó al PSOE en unos dos puntos en las municipales y, luego, le sacó a los socialistas más de seis puntos en las generales, una diferencia que se hizo mayor en 2016, cuando la segunda convocatoria de elecciones llevó a los populares a una ventaja del 11 % sobre el PSOE.

En 2019, el PSOE aventajó al PP en siete puntos porcentuales en las municipales y, luego, en las generales, le sacó doce puntos, que se redujeron a ocho cuando, en las generales de noviembre, el PSOE mantuvo su resultado pero el PP agrupó el sufragio conservador restándole a Ciudadanos.

El ganador de las municipales gobierna

Respecto a la mejora para el ganador de las municipales en las generales, cabe señalar también que, en las locales de 1989 y 1993, el PSOE, ganador de municipales y generales, mantuvo el mismo porcentaje de votos, mientras que el PP acortó diferencias en las generales de 1993.

Asimismo, la victoria en las municipales del 95 a favor del PP, se reprodujo, pero por un margen más escaso, en 1996, en las generales.

Más allá de esas variaciones, el patrón se repite con todas sus características.

Lo cierto es que el ganador de las municipales fue prácticamente siempre el partido que logró gobernar tras las generales inmediatamente posteriores, y eso al margen del resultado entre bloques, que comenzó a ser un factor determinante a partir de 2014 y 2016, cuando se inició la implantación de Unidas Podemos, Ciudadanos y, luego, VOX.

02/06/2023