La Audiencia de Gipuzkoa ha acogido este jueves una nueva sesión del juicio por la muerte de Lukas Agirre, el joven de 24 años fallecido la mañana de Navidad de 2022 en las inmediaciones de una discoteca de Donostia. Durante la vista, un médico forense ha asegurado que el principal acusado "sabía lo que hacía", aunque su voluntad pudiera estar "limitada" por el consumo de drogas, pero "no anulada".
El juicio se celebra contra tres personas: el principal acusado, señalado como autor de las puñaladas mortales; otro hombre acusado de colaborar de forma "esencial" y considerado propietario de la navaja; y una mujer acusada de encubrimiento.
Los forenses que han comparecido este jueves han explicado los resultados de las pruebas toxicológicas realizadas a los acusados horas después de los hechos. En el caso del principal investigado, se detectaron restos de cocaína, alcohol, cannabis, anfetaminas, MDMA y ketamina.
No obstante, los especialistas han indicado que el tiempo transcurrido hasta la extracción de muestras impide determinar con exactitud cuál era su estado durante la agresión.
"Frío, calculador y antisocial"
El médico forense ha relatado que, durante la entrevista realizada al acusado, este se mostró "centrado en la realidad", con un discurso "coherente y lógico", y sin síntomas aparentes de intoxicación o síndrome de abstinencia.
Aunque el consumo de sustancias puede provocar "mayor impulsividad" o desinhibición, el especialista ha insistido en que el acusado "sabía lo que hacía e hizo lo que quiso". Según ha precisado, las drogas podían haber limitado parcialmente su capacidad de decisión, pero no anularla.
Además, el forense ha descrito al acusado como una persona "tranquila, fría, calculadora y antisocial", y ha apuntado incluso a posibles "rasgos psicopáticos".
Respecto a la mujer acusada de encubrir a los otros dos procesados, el especialista ha señalado que las pruebas reflejan consumo de cocaína y alcohol y la ha definido como "politoxicómana", aunque ha matizado que mantenía conservadas sus capacidades cognitivas.
Una herida "muy profunda" en el cuello
En la sesión también ha declarado el médico de la ambulancia medicalizada que atendió a Lukas Agirre tras la agresión. Según ha explicado, el aviso se recibió a las 6.20 horas del 25 de diciembre y, al llegar al lugar, encontraron a la víctima tendida en el suelo y sin signos vitales.
El sanitario ha detallado que un agente de la Ertzaintza trataba de contener la hemorragia presionando el cuello del joven con una prenda de tela mientras había un gran charco de sangre bajo el cuerpo.
Pese a la gravedad de las heridas, los servicios de emergencia realizaron maniobras de reanimación durante 35 minutos, aunque sin éxito.
El médico ha descrito una "herida inciso contusa" en el cuello, con un corte diagonal desde la mandíbula izquierda y de gran profundidad, hasta el punto de apreciarse tejido muscular y óseo. También detectó una segunda lesión en el tórax.
Según ha explicado, la herida cervical afectó a vasos sanguíneos principales y provocó una "hemorragia masiva" que ponía "en peligro inmediato la vida". En este tipo de lesiones, ha advertido, el margen de actuación médica es de "segundos, menos de un minuto".