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Condenado a dos años de cárcel por besar en la boca a su nieta

La Audiencia Provincial de Sevilla le ha impuesto además la prohibición de aproximarse a su nieta o comunicarse con la misma durante cuatro años
Fachada de la Audiencia Provincial de Sevilla.
Fachada de la Audiencia Provincial de Sevilla. / EP

Actualizado hace 8 minutos

La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado a un hombre, de 66 años de edad, a dos años de prisión por agarrar la cara de su nieta mientras mantenían una conversación sobre sus notas académicas y besar de manera forzosa a la misma, aprovechando que se encontraban a solas y que la chica pensaba que su abuelo le estaba pidiendo un beso en la mejilla. Según consta en el relato de hechos probados de la sentencia, la madre, la hija y el abuelo convivían en la vivienda de este último desde finales del pasado mes de julio de 2025.

Durante la tarde de año nuevo, el 1 de enero de 2025, y mientras la madre se ausentaba para realizar unas tareas domésticas, el hombre "se quedó en el domicilio con su nieta, de catorce años de edad". Mientras la menor estaba sentada en el sofá, comenzó a hablar con su abuelo sobre sus calificaciones escolares. Tras ello, ahonda el escrito, "en un momento dado de la conversación, Juan le pidió a la niña que le diera un beso". La menor accedió, pues pensó que su abuelo se refería a un beso en la mejilla.

Cuando la pequeña se acercó a su abuelo para besarle, este "agarró la cara de la misma y le dio un beso en los labios". La niña, entonces, reaccionó dándole un empujón. A continuación, fue a su habitación, pero Juan volvió a aparecer y le pidió que le perdonase, a la vez que "se justificaba diciéndole que era muy guapa".

Cuando la mujer regresó a su domicilio tras haber realizado sus quehaceres, su hija no le dijo nada de lo ocurrido. No obstante, ya una vez la mujer descansaba en la cama, recibió un mensaje de la niña en el que comentaba los hechos. "No sé cómo decirte esto a la cara... Antes, cuando tú no estabas y yo estaba sola con el abuelo, hemos hablado de las notas y me ha dicho que si le daba un beso. Yo le he dicho que sí, porque pensaba que era en la mejilla, pero él me ha apretado la cara y me ha dado un beso en la boca. Después, le he empujado para que se quitase y he ido a mi cuarto. Ha llamado a mi puerta y me ha pedido que le perdonase, pero yo le he dicho que no y él me ha dicho que me duchara. Te he esperado para ducharme", relataba la niña en el mensaje a su madre.

Al ver este texto, la progenitora, "muy exaltada y nerviosa, se levantó a la cama, fue a la de la menor y le dijo que durmiese esa noche con ella". La madre no dijo nada a su padre, pero sí a una de sus hermanas. A la mañana siguiente, la mujer llevó a su hija a la que había sido su casa, donde coincidió con el padre de la menor y sus hermanas. Posteriormente, contaron la situación y, tras valorar los hechos, decidieron denunciar los mismos. Una patrulla se presentó entonces en el domicilio y se trasladó a la casa, donde procedió a su detención. "Darle un beso en la boca a mi nieta no es una agresión sexual", dijo el hombre mientras era detenido.

Historial médico

Según consta en el escrito, el historial médico de Juan desvela que "en el momento en el que ocurrieron los hechos contaba con 66 años, si bien se inició en el consumo de cocaína a los 23 o 24. Pasó periodos de consumo muy excesivo y de carácter diario. El consumo de alcohol iba de la mano del consumo de cocaína y llegó a tener periodos de consumo abusivo". Esto, "merma considerablemente su capacidad cognitiva, hasta el punto de que, a la hora de llevar a cabo los hechos narrados, pensaba que darle un beso en los labios a su nieta menor de edad era una mera muestra de cariño".

Según el escrito, el encausado declaró durante la vista oral que "el beso se lo dio en la mejilla" y que no era cierto que "agarrara la cara de su nieta para obligarle a besar sus labios", si bien fue a pedirle perdón "porque la quiere, no por darle un beso en los labios" y que no recordaba "haberle dicho a los policías que lo detuvieron que besar a su nieta en los labios no era delito", aunque creía que "no lo había dicho".

La menor concretó que la razón por la que no tuvo ningún problema en darle un beso a su abuelo era porque "pensaba que se refería a un beso en la mejilla, pero cuando se acercó a él le cogió por los hombros y por la cabeza y le obligó a besarle los labios". Además, dijo que "su madre se puso muy nerviosa y le comunicó lo sucedido a sus tías" y que "el beso fue apretado y duró unos segundos".

La mujer, por su parte, declaró que "había marchado a poner una secadora a la casa de su madre" y que "dejó a su hija sola durante una media hora", que daba crédito a la narración de su hija y que ella y su hermana, tras conocer los hechos, discutieron con el padre "diciéndole de todo, mientras él permanecía callado". Además, escuchó a este hombre decir a los agentes que besar a su nieta "no era un delito". Uno de los policías presentes en el momento de los hechos constató esta última afirmación, según la sentencia. El médico forense presente en el caso constató que "no percibió que la menor en su exploración estuviese siendo manipulada" y que su relato resultaba "creíble". Antes de ese día, la relación de la chica con su abuelo era normal y no constaban antecentes de conductas similares.

Fundamentos de la sentencia

El tribunal, por su parte, ha reconocido las pruebas anteriormente mencionadas y ha asegurado que la única prueba en contra del relato principal es la propia declaración del acusado, "que niega cualquier participación en los hechos y, si bien reconoce que le dio un beso en la mejilla a su nieta, niega el contacto labio con labio, menos aún forzado". La Sala ha valorado la declaración de la menor, que "describe los hechos de forma clara y contundente" y, sobre los testimonios anteriormente descritos, ha asegurado que "tienen suficiente carga probatoria para destruir la presunción de inocencia" y "sirven para acreditar los hechos imputados por el Ministerio Fiscal". Además, ha tenido en cuenta que el encausado ya hubiese aceptado que era cierto que le dijo a su nieta que era muy guapa y que le pidió perdón, aunque no recuerda haberle dicho a los policías que besar a su nieta era un delito, lo que "revela la existencia de contradicciones en su narración".

Así, a su juicio, los hechos son constitutivos de un delito de agresión sexual a menor de dieciséis años con circunstancia atenuante por error de prohibición vencible, al apreciar que "debido al consumo prolongado de estupefacientes y alcohol, en el día de los hechos el acusado tenía tal deterioro psicosomático que no le resultaba posible discernir si lo que estaba realizando era antijurídico, como efectivamente lo es, o si se trataba de una simple muestra de cariño". Por los hechos, el hombre ha sido condenado a dos años de prisión y a la prohibición de aproximarse a su nieta o comunicarse con la misma durante cuatro años.

2026-05-21T17:13:50+02:00
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