El euskera está muy vivo en la localidad arratiana de Igorre. Las semillas que se han ido dispersando durante décadas por cada rincón del término municipal han echado raíces, han crecido y se han convertido en una floreciente lengua que sus habitantes cuidan, riegan, comparten y, sobre todo, utilizan. Ese sentimiento comunitario ha vuelto a estar presente, este sábado, en una nueva edición de la fiesta INBIU a favor del euskera y con un original y participativo desafío como protagonista: dar forma a un lauburu vivo y natural de 7 metros de diámetro.
El epicentro de la actividad ha sido el parque Lasarte. Allí se han reunido, desde las 12.00 horas, alrededor de 700 personas de todas las edades, pero, sobre todo, familias con hijos dispuestos y predispuestos a aportar su granito de arena a la iniciativa. Han sido recibidos con un "egun on eta ongi etorri" por parte de Zuztertxu, el célebre personaje y mascota de la jornada, y de sus ayudantes, un grupo de simpáticos y alegres galtzagorris. Y tras explicar las reglas de la yinkana matinal y organizar los equipos por colores (rojo, verde, azul y amarillo), han animado con ímpetu a "crear un gran lauburu con más de 11.000 semillas por el euskera".
Zuztertxu y sus ayudantes explicando las reglas de la yinkana
Con esa misma y contagiosa fuerza y energía, todos los participantes se han repartido por el pueblo "en busca de un tesoro" que, finalmente, han sido "las semillas que tendrán que enterrar en el lauburu", han desvelado.
La música de trikitixa ha ido guiando y acompañando a los grupos por el casco urbano de Igorre hasta que, con los saquitos de simiente localizados y en mano, han regresando, uno a uno, al parque Lasarte.
La música de trikitixa ha animado la jornada
Ahí ha comenzado el verdadero desafío de la fiesta INBIU. En pequeños grupos han ocupado "las mesas y alfombras para crear la mandala asignada en un tiesto biodegradable" siguiendo las indicaciones dadas por los galtzagorris o explicadas en un papel. Para ello han tenido que utilizar las semillas localizadas por el pueblo y esquejes de especies como acelga, caléndula o lechuga.
Dos amigas en una mesa de trabajo creando la mandala
Ha sido, sin duda, un ejemplo de trabajo comunitario y colaborativo en familia o entre amigos que se ha desarrollado en un ambiente cargado de ilusión, entusiasmo y alegría. Pero, aún, quedaba la mejor parte.
Maceta a maceta, planta a planta
A medida que iban terminando los diseños, niños, jóvenes y adultos se han acercado a la puerta de entrada del recinto preparado y acotado para dar forma al lauburu para enterrar las semillas, los esquejes y las macetas. En definitiva, han plantando vida en el centro y los cuatro brazos curvilíneos en forma de espiral de un símbolo que, a partir de ahora, también echará raíces, evolucionará y crecerá en el céntrico parque Lasarte de Igorre.
Muchas familias con hijos se han involucrado con el reto
Ya está todo en manos de la naturaleza. Las semillas germinarán, las plantas crecerán y los materiales naturales utilizados se transformarán, de modo que la composición irá cambiando progresivamente e integrándose en el paisaje. Y cada uno de los participantes, cuando se adentre en el parque Lasarte, podrá apreciar la forma que va adquiriendo su aportación con el paso del tiempo.
"Hoy hemos hecho algo muy grande. Hemos unido pueblo, tierra y euskera para crear este lauburu vivo", ha afirmado con satisfacción la alcaldesa, Olatz Urkiza, pocos minutos antes de la finalización del acto. Y tras "agradecer" la implicación de la organización, grupos y vecinos del pueblos, ha concluido su breve intervención con un: "¡Gora Igorre" eta ¡gora euskara!".
La cultura popular ha estado también muy presente durante toda la jornada matinal en el parque con interpretaciones, desde el escenario, del coro Luis Iruarrizaga Abesbatza de Igorre, alumnos de la Musika Eskola o, incluso la comunidad saharaui local con su característico 'ululeo' o grito agudo y vibrante que realizan las mujeres para expresar alegría o celebración.
La comunidad saharaui también se ha implicado en el evento
El desafío se ha dado por terminado definitivamente con el baile de un aurresku de honor en torno al lauburu por parte de cuatro dantzaris y con los participantes unidos en cadeneta y bailando alegremente, junto a Zuztertxu y sus galtzakorris, por todo el parque Lasarte.