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El comité de Gamesa culpa a Siemens de una mala gestión

Fallos en el primer aerogenerador con tecnología compartida disparan las pérdidas
El CEO de Siemens Energy, Christian Bruch, en la última junta de Siemens Gamesa en Bilbao.

Como una bomba de relojería, los problemas tecnológicos han estallado en el primer proyecto de desarrollo compartido entre el núcleo alemán y el vasco de Siemens Gamesa. Las acciones de la matriz del grupo, Siemens Energy, se desplomaron ayer un 37% tras anunciar unas pérdidas adicionales de 1.000 millones de euros por problemas de calidad en sus turbinas eólicas.

El grupo no concretó el foco de las anomalías y el mercado castigó con fuerza a la compañía. Los inversores penalizan las dudas y la dirección de la multinacional alemana expuso a toda la estructura, y en especial a la división eólica, que tiene uno de sus principales motores en la antigua Gamesa.

Fuentes sindicales explicaron ayer a este diario que la dirección ha trasladado recientemente a la plantilla en un comunicado interno fallos en el modelo de aerogenerador 5.X, el de mayor potencia del mercado (5,8 megavatios) y en su máquina marina más avanzada.

El 5.X es el primer producto nacido de la fusión de las tecnologías de Siemens y Gamesa, que sigue teniendo su centro de I+D+i en Zamudio y que fabrica en su planta de Portugal las aspas y los nacelles –la góndola que hace girar los molinos– en la de Soria. Sin embargo, la filial vasca no participa en el área offshore.

Por ello, los representantes de los trabajadores aseguraron ayer que las plantas del Estado no tienen ninguna responsabilidad en los problemas que se han detectado en las turbinas y en el bloqueo de la entrega de pedidos que ha obligado a la multinacional a dar el paso de presentar un profit warning.

“No es casualidad que la primera máquina que suma la tecnología de Siemens y Gamesa sea también la primera que no cumple las expectativas de los clientes. Se trata de un fallo de la dirección, que no ha sido capaz de coordinar con éxito las dos plataformas de desarrollo”, subrayaron las citadas fuentes sindicales.

Además, consideraron que se pone en riesgo el proyecto. “La empresa es sólida, pero no sabemos cómo va a acabar esto. Estamos en pleno proceso de aplicación del ERE voluntario, de reducción de plantilla, y ya no queda mucho de dónde recortar”, añadieron.

El grupo cuenta con cuatro sedes en Euskadi. Zamudio, la sede, y Sarriguren (Navarra), siguen siendo clave en el proyecto, mientras que las que tiene en Mungia y Asteasu las puso a la venta a finales del año pasado.

Otro giro hacia Alemania

Desde que el accionista alemán se hizo con el control de Siemens Gamesa coincidiendo con la salida de Iberdrola, cunde en Euskadi la sensación de que el proyecto avanza hacia un escenario incierto y alejado de los orígenes vascos de la firma. Los cambios en la dirección y la integración de la empresa en Siemens Energy avivan la percepción de desarraigo. La duda es si el mensaje trasladado ayer por los máximos responsables de la multinacional supone un salto en ese sentido.

Este diario intentó ayer sin éxito contrastar las dudas de la plantilla con la dirección de Siemens Energy. El día fue de vértigo en los mercados y el mensaje oficial de la compañía no ayudó. “Hoy no es el momento para sacar conclusiones preliminares o prematuras, pero necesitamos pensar en problemas culturales decisivos. No hablo de diferentes naciones, sino de la forma en que se abordan los problemas, la rapidez y agilidad con que se abordan estos problemas y la transparencia”, afirmó en una conferencia de prensa telemática el consejero delegado de Siemens Energy, Christian Bruch.

25/06/2023