Si pensamos en grandes pasiones deportivas y estadios abarrotados, tendemos a mirar al fútbol moderno. Sin embargo, hace dos milenios, el Imperio Romano ya se paralizaba por un espectáculo con un funcionamiento idéntico al de los grandes deportes de masas actuales: las carreras en el circo. Esta semana, el espacio "La Historia detrás de la Historia" ha contado de nuevo con el rigor y la frescura de Juan de Aragón (El Fisgón Histórico) para analizar los detalles, mitos y realidades que envolvían a estas salvajes competiciones sobre ruedas.
A diferencia de las luchas de gladiadores, las carreras de carros representaban la auténtica Fórmula 1 de la antigüedad. En recintos monumentales como el Circo Máximo de Roma, con capacidad para una monstruosidad de 250.000 espectadores, la entrada era completamente gratuita y financiada por políticos o emperadores que buscaban ganarse el favor del pueblo.