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El calor no provoca migrañas, pero sí puede empeorarlas en verano

La deshidratación, la luz intensa y los cambios en el sueño y la alimentación favorecen ataques más frecuentes en personas predispuestas
La migraña es la primera causa de discapacidad en adultos menores de 50 años.
La migraña es la primera causa de discapacidad en adultos menores de 50 años. / Freepik

Actualizado hace 7 minutos

El calor no causa migraña en personas sin predisposición genética, pero puede contribuir a que quienes padecen esta enfermedad sufran crisis más frecuentes e intensas durante el verano. Así lo ha explicado Julio Pascual, presidente del Comité Científico y de Publicaciones de la Fundación Española de Cefaleas (FECEF) y miembro del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

“El calor excesivo y los cambios de hábitos de vida propios del verano constituyen una combinación de factores capaces de desencadenar ataques de migraña por diversos mecanismos”, ha señalado el experto en una información divulgativa dirigida a pacientes y familiares.

Deshidratación, luz y cambios de rutina

La falta de hidratación durante las olas de calor es uno de los desencadenantes mejor conocidos de las crisis. También influye la exposición a una luz intensa, que puede agravar la fotofobia, uno de los síntomas habituales entre las personas que padecen migraña.

A estos factores se añaden los cambios de rutina propios del periodo estival. Los viajes largos, las modificaciones de horarios, las alteraciones del sueño, el ejercicio intenso durante las horas de mayor temperatura, las comidas copiosas y el consumo excesivo de alcohol pueden favorecer la aparición de nuevos episodios.

Pascual explica, además, que el calor provoca la dilatación de los vasos sanguíneos y de las arterias que recubren el cráneo, un mecanismo relacionado con el dolor pulsátil característico de la migraña.

La importancia de dormir bien

Las temperaturas elevadas también pueden empeorar la calidad del descanso. Dormir mal afecta al funcionamiento del sistema glinfático, responsable de limpiar el cerebro durante la noche. Cuando el sueño no resulta reparador, determinadas moléculas no se eliminan adecuadamente y su acumulación puede favorecer el dolor de cabeza.

Para reducir el riesgo de ataques, el especialista aconseja mantener una hidratación adecuada, limitar la exposición directa al sol y utilizar gafas solares cuando sea necesario. También recomienda realizar comidas frecuentes y poco copiosas, moderar el consumo de alcohol y evitar el ejercicio físico en los momentos de mayor calor.

Mantener horarios regulares y procurar que el dormitorio no alcance una temperatura excesiva también puede ayudar. Si se realizan viajes o se modifican las rutinas habituales, conviene planificar periodos de descanso que reduzcan el impacto de esos cambios sobre la enfermedad.

2026-07-24T14:16:55+02:00
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